Disperso

Las rutas de una mente como la mía, cuando queda al garete, son impredecibles. Esta noche me he paseado sobre una montaña rusa erigida sobre la dispersión. En este momento no puedo anclarme a un libro; no me apetece ver, siquiera, una película. Después de trabajar, de caminar por el malecón, de sudar, de darme un regaderazo (eso sí, con una renovada conciencia ecológica... ¡una semana sin agua!), he caído en un extraño vacío. Son estos momentos donde uno quisiera encontrarse con la otredad a la que aludía Octavio Paz. Hoy me conformaría con haberla encontrado en las letras de alguna bitácora, en las palabras de alguien más.

Un mensaje en el celular, de un número desconocido, me hace llegar un reclamo por haber abandonado la radio, hace ya un par de meses. No tengo una respuesta clara. Parece el colofón perfecto para la vacuidad de un viernes como este. Goldfrapp suena en mi iTunes con su "Black Cherry"... Excite me, ignite me / Oh and you know / I miss you...

Es hora de dejarse acariciar por las sábanas. Todos los demás ya duermen, desde hace rato. Al menos la música parece la indicada para hacer clic en logout.


Un plan atrevido (reloaded)

TED TALKS tiene ya una sección con sus conferencias traducidas a distintos idiomas (Por supuesto que el idioma de Cervantes es el que más charlas tiene). La charla de Shai Agassi, mencionada algunos post atrás, ya está con subtítulos.

Wolfgang Amadeus Phoenix

Phoenix
Reconocer públicamente que uno ha encontrado un disco de música pop muy recomendable es meterse en terreno peligroso en estos días. Resulta anti-cool hacer una afirmación de este tipo en un entorno donde la postura más chic se encuentra en el lado obscuro de este mundo caótico e innegablemente retorcido. Después de ver algunos capítulos de Behind The Music uno se ve tentado a pensar que zambullirse en el mar de los excesos, meterse a re-hab, ser rebelde, violento e inconforme, aunque no se tenga ni puta idea del por qué, es la postura de alguien muy sensible, bien enterado y acorde a los tiempos. La máscara de misfit, el disfraz de inadaptado, pues, es lo prudente. Lo demás es banalidad.

Aclarado el puntito este, procedo a pintar de rosa este post. Los franceses de Phoenix dignifican de manera sobria el género pop con su último albúm: Wolfgang Amadeus Phoenix. A pesar de comenzar con la pieza más pegajosa y comercialota (Liztomania, irónicamente la que menos me gusta) a medida que avanza el disco, de alguna manera logran mantener el delicado equilibrio del pop y uno comienza a preguntarse cómo es que consiguen que uno se quede conectado. 1901 parece tener el toque francés que bandas como esta y M83 comienzan a delinear. Para cuando llega Rome ya quedó claro que este cuarteto conoce su negocio y sabe atenderlo bien. Countdown, con un bajo que evoca a Coldplay —mi hijo me decia “¡a alguien me recuerda, a alguien me recuerda!”—, es quizá uno de los cortes que más he disfrutado... “we are sick for the big sun”.

Es pleno verano y la frescura de un pop nada pretencioso, como el de Phoenix, se agradece. Este pop no es de evasión, por el contrario, es un contrapeso premeditado, elaborado en medio de los días densos por los que todos estamos atravesando. La portada del álbum nos remarca sutilmente la ironía: un cielo rosa es el fondo sobre el que caen unas bombas atómicas.

Finalmente, el buen pop es tan digerible que hay que darse prisa en escucharlo, antes que suene de fondo en "Grey's Anatomy" o algo por el estilo, y terminemos por olvidar su verdadera esencia. Ojalá y no sea este el caso.

Uno nunca sabe para quién trabaja

El refrán dice: uno nunca sabe para quién trabaja, y este parece ser el caso de la breve anécdota que quiero contar.

Sucedió así: un holgazán entra a una tienda en Mazatlán; deambula por los pasillos y, en la cúspide de su estupidez, decide arrancarle una tecla a una de las computadoras que se encuentran en exhibición en uno de los pasillos. Así, tal cual. ¿Qué hace con la inservible pieza? No tengo la más remota idea. Se la lleva en el bolsillo, la tira en algún basurero ahí cerca, se fabrica un llavero, qué se yo. La cosa es joder.

Días después, una pareja pasa por ese mismo pasillo. Se detienen a ver las portátiles en exhibición. Tienen tiempo considerando adquirir una. Algo de esas características parece lo más apropiado para sus necesidades, sin embargo, los precios se han elevado a raíz de las fluctuaciones del peso frente al dólar, dejando la posibilidad de compra fuera del presupuesto. Sin mayor expectativa, siguen curioseando hasta que un pequeño detalle llama su atención: una de las portátiles carece de una tecla. En ese momento intercambian impresiones con el encargado de seguridad que los sigue de cerca, muy atentamente. La mujer observa la etiqueta con el precio —¿Ya viste lo que cuesta?— Vale cerca de la mitad de su costo original. Le falta una tecla.

Transcurren dos meses y la máquina permanece allí (Es evidente que en Mazatlán no hay mucha demanda por esta marca). Se presenta una oportunidad, y después de circo, maroma y teatro, el par logra reunir la cantidad. El gerente asegura, con toda certeza que la máquina cuenta con todas las garantías. Cerrada la venta, la pareja se retira con la máquina en sus manos. Al salir, mientras el guardia de seguridad checa el recibo de pago, éste recuerda parte de la charla de hace dos meses y, sonriendo amablemente, le comenta a la mujer "me acuerdo que su marido dijo que esa máquina iba a ser de ustedes". Feliz coincidencia. Ahora sólo resta conseguir una tecla.


Días de verano

Comienza a sentirse el calor. Poco a poco, conforme pasan los días, los cuerpos se dilatan, la ropa es más ligera. Los atuendos privilegian la comodidad, la piel es más visible, las mujeres de cabello largo recogen su pelo, descubren sus hombros, su cuello. Al mediodía, las horas después de comer se vuelven más lentas. Por las noches, el clima artificial será de nuevo un bálsamo, las sábanas más frescas, el sueño más profundo, menos ligero. El zumbido del aire acondicionado volverá a arrullarnos y los ruidos de tan ecléctico barrio desaparecerán dentro de estos pequeños microclimas estables en los que se convierten las recámaras —Lo único que nos puede distraer un poco en las ocasiones en las que el sueño nos elude, es el peculiar ruido del compresor, cada vez que se activa para mantener la temperatura invariable—. Sin embargo, no se escuchará ya el ladrido del perro, tampoco el canto del gallo trasnochado que, sin falta, kikirikea pasadas las 2:00 de la mañana. El ruido ocasional de un auto bajando la pendiente pasará inadvertido, al igual que la música lejana de un grupo de rock que ameniza los fines de semana en El Puerto Viejo. Pero, dentro de esta cápsula de baja humedad y temperatura perfecta, también se perderá el sonido distante del mar, perceptible una vez que la ciudad duerme (un sonido constante que se entremezcla sutilmente con la noche). Por la mañana, temprano, los cantos de las aves pasarán desapercibidos, mientras el sol, fiel a su costumbre, romperá en el horizonte, y el enorme árbol frente a la ventana dibujará sus sombras sobre la pared de nuestra recámara, filtrando así los primeros rayos solares de una típica mañana de verano.

"Dude! That was sick!"

Para ver en fullscreen mode... "Dude! that was sick!" (sin lugar a dudas).




wingsuit base jumping from Ali on Vimeo.

Un plan atrevido

Una breve conferencia en TED que bien vale la pena ver. 18 minutos de una excelente exposición. Tiempos increíbles los que estamos presenciando. Ideas atrevidas para un mundo en reestructuración (Al parecer no existe, aún, versión subtitulada, desafortunadamente).

"Tenemos que hacer esto [...] Si no lo hacemos, habremos perdido nuestra economía, justo después de perder nuestra moral".

Extraordinario.



La Sierra

Don Julián es muy buen plomero. En estos días de pascua está haciendo algunas reparaciones aquí en el departamento. Hoy, mientras esperaba que lo llevaran a comprar algunas herramientas, me contó por qué jamás regresó a su tierra natal. Fue en sus años mozos cuando la vio por primera vez. "En esos tiempos yo no tenía canas", me dijo mientras nos narraba cómo la conoció aquí en el puerto, cuando ella vacacionaba. Después, fue a Jalisco y se la llevó, sin el consentimiento de los padres, para casarse con ella. "Me gustó, y a lo que vine, vine, y me la llevé pa' Durango".

Llegando a la sierra fue detenido por el ejército y lo golpearon sin darle oportunidad de averiguar de qué se trataba aquello. Al llevarlo al pueblo las cosas se aclararon y la milicia lo dejó en libertad, al percatarse, por los testimonios de los lugareños, que todo había sido una confusión y que él no era el que sembraba amapola. "¿Y la chinga quién me la quita ahora?" cuestionaba Don Julián a los soldados, quienes sin muchas ganas le ofrecieron sus disculpas. Uno de ellos, incluso, aprovechó la ocasión para burlarse y decirle que esa luna de miel sería inolvidable. Con las costillas lastimadas y el cuerpo amoratado, Don Julián tomó a su mujer y, en ese mismo instante, emprendió su camino de regreso a la costa sinaloense.

"A nadie de mi familia vi y nunca más volví. Al amigo aquel, el que me metió en la bronca, lo mataron 15 días después".

Un cambio, para variar un poco

Escogí el último día de esta semana santa para tratar de darle un giro al muelle. Siempre tengo esta inquietud por tratar de construir un sitio donde se pueda leer más a gusto. Así que, sin tener la más mínima idea sobre programación, me las fui ingeniando para personalizar esta plantilla (template) diseñada por el australiano Michael Tyson, adaptada del exitoso Wordpress para Blogger.

Me surgieron dudas en cuanto a la ventana de comentarios y el buen Michael me contestó de manera casi inmediata, cosa que le agradezco. Decidí, después de darle vueltas un rato, que le diría adiós a los comentarios de Haloscan. La verdad es que la ventana de comentarios de Halo me parece de lo mejor, pero ha resultado una bronca el tener repartidas las funciones, por lo que decidí concentrar todo en Blogger, y dejar los comentarios al final de cada escrito. Me pesa, me pesa mucho dejar los comentarios en el limbo; me pesa porque los comentarios son el elemento que más disfruto —en ocasiones— del muelle, pero es una de esas decisiones que hay que tomar sin darle demasiadas vueltas.

Mi ignorancia como programador salta a la vista en varios detallitos que quedarán pendientes, pero trataré de asesorarme con mis hermanos, Pirulee o Checov, que son unos geeks en esto, para resolver lo de la fecha de publicación y algunos asuntos de interlineado que veo en los menús del lado derecho.

En fin... Se acabó la semana santa. Son las 12:34 AM y aún escucho al fondo un grupo de sexagenarios que tocan sin parar rock en español (Teen Tops y esas cosas).... mañana de regreso al trabajo y a salir del bache en el que solito me metí.

"Buenas noches América, donde quiera que estés"... Nos estamos leyendo.

P.D. El clima... impresionante, delicioso. Hoy sentimos frío antes del atardecer.

Idiota

Alguien te ha dicho que tienes cara de idiota. Tú le has contestado en medio de tu rabia y tu miedo que él tenía más cara de idiota que tú.

Ahora, después de un momento de calma y silencio, te das cuenta que realmente no sabes quién de los dos es más idiota [...]

RFG