Mensajes

— No encuentro a Andrés. No está en su recámara — Así, con esas palabras, desperté a mi mujer. Eran las 7:15 a.m. Buscamos por todos lados. Despertamos a los vecinos. Ellos lo buscaron, también. Andrés apareció circunspecto, a corta distancia, mientras un ciclista que pasaba frente al departamento le gritaba a la vecina, quien miraba en todas direcciones, en un estado de alerta visible, — ¡Señora, su hijo viene allá atrás!—. Ya en casa, hubo un intercambio de palabras.
— Andrés ¿por qué no avisaste?
— Si avisé mamá. Te dejé una nota en la cocina.
El más pequeño de mis hijos se dirigió a la cocina y nos entregó en mano un diminuto mensaje. Lo leímos. Mi mujer y yo nos miramos a los ojos, sin emitir palabra alguna.

Mensaje

Sabiduría urbana

Estando en Culiacán, en mi viaje del mes pasado, discutíamos sobre la belleza femenina en aquella ciudad, capital de este estado. El fenómeno es notorio. En Culiacán hay muchas mujeres muy bellas y de cuerpos muy bien "hechecitos". Un taxista me decía que, para él, lo mejor de todo era que las mujeres de la localidad eran amistosas. "Si platican con uno".

Ya en la oficina de un respetable empresario de la localidad, conversaba con su hijo y David (ese David es un buen amigo). David sostenía que en Culiacán había muchachas más bonitas que en el puerto de Mazatlán. Hubo un intercambio de opiniones. David endureció su postura ante las dudas manifestadas por Ricardo y un servidor. "¡Aquí las muchachas están más buenas que en Mazatlán!" afirmó con vehemencia. A lo que Ricardo respondió para finalizar la discusión "Si, cabrón, pero allá andan en bikini y aquí no".

TIO JOE

La respuesta de Joaquín

En días pasados hice un viaje de tres días a Culiacán, Sinaloa. En el viaje de regreso, abordé un autobús y me tocó sentarme al lado de un carpintero. Era Don Guillermo, hombre de campo, hombre de estas tierras, que, por azares del destino, emigró a Guadalajara en busca de una mejor vida.

Irónicamente –o coincidentemente– me decía que estaba considerando seriamente regresar a su tierra, pues, más allá de la ilusión de las grandes avenidas y de los seductores centros comerciales, no encontraba razón para quedarse en una ciudad a la cual consideraba más insegura que cuando llegó a ella en 1975. Me decía que acababa de ser robado y que sospechaba que la misma policía del barrio estaba involucrada. La herramienta de su trabajo, toda, había desaparecido en su ausencia. Alrededor de 150 mil pesos en valor tenía lo que ahí había acumulado con gran esfuerzo durante los últimos años. "Lloré" me confesó de forma evidentemente sincera, mientras su mirada se perdía en el paisaje de su infancia. "Vengo de Phoenix. Fui a sacar dinero al otro lado, para rehacerme de mis herramientas".

—Mire— me dijo—, por allí aprendí a usar el tractor. Por aquí sembrábamos todo antes de que llegaran con la tecnología y esto comenzara a civilizarse. Con los gringos aquí, el gobierno comenzó a meter orden.

El trayecto por la autopista entre Culiacán y Mazatlán es de 2 horas, por lo que tuvimos oportunidad de entrar en detalles y hurgar en los recuerdos. Así, el me señalaba un plantío de tomates donde yo veía unos matorrales; me especificaba que aquel grupo de árboles que yo veía como un bello montón de árboles era, en realidad, un huerto de frutales; cuando veía el perfecto trazado del arado, el me explicaba cómo es que alcanzaban esa perfección con tan sólo tomar un punto de referencia en el horizonte y conducir el tractor sin perder de vista esa referencia.

La parte más escabrosa de la charla rondó en torno a la muerte. Un relato en especial fue el que me impactó: Don Guillermo me decía que en la zona del campo donde vivía se mataba para robar. "En aquel entonces no había ley". Y fue así como me relató del hallazgo que hizo una mañana, a la edad de 6 años, según recordó. "Iba caminando cuando me encontré al panadero colgado de un árbol. Lo habían asaltado para robarle el pan". Para mi, el relato ya era lo suficientemente escabroso como para entrar en más detalles. " Lo que más me impresionó fue ver que de aquí pa´bajo se le veían los huesos" me dijo, haciendo una seña con la mano que indicaba de la cintura hacia abajo. "Las liebres se lo habían comido". Oiga, le dije, pero las liebres no comen carne. "No, si, eran liebres".

Me quedé perplejo al imaginarme esa época no tan remota del México del monte, del México sin ley. Me quedé pensando si el recuerdo de un niño de 6 años no estaría dramatizado por el encuentro cercano con la muerte espantosa de un conocido de las rancherías.

La charla y los recuerdos siguieron a lo largo del trayecto. Este hombre, de aproximadamente 1.90 mts. de estatura, fuerte, de tez morena y cabello blanco, parecía alegrarse como el niño que algún día fue, cuando me mostraba los rincones que bien reconocía a lo largo de las costa sinaloense.

Finalmente, nos despedimos en la estación de Mazatlán. Se bajó contento a comprar música. "Aquí hay una tienda que vende música que allá no encuentro", me dijo en lo que se dirigía a un local frente a la central camionera. Oiga, Don Guillermo, le dije antes de que se fuera, tengo un compadre que tiene una fábrica de muebles allá en Guadalajara. En ocasiones necesita gente trabajadora y de confianza. Dicho esto, sacó su cartera y me extendió una tarjeta de presentación. El amor a su tierra natal quedaba en evidencia al verla. La alegría de sus remembranzas quedaba coherentemente engarzada con el nombre de su carpintería allá en la gran ciudad: Carpintería y terminados Sinaloa.

Ya encarrilado en mi rutina, hace unos días, me acerqué a Don Nacho —el de la tienda de abarrotes—, para preguntarle algo que seguía rondando mi mente desde hacía casi un mes. Oiga Don Nacho, usted conoce bien el campo, usted es de San Ignacio. Dígame, ¿las liebres pueden llegar a comer carne? porque hasta donde yo sé, no son animales carnívoros. "Si, si, como no, si pueden comer carne, son carroñeros". ¿Está seguro? "Si, si, si", me respondió, para mi total sorpresa. "Si quieres le preguntamos a Joaquín, el es gente de campo, también".

Salimos en busca del vecino de Don Nacho y, la verdad, hubiera preferido no haberle preguntado nada a Joaquín.

TIO JOE

"Loquitos"

Todos los días veo un loco. "Loquitos" les llaman aquí (No estoy tan seguro de que lo estén del todo, salvo algunos cuantos que no dejan lugar a dudas).

Hay una "loquita" muy famosa que recorre la zona de las Olas Altas con una ballena* en la mano. Un día la encontramos sentada dentro de la cochera, en casa de Monchis. Sin necesidad de dirigirse a ella, abandonó el lugar para re-ubicarse en otro espacio. Otro día, Mister tuvo que esquivarla mientras conducía por el Paseo Claussen (Me dice Mister, ahora mismo, que no es la primera vez que esto le pasa. Me comenta que en otra ocasión tuvo que hacer un alto total para esperar a que se quitara. Los automóviles que hacían cola no usaron el claxon. Todos saben de ella).

El sábado pasado uno de estos "loquitos" llamó mi atención, pues, insultaba de forma soez a unos norteamericanos que pacíficamente acudían a la librería que está debajo del departamento. Los improperios eran tan molestos de escuchar que me sentí con ganas de salir a increparle. La razón se mantuvo... es un "loquito". "¡Pinches gringos hijos de puta, vayan y chingen a su madre, cabrones, culeros, váyanse a la v...!" Así se iba alejando, sin dejar de gritar, incesantemente. Pobre alma. Violentando una hermosa mañana soleada. Mientras, los norteamericanos guardaban absoluto silencio.

Está "el joven", que lo encuentro frecuentemente dormido en las aceras, con la mirada ahogada en el alcohol, en posición fetal, ausente, perdido, callado, misterioso, herido de muerte. El cabello lo trae muy corto, lo que sugiere que alguien se lo empareja de vez en cuando, o bien , que se acaba de entregar recientemente a este ciclo destructivo que lo trae por la calle dando tumbos, ante la indiferencia de los que por ella transitamos. Me da pena, a veces; en otras, me inspira cierto temor. Hace dos días lo encontré más lúcido, sentado en una banqueta, encogido, retraído, pero con la mirada más clara.

También, tengo días viendo a un "recién llegado". Le digo a Mister que ese es nuevo. La barba apenas le comienza a crecer; el cabello ya da señales de estar lo suficientemente mugriento como para dar un acabado de gel barato. El bronceado revela las horas que su piel se expone al sol. El tipo no es feo. Tiene los ojos verdes y el cabello claro, casi rubio. Trae su colcha bajo el brazo. Deambula por esta zona del centro histórico. Si le pudiéramos poner un traje, con un portafolio bajo el brazo, muy bien podría pasar por un ejecutivo muy "fashion". Se detiene en las esquinas y divaga, con la mirada serena, como tratando de encontrar una excusa para dirigirse a cualquier lado. Es alto. Camina erguido. Este se ve bastante sano. En unos meses se verá como uno que bien podría bautizar como "Judas Iscariote". Flaco, de pelo muy largo, con nudos amontonados por la mugre, sin camisa, con un pantalón harapiento que ni siquiera llega a los tobillos. Anda descalzo y su piel está ya completamente tostada por el sol. Su mirada... su mirada. Este si está loco.

¿Qué historias esconden todos ellos? No son mendigos o pordioseros. No piden limosna a los transeúntes, no piden dinero "por Dios". La "loquita" de las Olas Altas, me dicen que roba su comida en un puesto de tortas que está cerca de la plazuela Machado. El del puesto ya le conoce sus mañas. No molestan a nadie, (con la excepción del antinorteamericano vociferante). Me dice Oscar —amigo, dueño de un restaurante—, que a veces se los llevan a Villa Unión. Que los sueltan allá, para pretender mantenerlos a distancia de los turistas, pero "solitos regresan. Aquí te los encuentras de nuevo".

Es el mar y las olas lo que los hace regresar. Buscan reencontrarse en el horizonte, donde en ocasiones se dufumina la linea entre el cielo y la tierra. Llegan hasta el límite, donde ya no se puede caminar, donde la arena termina y comienza el mar. Como lo hizo el "loquito" que se tragó el mar hace un par de semanas. Decía el periódico que se quedó dormido y las olas se lo llevaron, lo arrastraron mar adentro. Esa misma noche de la breve nota informativa, mientras veía el mar, pensé en que debió haberse confundido. Vio la luna llena de esos días y siguió el camino plateado que su reflejo marcaba sobre el océano nocturno. Cansado de errar, de esas últimas horas eternas sin conseguir alcohol, confundió la luz intensa con la señal que buscaba calladamente; esa señal que le indicara como volver a los días donde flotaba tranquilo en el vientre materno, en los que nada oía, tan sólo aquel murmullo incomprensible, mientras su madre, sobando su panza, le decía "ay cabrón, a ti si que no te esperaba". Todo esto antes de ver la luz aquella por primera vez.

El mar lo regresó a tierra. Ahí lo encontraron tendido. Seguramente con una casi imperceptible sonrisa; esa que sigue ausente en su grupo nutrido de solitarios colegas.

TIO JOE

Vox Populi (Volpi responde)

Con casto corazón, con ojos
puros,
te celebro, belleza,
reteniendo la sangre
para que surja y siga
la línea, tu contorno,
para
que te acuestes a mi oda
como en tierra de bosques o de espuma,
en aroma terrestre
o en música marina.

"Oda a la bella Desnuda" (Fragmento)
Pablo Neruda


Oda

ALESSANDRO VOLPI

Mudanza

Antes de la mudanza se decidió tirar aquello que ya no cumpliera cabalmente con su función. Era una oportunidad para deshacerse de cosas que están con uno más por costumbre que por funcionalidad. Y así fue.

Pocas cosas quedaron en realidad. Y lo más irónico es que la mitad de ellas venían en el camión; tan sólo hicieron el viaje para cambiar de dueño o de lugar. Es poco con lo que nos hemos quedado. Hay una parte de simbolismo en todo y otra parte de sentido común y nuevas intenciones. La oportunidad de reconstruir el espacio, congruente con la visión propia de la vida.

Quedan pocas cajas aún sin abrir, pero lo más inesperado es descubrir que con la mudanza todo ha sufrido un cambio. Nada queda sin sentir el cambio. La mesa de centro, que con la humedad se dilata, ya no cuadra con el cristal que le acompaña, las cuerdas de una guitarra eléctrica que muestran señales de oxido en tan sólo unos días, el ventilador que se ensucia con mayor rapidez, el papel que reciente el clima. Los muebles que salen sobrando en un departamento donde hay espacio para guardar las cosas.

Lo único que no ha hecho el cambio son algunas ideas bien cristalizadas. Esas que a veces defendemos y a las que nos aferramos más por costumbre que por una convicción meditada y consciente.

Hay cosas por seguir tirando. Para aprovechar mejor el espacio hay que reflexionar sobre la función de los muebles y las cosas que guardan. Hay espacios que se deben de utilizar de mejor manera. A cinco semanas, hay la oportunidad de completar la mudanza (incluso la de algunas ideas).


Melville

Melville SuitesSe describe en el pendón de la entrada como “suites y apartamentos”; yo, en realidad, pensé que era un hostal. La atmósfera que envuelve al lugar es relajada, de buen gusto, y muy cercana a los placeres que puede ofrecer la zona del centro. La cita grabada sobre piedra, en la entrada del lugar, es otro de los encuentros de Mariarosa con los detalles de la ciudad (justo debajo del pendón, al lado derecho de la entrada, esta colocada sobre el muro).

Las suites y apartamentos Melville están a dos cuadras del departamento. Es cosa de hacer un zig-zag en la ruta al trabajo para encontrarse con el edifico. Aunque lo descrito en la placa pertenece a un tiempo remoto, a mi me parece que tiene, aún, vigencia.

Melville

¿Qué esperanza?

Mariarosa me invitó a caminar más cuadras de las imaginadas. Me decía que por ahí cerca había visto un letrero que quería compartir con su compadre Alfredo. "Tómale una foto y mándasela a mi compadre. Estoy segura que le va a encantar. Estas cosas le encantan a él".

Caminamos... y caminamos. En el trayecto fui tomando instantáneas del Centro Histórico, nuestra zona de influencia; por aquí caminamos diario (el automóvil ha durado hasta dos días sin moverse). Todo lo hacemos a pie: la escuela, el trabajo y los bancos están muy cerca; la plazuela Machado y el Angela Peralta están a tres cuadras, el malecón a media cuadra, el mercado municipal a una distancia tolerable.

En estos primeros días, Mariarosa se divierte tomando una nueva calle todos los días. Así dio con el enigmático letrero que le evocó a su compadre; así dio, también, con Melville... pero Melville es para mañana. Este puerto es contrastante, estimulante, caluroso y enigmático.

¿Qué esperanza?

TIO JOE

Desde el 2

Para muchos no sería lo más cómodo dormir como lo estamos haciendo, pero para quienes han experimentado los calores como el de este puerto, lo nuestro no les parecerá fuera de lo común.

Tito nos facilitó un aire acondicionado, mismo que instalamos en uno de los cuartos, en este caso, “el de los niños”. Aún no nos hacemos de un segundo aparato, por lo que, por las noches, nos encerramos los cinco a dormir allí mismo. Neo trajo su cama, Dany y Andrés en su litera, y Mariarosa y yo nos hacemos cómodamente “bolas” en un colchón extra que viene con la litera. Todos en el mismo cuarto. Todos en el aire fresco.

Por la mañana, el ritual es parejo: Todos nos levantamos -o, por lo menos, despertamos- a la misma hora. La disposición de todos es algo que me produce una inmensa alegría. La capacidad de adaptación de los niños es notoria. Desde que llegamos no se han escuchado quejas. Ni el clima, ni la comuna, han suscitado protestas por parte de nadie. El cambio en la calidad de vida fue notorio desde los primeros días.

Vista desde la escuela.
Vista desde la entrada al Colegio Pacífico, donde estudian los enanos.

Por las mañanas el clima es muy agradable, sentarse en el balcón resulta relajante; si hay café y algo que leer, pues, la experiencia puede resultar aún más gratificante. El ruido de las olas de fondo aporta lo suyo.

La mayoría de nuestros vecinos son gente agradable. José y su esposa, del depto. 1, están vinculados a la música y la cultura. Ella trabajando en el célebre Ángela Peralta y él, arreglista, haciendo lo propio. Su paciencia se ha puesto ya a prueba y han mostrado ser excelentes vecinos. El departamento, justo frente a la recámara de los niños, alberga a un par de australianos. Uno de ellos está estudiando en el ITESM Campus MZT, y el otro, que es muy carismático, esta aquí… pasándola bien. “It feels much like home”, me dijo el sábado pasado. Es normal encontrárselos a las 7 de la mañana surfeando en la playa de Olas Altas, mientras venimos de regreso del Colegio Pacífico.

Volviendo al edificio: abajo, en la planta baja, hay un ciber, una tienda de libros usados y una de abarrotes. Esta última la atiende Don Nacho, personaje interesante, quien ha escrito dos libros que relatan costumbres e historias de la región. Es un ritual diario el que gente se siente fuera de la tienda a charlar, esto por las tardes, todos en torno a Don Nacho. Joaquín, el del negocio de lavado de autos y la pensión, es parte del grupo. Si se pone mucha atención se podrá uno dar cuenta que la conversación gira entorno a temas variados. Mientras, en el ciber, a esas horas en que el sol ya va cayendo, muchos extranjeros acuden a "checar" y enviar sus correos electrónicos. Norteamericanos, holandeses, australianos, me sorprende la diversidad del puerto. Hay, incluso, africanos viviendo aquí.

Vista desde el Depto.
Desde el balcón se ve el mar. Al fondo, el famoso "Hotel Freeman". La de la esquina, en primer plano, es una casa recién remodelada como hostal.

En fin, no quise dejar pasar mucho tiempo para mostrar estas imágenes. Dan me ha sugerido que las pusiese y, pues, aqui están. He tomado un cerro más, pero ya irán saliendo. Por lo pronto, comparto éstas, en torno al 2 (Y si, me prestaron la cámara, así que no hubo tiempo de pensar demasiado).

TIO JOE

Cercanía

Aqui todo está más cerca. La calle que nos separa de la acera de enfrente es más angosta, de un solo sentido, sólo cabe un auto. La cercanía con el mar es íntima; si tantito te descuidas, las olas te pueden bañar mientras caminas sobre el malecón.

La gente está más cerca, también. Todos saben quienes somos y de dónde venimos. No importa que yo no sepa sus nombres, todos en la cuadra lo saben… "Son los de Guadalajara". No se quién se los dijo.

La música está más cerca. Todos la escuchan. El del bar de la esquina, el taxista, el chofer del camión urbano, el que hace guardia en la recepción de un viejo hotel, el que lava autos en la pensión, todos, todos escuchan algo, aunque no todo sea de mi agrado.

También, la pobreza está más cerca. Todo es más visible. El mendigo que deambula por las Olas Altas, la mujer de mirada perversa y apariencia demoníaca que clava su vista en el horizonte, mientras permanece sentada sobre el malecón; el extranjero que se ejercita, el amigo que recoge la basura, el de Guadalajara que quiere familiarizarse con el entorno. Temprano, en un restaurante aquí cerca, una pareja desayuna relajada y bien despierta, al lado de ellos un tipo va por su segunda cerveza a las ocho de la mañana.

Por la puerta de una oficina entra una secretaria con un CD que acaba de entregar un productor de Hollywood. “Me dijo la señora que se lo entregara a usted”. En la puerta de al lado está un minusválido que trabaja y hace que su discapacidad pase desapercibida. Todos cerca, uno de otro.

Todo se entremezcla; la riqueza y la pobreza; el frío artificial de un cuarto con el sofocante calor natural; en la radio la voz aguardentosa del padre Piras con la desenfadada voz de Max y Tito. En la calle, una rubia alta, bellísima, con unas tetas naturales que pierden proporción con sus largas piernas —no puedo evitar voltear a verla una vez que nos hemos cruzado por la misma banqueta, mide más que yo. Debe rondar el 1.85m—, del otro lado, en la cuadra que sigue, está la morena de fuego; trae su negro y grueso cabello recogido en una cola, un pantalón de mezclilla ajustado que delata las formas de una genética generosa y atlética. En la tienda de ropa de playa un surfista alto, de buena presencia, le arranca a mi mujer la extraña expresión "es una versión apagada de Alessandro".

Todo está más cerca aquí. La realidad cruda y la marinada. Todo se mezcla con la cercanía, los olores, los aromas y la brisa que produce el incesante ir y venir de las fuertes olas.

Breve reporte de una semana frenética

Hay que romper este silencio. La mudanza ha sido una aventura inesperada en todos los sentidos. Los muebles llegaron en menos de 24 horas, y en ese mismo lapso de tiempo logré conseguir un lugar para habitar.

El departamento es de dimensiones que no aplican en este siglo. Tiene 3 recámaras más un cuarto de servicio. Es un departamento de tres baños completos. Está ubicado en la llamada "zona vieja" de este puerto. Si uno se asoma por el balcón del segundo piso en donde estamos instalándonos, al voltear al lado derecho, al final de la calle, se puede ver que a media cuadra está el mar (la famosa zona de "Olas Altas"). Justo al frente está el Museo de las Artes, del lado izquierdo del pequeño edificio está el Museo de Antropología de la localidad. En fin. Ya tendré cámara para compartir algunas vistas.

El calor era algo de lo que estabamos conscientes, así que el clima ha estado como lo esperabamos: muy caluroso. El aire acondicionado es parte de la vida; en el auto, en casa, en la oficina, en todas partes. El calor está en estos días tan intenso que al bajarme del auto los lentes se me empañan por el cambio brusco de temperatura.

Los niños están en una escuela que tiene 75 años operando "Papá, desde mi salón se ve el mar". La verdad es que la vista es majestuosa.

No he visto a nadie más que a nuestros anfitriones. A esa pareja complice de esta locura. Estas personas que me ayudan a encontrar la dimensión de lo humano, esa extensión de aquellos pocos que hicieron posible que el brinco tuviera el impulso exacto.

Mi Negro, si lees estas lineas debes de sonreir cuando te diga que los cargadores de la mudanza fueron nada más y nada menos que los lava-autos de las Olas Altas, comandados por Don Paleto y motivados por una "caguama"... impresionantes. Cuando le dije a Don Paleto "¡cabrón estos se nos van a a morir aquí, están crudisimos, y son las 7 de la mañana!", me respondió con total desenfado, recordándome que con el "caguamón" era suficiente para mantenerlos a flote (Tuve que sentarme frente al mar por un momento para comenzar a darme cuenta de que estoy de regreso en Mazatlán).

Me despido por ahora. En verdad hay mucho que comentar (mucho), pero tengo que ver algunas cosas. Saludos a todos.

TIO JOE

Sus muelleos los estaré recibiendo temporalmente en guaymas@hotmail.com

Levando anclas

Estaremos pronto "posteando" de nuevo. Quizá sea hasta la semana entrante. Pero nos veremos de nuevo. Pronto nos veremos amarrados al muelle.
Lo que hace a una ciudad memorable, más que sus monumentos o su historia, es la gente que en ella habita. Nos relacionamos de distinta manera a cada ciudad, pues, en ella habitan distintos personajes de nuestra historia. Es imposible nombrarlos a todos, por lo que quedan circunscritos al recuerdo de la ciudad. Y por eso digo: Gracias Guadalajara.

TIO JOE

Brújula

Este mes ha traído consigo muchas cosas. Lo más increíble es que con él llega incluido el postergado cambio. Comienza la mudanza. Termina un ciclo y comienza otro.

Aún así, con el trabajo, el desgaste de estos días, en agosto, todos los días un post. Esto tan sólo para demostrar que para salir de la rutina y el tedio sólo se requiere darse el tiempo.

Se acaba el ciclo tapatío. Me guío por la brújula... y esta apunta al norte.

TIO JOE

Empatía dominical

Ayer trataba de explicar inútilmente esa sensación que me embarga los domingos por la tarde. Aunque se que todo es parte de mi inhabilidad para sortear el día, me resultó chistoso encontrar en el editorial de German Dehesa del día de hoy estas lineas, donde sólo encuentro empatía:

"Es domingo de verano. No sé si ustedes han experimentado el síndrome dominical. Suele atacar al ser humano a partir de las cinco de la tarde todos los domingos de su vida. El fin de semana va terminando y los compromisos del lunes se presentan como espectros terribles, la sangre se asienta a la altura del ombligo y se niega a visitar la difícil cumbre del cerebro, por unas horas estaremos en posibilidad de responder aquella pregunta que tanto angustiaba a Margaret Yourcenar: ¿en qué piensan los que no piensan?; el cuerpo pierde todo su temple y ni siquiera la fotografía de Elba Esther Gordillo caracterizada como guacamaya brasileña lo mueve al gozo".

Dehesa, con su reflexión de un domingo, me ayuda a sentirme menos raro. Felíz San Lunes.

TIO JOE

Tomado de La Gaceta del Charro, Confetti, por Germán Dehesa . Lunes 22 de Agosto, 2005. Editoriales del periódico Mural de Grupo Reforma. http://www.mural.com

El Faro

Rubio pastor de barcas pescadoras.

JOSÉ GOROSTIZA
Muerte sin fin y otros poemas. Seix Barral.


Mini tratado anti-romántico

A la manera en que las mujeres lo conciben, el romanticismo es un exceso de planificación: mata la emoción del momento. Lo que debiera ser una rareza lo quieren repetir indefinidamente y con resultados garantizados. Están empecinadas en planificar la espontaneidad, y no me extraña que en la confidencialidad de sus charlas compartan experiencias enumeradas en un breve menú de comida al paso que saben de memoria. Lo que no entiendo es, ¿por qué insisten? Quizás deban ser ustedes las primeras en renegar del romanticismo; tengan esa valentía.

MARCELO RÍOS

Tomado de la bitácora de Dan, La Trastienda del Cielo (Marcelo es amigo de Dan).

Ese extraño peinado raro

Y mi peinado no es lo único original - le dije. Ella sonrió, pícara, malentendiendo mi intención. –No.- me apresuré a decir. -No me refiero a eso.- Arrugó su entrecejo, haciendo como que trataba de entenderme. Sabía yo que le importaba tres carajos mi historia. Solo quería que le pagara un trago y llevarse su porcentaje. Decidí dejar que se lo ganara. Necesitaba hablar.
-Mi vida. Mi vida es original. O al menos eso es lo que me han dicho.-
-¿Quién te lo ha dicho? – preguntó, sin demasiado convencimiento.
-La gente, los que me rodean. Se sorprenden… - se inclinó en la mesa, mostrándome sus senos contenidos apenas por un corpiño blanco de mala calidad. Levantó una ceja en señal de interrogación. -Soy noctámbulo.- expliqué- Trabajo desde mi casa. Escritor independiente, le dicen. Gano buena guita y nunca me han faltado mujeres. Lo que sorprende es cómo he logrado tener la vida que muchos quieren vistiéndome con remeras raras que se dejaron de fabricar en los ochentas. Con mi malhumor diario y mi desdén hacia los desodorantes. Y mi peinado, claro… nadie entiende porque lo llevo así…
-Bueno- dijo sonriendo – a mi me parece original.
-Eso ya lo dijiste, linda. ¿Me traés otro cortado, por favor?
Se alejó dándome la espalda, moviendo su gordo y celulítico trasero que, grosero, se asomaba desde una desgastada tanga roja.
¿Qué demonios hacía yo allí?, pensé. No era mi clase de lugar, sin dudas. Recordé, entonces, que ningún lugar es mi clase de lugar y me contenté con el pensamiento. Afuera estaba lloviendo.
Esperando el cortado y a mi interlocutora, miré alrededor. Allí estaba el clásico viejo, acurrucado en una mesa del rincón, con el mismo café de hacía unas dos horas, mirando todas esas tetas, culos y piernas que pasaban a su alrededor. No pude encontrar ninguna de sus dos manos apoyadas sobre la mesa.
Más allá estaba el empresario, recién salido de su oficina, con el traje desacomodado, la corbata floja y el celular apagado. Su alianza de casamiento no era excusa para deshacerse de la prostituta que sobaba toda su inmunda carne contra su entrepierna.
Una banda de amigos, todos juntos, en manada, tratando de debutar sosteniéndose en la moral de grupo, gritaban soeces desde el otro lado del puterío. El más pelotudo, seguramente su líder, disfrutaba de la admiración de todos al bailar borracho en medio del semicírculo armado por sus compadres. Tenía su miembro erecto asomando por la cremallera y lo sostenía entre sus manos como si fuera gran cosa. Movía sus pies y su cadera al ritmo de una música que apenas podía ser considerada tal. –Por qué no se masturban en grupo y se ahorran el precio de la entrada- pensé. -Ah, por supuesto, eso sería demasiado gay.- concluí.
La penumbra y el humo de aquel lugar apenas si me dejaba ver alguna otra cosa. Figuras recortadas deambulando sin rumbo, trago en mano, de un lado a otro. Sonrientes clientes llenos de autoestima frente a una mujer que les cobraba por amarlos. Decandentes carnes sextagenarias colgando por doquier, endulzando oídos fáciles de endulzar.
Un perfecto mundo de sacarina. Dulce, pero artificial. De mentiritas.
Estaba prendiendo un cigarrillo cuando Cindy regresó con mi cortado y un whisky para ella. Esta chica de Cindy tenía muy poco, pensé. Y ese whisky saldría de mi bolsillo.
Se sentó frente mío, esperando alguna queja sobre el whisky. No la hubo y tuvo que decir.
-Si no me pagabas algo, me tendría que haber ido a atender algún otro cliente. Aca me exigen…
-Está bien.- la detuve. –No hay problema.-
Sonrió. Cansada y tratando de no parecerlo.
-Me decías que la gente te creía original.-
-Nah, ya no tengo ganas de hablar de eso. ¿Cuál es tu historia?
-¿Mi historia? No tengo ninguna, supongo.
-Todos tienen una historia, Cindy. ¿Cuál es la tuya?
-Chupo pijas por 15 pesos. Esa es mi historia.
-¿Es algo que disfrutás haciendo? - dije sin que se me moviera un pelo.
¿Qué?
-Chupar pijas, digo.
¿Quién podría disfrutar de eso? No hay nada demasiado glamoroso en este trabajo.
Debo decirlo. Que haya elegido esa selección de palabras me sorprendió gratamente, aléntandome a seguir la conversación.
-¿Y por qué lo hacés, Cindy?
-Tengo 45 años, bebé. Tres hijos de un marido borracho. Y ningún estudio. ¿Qué otra cosa podría hacer?
-No te estoy cuestionando, solo trato de entender…
-Te dije, no hay mucho que entender. –dijo un poco enojada. Aliviada, tal vez, por poder decirlo en voz alta y que alguien le pagara por ello.- Necesito plata para vivir. Mis clientes necesitan alguien que se las chupe. Así de simple. Esto abre a las cuatro de la tarde y cierra a las seis de la mañana. Yo vengo a las 15:55, me pongo algún conjunto sexy y dejo que los demás hagan lo que quieran de mi. Siempre y cuando paguen… –se detuvo ante mi fingida cara de espanto.
-Todos tienen un precio, lindo. El mio es 15 pesos por bucal, 25 el completo y 35 el anal.
-Es un poco barato.
-Soy una puta, amor.
-Claro. ¿Y sos feliz?
-No me puedo quejar. Mis hijos pueden estudiar, todos los días tienen un plato de comida sobre la mesa y acabo de terminar mi casita. – pensó durante unos cuantos segundos y agregó decidida. -Sí, soy feliz.

Le pagué mis tres cortados, su whisky, y me aleje de allí. Estaba huyendo, lo sabía. Afuera todavía llovía, pero no me importó. Apenas si sentía el frío, estaba helado por dentro.

MAX FERZZOLA

De Aniversarios y Viajantes

Por fin, este etéreo corsario hace un alto en su agitado trajinar para compartir una pequeña reflexión ahora que nuestro muelle cumple un ciclo elíptico terrestre.

Partiré de hacer preguntas básicas: ¿Qué me ha significado el muelle?, ¿Qué me ha enseñado?, ¿Hacia dónde me dirijo ahora?

Yendo en orden primero debo decir que me ha significado una posibilidad de mantener mis vínculos más profundos en el terreno afectivo y personal. Así es: este disperso corsario ha encontrado en el Muelle 66 una de sus pocas constantes que le significan referencia de sus orígenes, ubicación en el inmenso cosmos donde busca su identidad, coordenada precisa para no perder la ubicación de su origen (y muy probable destino). Al fin: encuentro con las voces en las que suena la propia, como un eco que responde con otra voz y forma, pero con un mismo código, que hace que la voz original ya no lo sea por que nunca lo fue hasta que encontró su resonancia.

Por otra parte el Muelle 66 me ha enseñado cómo se puede tejer la unidad en la diversidad —Que es en si uno de los grandes retos del mundo en búsqueda de diálogo, además de entendimiento—. Los que en el participamos, somos navegantes con embarcaciones, orientaciones y búsquedas muy diversas, incluso con preocupaciones y ocupaciones a veces distantes, sin embargo, hemos demostrado que eso no nos impide tener un intercambio generoso de ideas, y que estas son diversas pero el espíritu que las reúne es similar, coincidente. La imagen recuerda a los corsarios del caribe que Alejo Carpentier describió con una belleza inigualable en su exuberante y exquisita joya: “El siglo de las luces”, cada uno en su lucha particular pero siempre que el tiempo lo permitía, capaces de encontrarse en una isla o playa olvidada a compartir sus aventuras, conquistas, capturas, en pos del ideal de conocer más el mundo e inspirarse a través de los relatos de los otros.

Para finalizar respondo con mucha sinceridad a la última pregunta, de el hacia dónde me dirijo, con un categórico: No lo sé, no es fácil saberlo, contesto sin dudar que para un navegante loco e inestable como yo, que se deja llevar por las aguas del mundo con muy pocas certezas, sólo con algunas escalas definidas para no caer en el abismo de la desesperanza total, tener un rumbo es casi imposible, por ello el tener al menos un muelle al cual dirigirse, representa un sosiego en su agitado navegar, una forma de hacer altos en un camino incierto, de escucharse y escuchar, de mirar hacia las propias profundidades e intentar sondearlas con el pensamiento y la emoción…con la esperanza de que finalmente surjan algunos jirones de voluntad que se transformen en nuevo brío para continuar el eterno viaje que nunca tuvo principio, ni tendrá —quizá como el universo que propone Hawking— final.

ZURIPANTO

El Zuripanto escribe por ahora desde la bella Xalapa, Veracruz.

¿Y los tres ceros?

Mariarosa está leyendo un libro clásico de ficción, y como separador esta utilizando un boleto de un concierto de Rod Stewart al que asistí en 1989 junto con Don Paleto. Muy tranquila me comentó: "¿Recuerdas cuanto pagaste por ver a Rod Stewart?".

La respuesta me hizo recordar lo mucho que ha sucedido en México en los últimos dieciseis años y que me parece prudente no olvidar. No hay que perderlo de vista. Sobre todo ahora que se habla como si esto fuera comparable a la década de los ochenta.

TIO JOE
Boleto Rod

Fantasmas

Y si hoy me piden escribir algo, tengo que admitir que me resulta
difícil, porque sigo pegado a lo que me duele tanto. Estoy mucho
mejor, claro. ¡No temas, Tío! Todavía mi ciudad está llena de
fantasmas; de recuerdos, diría alguien a quien quiero mucho. Escribir
La Trastienda del Cielo fue, como habrán podido notar, una terapia.
Quizás una manera de no tener que pagar un psicólogo.

También, por fortuna, La Trastienda sirvió. Muchos me han escrito para avisar. Al principio me sorprendí, ahora me conmueve. Todo eso, que son fragmentos de mí, recuerdos, los fantasmas, ¡sirve!

Entonces detuve el proceso de borrado. Poco a poco, iba eliminando muchos de esos recuerdos. Ya no. Creo que hasta lamento haber quitado algunas entradas.

Hace poco, un viejo amigo, a quien no veía desde hace mucho, encontró mi blog por casualidad. A su esposa la están operando de un tumor de mamas en este momento, hoy, jueves 11 de agosto. El segundo tumor. Ella también había leído La Trastienda, me confesó en una cena organizada para "despedirla". Porque los reunidos no temían pensar en la muerte, y se jugaban bromas alrededor.

Me asusté. Al escribir esa bitácora, no pensé en cómo podría sentirse al leerlo alguien que padeciera la enfermedad. Sin embargo, todo parece indicar que ella supo ver lo positivo, la declaración de fe, y no los momentos amargos, que yo por quitármelos de encima dejé en el
blog.

Así que, envalentonado, tomé la palabra y le conté de la esperanza, de la fuerza, y del futuro. Porque siempre hay un futuro, a pesar de que todos estamos condenados a morir.

DAN

Dan es el autor de la bitácora argentina La Trastienda del Cielo.

Ecos desde Barcelona

Tío Joe me invitó a colaborar con el Muelle 66 en su primer aniversario y no sabía por donde empezar. Esto de escribir se me da muy poco, así que él me sugirió algunos temas. Ha sido cuestión de ponerme y la cosa fluye sola. Al final no tomé esos temas, pero lo haré... Por lo pronto ahí les va:

Mi relación con Tío Joe es literalmente de toda la vida. Por lo menos, de toda mi vida. Pero cuando realmente nace nuestro vínculo es cuando aquel novato universitario se mudó a vivir a casa de mis padres como recién llegado estudiante. Recuerdo pasar horas (a mi me lo parecían, tal vez hayan sido solo algunos minutos) apoyada en su restirador viéndolo trabajar. Entonces yo tenía la mitad de la edad del Joe...

Años después, me inscribí en la facultad de diseño. Una de mis mayores influencias, aunque tal vez el no lo supo entonces, fue el Tío Joe dibujando en el restirador de la tercera planta de mi casa.

Aún no se muy bien por qué, El Negro, su compadre, me invitó a trabajar con él ese verano. Fue una invitación caída del cielo. Tuve que dejar los estudios por descubrir que era pobre para la Universidad privada y la compañía de aquel trío de socios en QM fue un bálsamo y un aprendizaje maravilloso. Mi primer trabajo y de ahí pa’l real.

Desde entonces no he dejado de ejercer como diseñadora. No puedo quejarme, he tenido buenos maestros a lo largo de la vida y entre ellos se encuentran este trío maravilloso. Los compadres de QM. Recuerdo esa etapa como una de las mejores. Me divertí como una enana en su compañía, me convertí durante un tiempo en la mascota y conocí a mucha gente interesante solo por estar en el centro de reunión, en Nelson Place.

Se que muchos de aquellos a los que conocí entonces son ahora navegantes del Muelle. Desde aquí les mando un abrazo muy fuerte desde la cosmopolita y llena de guiris Barcelona... como aquellos que suele dar El Gallo (lo siento, entonces ese era tu nombre oficial, ¡ja!).

Los recuerdo a todos con un cariño muy especial y espero que ustedes no se hayan olvidado de mi.

DARDANÉ

Dardané es diseñadora gráfica y se la está rifando en Barcelona.

Círculos

Este verano trajo muchas visitas. Hemos llegado a estar 11 habitando el departamento al mismo tiempo. De todas partes ha llegado gente. Más, sin embargo, hoy, tristemente, se fue la última de ellas: Fina.

Su visita marcó una especie de simbolismo. Ella es la mejor amiga de Mariarosa. La última vez que la habíamos visto fue hace 18 años, cuando empezamos el periplo tapatío.

Las charlas nocturnas trajeron los recuerdos que sirven para tener perspectiva. Los viejos ex-universitarios hacen balances y comienzan a modificar su escala de valores. Ahora porque dejaron de lado sus verdaderos estímulos, ahora porque tardaron mucho tiempo en reconocerse a sí mismos, en decidir qué es lo que les gusta verdaderamente.

Ver a las dos amigas de la infancia recorrer el álbum de fotos y rememorar nombres, fiestas, lugares, aventuras, hizo de aquello un momento grato. Pero esta mañana, mientras Fina regresaba en su camioneta a Acapulco, no pude dejar de pensar en como la madurez trae sus cosas buenas. Allí iba, acelerando, dejándonos atrás y regresando a su historia, y nosotros reordenando la nuestra. Vino a vernos, sólo a eso, a vernos. Y eso hicimos, vernos, tal cual como somos, con metidas de pata, con lágrimas y con experiencias compartidas, con una buena copa de vino de por medio, una vela, una vieja canción de Nacha Pop y un lazo renovado.

Nunca había tenido un interés real en conocer Acapulco, aunque Mariarosa es de allá. Ahora hay una razón para hacerlo: ir a ver a Fina, simplemente por verla. La mejor amiga de mi mujer. Charlar, reír, saborear su temperamento fuerte de mujer del siglo XXI y ver a mi mujer sonreír junto a alguien que le resulta tan, pero tan afin.

TIO JOE

Mar...

Mamá!
Se escucha en la distancia,razgando el aire; cual
cuchillo la carne del ciervo.
Mamá!
y se ven sobre la arena, pasitos silenciosos,
marcados tan hondo,que parece que quedarán
a perpetuidad.
Mamá!
una carcajada fresca, se derrama, cual cascada
cantarina, alegre y viva.
Mamá!
una vocecita Dulce, 5 años vieja, dice:
Tengo una amiga nueva...
¡Ven, Llévame!
¡Llévame, a jugar con ella! -insiste- la quiero ver...
¿Quién es ella? pregunto yo
Es joven, pero tiene siglos...
Es sabia, pero callada...
Y sobre todo, incansablemente insistente!
Se llama: ¡Mar...ía!

ABRIL V.

Gracias, Abril, por compartir tus letras en el muelle.


De la cabeza a los pies...

Hoy por fin lo he comprendido: es imposible deshacerme de ti, esa eterna sensación de tenerte a mi lado me agobia. Quizá erróneamente pensaste que estando conmigo pudiera generarse algo, pero ya lo ves, solo pesadez se siente a nuestro alrededor, me sofocas y creeme que inútilmente he tratado de comprenderte, pero es imposible, no soporto mas esos cambios de humor que provocas en mi, me alteras de tal manera que ni con las constantes lágrimas que derramas sin más sobre mi cuerpo logras borrar esa sensación que nos embarga en cualquier lugar donde estemos. A veces veo a otras personas tan felices junto a ti y pienso que quizá tu y yo jamás deberíamos haber estado unidos, aunque, debo reconocer que la decisión de estar juntos la tome sólo yo.

En un principio me atraías, todo era nuevo y divertido, como los recuerdos vagos de nuestra niñez, donde corríamos juntos y éramos simplemente felices... hoy me pongo a pensar cómo sería nuestra vida sin haber retornado a esas vivencias y ser sólo conocidos que coincidieron en el tiempo y nunca más se volvieron a encontrar. Pero sucumbimos a ese simple principio de atracción y heme aquí reclamando tu obsesión por estar junto a mi... Siempre llegas de pronto, me llenas y me colmas en todos mis espacios, me sigues y me celas, me persigues, me acorralas, me siento fugitivo queriendo huir siempre de ti y sé que es inútil, eres cual fiel carcelero que a cada paso que doy vas dos por delante de mi, presientes mis movimientos de una forma que me aterra y que de alguna manera detesto.

No creo todavía haber llegado a odiarte pero si he llegado a considerar que no podemos seguir juntos. Es entonces cuando con esa sutil caricia, tan propia de ti, recorres fríamente mi espalda, siento tu presencia cual afilada uña en mi piel y un escalofrío recorre mi cuerpo, ¡ahí estas otra vez!... y mientras tanto la tímida y salada gota sigue su lento descenso de la cabeza a los pies...

GHALIUS

Paciencia

El 17 de Julio fue mi cumpleaños. Aunque mucha gente me dice lo contrario, a veces me parece que el tiempo se me esta yendo sin lograr nada importante. Tengo un objetivo en la vida, y se que para lograrlo tengo que ir paso a paso, y como en la mayoría de las veces tengo que ser paciente, ya que no siempre depende de mi subir el siguiente escalón. Me imagino que más de uno se ha sentido así.

Por otro lado, me motiva el hecho de tener un sueño. Miro a mi alrededor y veo que hay mucha gente que ni siquiera tiene uno; renunciaron a él hace mucho. Sólo se que nunca hay que darse por vencido, tener fe y luchar mucho, no cansarnos.

Conozco a uno de los mejores médicos rurales de EE.UU. Ella decidió estudiar medicina a los 30 años. Hace poco vi en la tele a una mujer de 80 recibiendo su diploma de la Universidad. Cuesta mucho, pero vale la pena ¿no?

Nunca es tarde para empezar. Que tengan un lindo día.

CECY D.

Cecy es una "tipaza" y es cantante. Actualmente radica en Texas y es mezzosoprano, miembro del Houston Grand Opera.

El Candidato del Pueblo

Todavía no se les puede ver de bien a bien, pero ya se ve la polvareda mijo, —le decía don Lencho a su sobrino Ramiro—, y no serán cuatro los cabrones, pero tienen tiempo viniendo a chingar, pior que los del apocalisis, no se si estos, o otros igual que ellos… mahh, pa´l caso es lo mismo.

— Mira Ramirito lo que chinga no es que vengan a decir mentiras, sino que son las mismitas del otro sesenio, de perdida las habrían de cambiar, de atrás pa´delante, de adelante pa´tras. No, ya ni esa molestia se toman, y nosotros los tildamos de pendejos, pero son muy vivos, nos tienen muertos de hambre todo el año, que si bajo el precio de referencia del azúcar (sabe que referencias tendrá la azúcar), que si estamos englobalizados, que si se atoraron los créditos del pro campo, ¿cómo no se les atora una mazorca en el fundillo? Muertos de hambre Ramiro, y nomás pensando en qué van a tragar los niños. Ni siquiera orgullo, porque ese ya nos lo tragamos todito nosotros, de modo que cuando te preguntan por quién piensas votar, pus ya de por si pensamos poco, y gastar los pensamientos en esas chingaderas, como que no. Así que cuando me dicen: aquí están sus quinientos Lencho y vote por el candidato del pueblo, yo los agarro, pero siempre me quedo pensado si estará muy lejos el pinche pueblo ese del candidato.
— Bueno tío, pero entonces que hacemos pintando bardas con propaganda de estos cabrones.
— ¿Qué? ¿estaba cagando cuando yo hablaba?, o ¿cómo, pues, no oyó? Yo estoy empanzado de tanto orgullo que me he tragado, ya estoy jodido, pero uste Ramirito todavía no. Váyase a buscar el pueblo ese de donde es el candidato, quien quita y hasta acaba trabajando en su meritita casa de él. Entonces, busca la forma de hacerse candidato, chinga a los de aquel pueblo hasta que le duelan los huevos de tanto rebotárselos en las nalgas, nomás pa´que aprendan la desesperación de quererse tragar la tierra a puños.
— Oiga tío, pero nosotros ¿qué ganamos con eso?
— No, pos sólo Dios, con su infinitísima sabiduría y Gracia tiene todas las respuestas…. no seas pendejo Ramiro, estoy hablando nomás pa terminar de pintar esta pinche barda… ora, mueva el andamio y deje de pensar.... Cabrón este tan inteletual.

EL NEGRO



ME NIEGO (Welcome to the 40’s)

Me niego a volver a experimentar aquella vivencia de hace algún tiempo, donde de pronto, apareció una imagen en mi mente: Yo sentada en el filo de una banqueta. De la nada, apareció una ráfaga de viento y pasó justamente frente a mí. Esta ráfaga tenía forma, era como las que los dibujantes muestran en sus caricaturas para hacer del viento algo visible. Este viento iba cargado de grandes carcajadas y lo seguía una voz masculina muy profunda que decía:

—Es la vida. Se ríe de ti. ¿No lo entiendes? Te ha dado de todo para que lo disfrutes y lo único que haces es verla pasar. A veces te animas y la tocas, otras sólo la observas. Es la vida. Se ríe de ti.

Hoy que la sensación vuelve a estar presente y de una plática con un gran amigo, insisto ¡VIVA LA VIDA!

DESLAVADA

Deslavada nos hace llegar sus letras desde la bella Veracruz. ¡Gracias por asomarte a tu buzón de correos!


Good Ol’ George

No podría decir desde cuando conozco al buen Jorge, no lo sé, no estoy seguro. Eso sí, creo que fuimos presentados por ahí de Enero de éste año. Él venía de un largo viaje, desde el norte, ya rumbo a Guadalajara, haciendo una pequeña escala en Mazatlán con objeto de reconocer viejos amigos, y al parecer también nuevos.

Antes de eso, de él yo sólo tenía una vaga referencia, su blog, el muelle a donde alguna vez fui a varar navegando con el viento por la red. Además estaba Andrés, amigo mutuo y enclave de la amistad entre ambos, que ya me había platicado una o dos veces sobre él.

Decir lo que voy a decir, entonces, cuando recién conocí a Jorge, hubiera sonado a ridículo y a pretensión. Supongo que ahora, cuando ha pasado algún tiempo, me puedo dar el lujo de hacerlo.

Los minutos antes de conocer al buen Jorge me encontraba algo nervioso, sin saber por qué, pues esto sólo me sucede cuando a punto estoy de abordar, o ser abordado, por una hermosa mujer. ¿Por qué sentirse así?, en verdad, no había respuesta. Menos aún la hubo cuando Jorge apareció, vestido cómodamente, acomodándose las gafas, sonriendo. No había nada en él que me fuera conocido y mucho menos que causara miedo.

Algunas palabras fueron proferidas entre los presentes, para luego, como todo en la vida, como la vida misma, resolverse en un instante. Su mano estrechó la mía, con la fuerza y el vigor que un compadre aplica, sentí un relámpago revolverse en la cuna de mi mano y saltar a la frente. Casi nada me faltó para dar un grito de dolor, creyendo que se trataba de un calambre.

Permanecí atónito, desconcertado por no saber qué había ocurrido, ¿dónde había aprendido éste cabrón ese truquito para impresionar de tal modo a los demás? Seguro había presionado algún nervio, masajeado algún ganglio... si es que hay ganglios en esa parte del cuerpo, ¡qué sé yo! Ahora me doy cuenta que de ridículo no ha perdido nada mi argumento, pero al menos es totalmente sincero.

Después de esa ocasión, sólo he visto a Jorge en otro de sus viajes a éste puerto, que sirvió para confirmar lo que el primer encuentro ya insinuaba: una comodidad y una afección fraternal que no se despierta así nada más con cualquiera.

No fueron pocas las veces, que, yendo de aquí para allá con Jorge y otros amigos, me cuestionaba a mí mismo –casi como un reproche– cómo era posible sentirse tan holgado junto a alguien que apenas he visto en mi vida (con lo mamón que a veces llego a ser en esas situaciones); sentir esa alegría interior, esa jovialidad, ese orgullo de reconocerle con un saludo; de poder permanecer callado cuanto quisiera, sin que el silencio se vuelva incómodo, siendo el silencio armónico que nace mágicamente, cuando dos viejos amigos lo intuyen todo el uno del otro y saben desprenderse unos segundos de los atavíos del habla.

Es como esta inexplicable maña que tengo de referirme a él como “el buen Jorge”, o “el buen George”, lo cual me remite en forma no menos misteriosa, a ese lugar común que significa la expresión: “Here comes good ol’ Charlie Brown”, para los fieles lectores de la tira cómica.

Secretos que tiene la vida...

KINEMA

Creador de la desaparecida bitácora Dimensión 24, Kinema está dedicado actualmente a desarrollar su talento en proyectos audiovisuales dentro de la escena mazatleca.

Recuerdos

Un viaje a la memoria del que poco recuerdo

Recuerdo calurosas caminatas, un sol amarillo y agobiante... y mandarinas. Recuerdo cordones más altos, y veredas más largas. Recuerdo el ciruelo en el patio de la casa de mi abuela, y el árbol de mora blanca custodiado por el cerdo padrillo del viejo Cholo. Recuerdo la plaga de gatos y como me divertía tirándoles piedras. Recuerdo el anuncio de la funeraria, en una ventana sucia, que todos los días decretaba el nombre de los que partían. Recuerdos. Aquí y allá. Fragmentados, tenues y endebles. Trato de sostenerlos, pero se van. Tengo que pensar un rato largo y frustrante para alcanzar alguno. Cualquiera.

Me dicen que de chico, y en Mar del Plata, Sara —una amiga de la familia— me subió a un elefantito, en una calesita. También me dicen que el problema fue sacarme. Al ser yo tan gordito, no podía salir. Estaba atascado. Siempre me cuentan eso, y me rio y se ríen. —¿Te acordás?— me dicen. Y yo digo que sí, que me acuerdo. Pero la verdad es que casi no. Recuerdo, sí, que era una noche fría y vergonzosa. Y que una luz suave brotaba de la calesita. Todo lo demás estaba oscuro. ¿El elefante era rosa? Podría ser, no sé.

Recuerdo que mi abuelo Pepe era un santo, tenía un bigotito y usaba gorros jockey. Todos los domingos hacía asado y reía con humor sano y barato. Recuerdo que el viejo me hacía dormir la siesta enseñándome palabrotas y que me había prometido hacerme un jeep de ladrillos. La muerte lo sorprendió antes, no pudo cumplir su promesa. Y es poco más lo que yo recuerdo. Jugaba al truco, Pepe, ahora que lo pienso. Los domingos o los sábados. Recuerdo que comer un caramelo era todo un acontecimiento. No eran tan baratos, ni accesibles. Cada juguete me traía un nuevo mundo. Y los juguetes eran grandes y lindos. Una foca, una jirafa, un burrito recuerdo que tenía. Autitos y ladrillitos, de esos para armar.

Trato de asirme a esas imágenes. Que no se vayan. —No te podés aferrar al pasado—, dice mi vieja. Pero sabe que nada puede hacer. Para eso había vuelto a mi pueblo, al que tan abandonado había tenido. Un pueblo chico y de veredas cortas. Con tardes que olían a mandarina y al sabor de ciruelas. Gatos por doquier y asado los domingos. Pero ya no es el mismo. No reconozco las caras. La casa en la que me críe está en venta. Y no hay más moras. —¿Vos sos Ferzzola, el hijo de Horacio?— me preguntan asombrados. Contesto afablemente que sí. Pero me duele, no me reconocen. Y crecí a su lado. Mi memoria se desmorona tanto como la de los demás, parece. Y ya no tengo raíces.

Y trato de reconstruir mi pasado, en ese galpón donde mi familia siempre tira todo. —Te vas a ensuciar—, dice mi vieja. No me importa, es lo de menos. Todo por un recuerdo más. Comencé a limpiar, a seleccionar y a recordar. Un libro de cuentos detonó cientos de memorias. Otro, de un lobo que comía cabritos traía un disco. El disco no lo pude encontrar, pero lo recordé. Encontré mi mazo de Titanes en el Ring, y rememoré una tarde de verano, en la playa, con mi familia, cuando éramos familia. Encontré un autito de plástico y jugué de vuelta con él, con un perrito ya muerto hace 20 años. Encontré un muñeco y deambulé nuevamente por el parque ambulante donde lo había ganado.

Tesoros, todos tesoros. Cuidadosamente los embalé, y los volví a guardar. Allí, en un garaje húmedo en un pueblo rural, guardo mis memorias. Guardo mi identidad y mis raíces. Todo entró en una caja.

Y eso es todo lo que recuerdo.

FERZZOLA

Max Ferzzola es el autor de la irreverente bitácora No Pretendo Agradarles.

De aquél cetáceo al muelle de mi memoria...

Dedicado a MariaRosa, El tío Joe y Ghalius a quienes he tenido el placer de reencontrar en mi camino gracias a las pocas o muchas líneas que resguardan mis pecados.

Debo de haber tenido unos tres o cuatro años la primera vez que me subí y aún recuerdo nítidamente la emoción de sentirme diminuta al lado de ella. Entonces no sabía quien era Jonás ni de que privilegios habría gozado él para ser engullido por una de ellas, yo sólo recuerdo la certeza de mi ambición; Convertirme en el desayuno de aquél cetáceo metálico que además prometía llevarme a la isla donde mis abuelos alguna vez criaron delfines.

La ballena de acero, nos engulló uno a uno en el orden en que aparecimos en el embarcadero y cuando terminó con su desayuno liberó las amarras del muelle para navegar a la deriva. El viaje, más que corto fue suficientemente largo para que mis ojos perdieran de vista la tierra firme y se extraviaran entre los azules que dibujan el horizonte.

Recuerdo que a la mitad del camino una manada de delfines acaparó la atención de mis acompañantes y recuerdo también pedirle a mi padre que fuera conmigo al lado contrario del barco a donde nadie dedicaba sus miradas; Papá, que no es fan de las multitudes, me hizo caso y me levantó en brazos para llevarme al otro lado.

Durante un rato solo descansamos la mirada entre los azules agitados y los blancos luminosos del oleaje, de pronto, los azules se mezclaron con rojos y naranjas transparentes que terminaron por salir del agua en destellos amarillos y violetas; Miles de peces brincaban unos encima de otros y nadando en espirales, frente a nuestra mirada perpleja, atraían el vuelo de las gaviotas hacia nosotros.

Hoy intento reconstruir los colores de las escamas fragmentándose en mis pupilas, aunque debo decir que en aquel momento la memoria de mis ojos tenía una gama de colores más extensa y sorprendente de la que tiene ahora. Mi padre me reveló el secreto del agua salada, me dijo que si aprendía a nadar bajo la superficie sería capaz de teñir mi piel con aquellas tonalidades así como las sirenas alteran la tintura de sus escamas cuando se bañan coqueteando con los azules de la superficie. Con aquella confidencia no pude más que pedirle a mi madre que ella también aprendiera a nadar para que cambiáramos juntas de color bajo las olas; ella sonrió y me dijo que aprenderíamos juntas.

Más tarde una de las puntas de la isla descubrió la silueta del muelle de Santa Catalina, aquel embarcadero es el primer lugar al que recuerdo haber llegado por mar. Hay una leyenda Celta que dice que cuando nacemos llegamos al mundo montados en una ballena, aquel viaje sería entonces como mi llegada al mundo de los recuerdos familiares de los que tengo memoria.

Nuestra cetáceo metálico al fin llegó a puerto, las amarras se sujetaron, los pasajeros bajamos a tierra sin titubeos y ella prometió regresar a buscarnos al atardecer; a mi corta edad no me detuve a dudar de la promesa del mamífero de acero y pisé gustosa el puerto, sin considerar siquiera la posibilidad de que ella no regresara...

Ahora, a mis veintiséis años, sigo confiando en las promesas de las ballenas y aún tengo como vicio fantasear con la idea de transformar la tonalidad de mi piel cuando me sumerjo bajo el agua salada...Hoy, he decidido cambiar la fantasía para imaginar que en mi cuerpo también hay un muelle, pero esta vez quiero que tú me cuentes el secreto; no me atrevo a definir a solas el lugar de mi anatomía en el que estaría mi embarcadero y cuando te lo pregunto tú me dices sin dudar que en mi cuerpo el puerto serían mis ojos o mi cuello... yo, curiosa como soy, te pido detalles...

Dices que mis ojos son como un fin, una llegada, Ítaca, un descanso y en cambio mi cuello es un lugar ideal para tenerme abrazada, así, de cerquita, y depositar de cuando en cuando ofrendas en forma de besos...

Siguiendo entonces la misma línea, me atreveré a prolongar la construcción hasta mi pecho; ahí podrás dormir escuchando mis latidos como se escucha el golpeteo de las olas bajo las maderas húmedas de lo embarcaderos... Y es que debo confesarte que la cadencia de las caricias del agua salada sobre los cascos metálicos invariablemente me recuerda los matices de mis fantasías de infancia y las texturas de los sueños de cama en los que consigo que sujetes tus amarras a mi cuerpo...

DIVINA

La Divina es autora de la muy recomendable bitácora Divinos Pecaditos.

Parleros

Escucha: Dicen que soy un huevón, que no trabajo y que mi vicio es este. No tengo idea de cómo es que alguien puede saber qué es lo que hago en mis días, si el 98 por ciento de mi tiempo lo paso aquí en la casa-oficina. Si realmente esto fuera mi vicio, habría escritos más sustanciosos en este lugar, y sobre todo, se verían todos los días novedades.

Algún día estos verdugos parleros sabrán las letras que me han llegado de lugares distantes y que son razón de mi gusto y alegría (no soy el único loco que ve posibilidades). No podemos esperar que estos egos elefantes tejan, con esas patas y esa trompa, los hilos finos que explican mi ausente entusiasmo y mi insostenible evasión.

Pero tu sabes lo que es pasar por un mal momento. Por eso plasmo estas letras, para alcanzarte con ellas y poderte decir: Deja que los verdugos parleros, con sus lenguas-hacha, dispongan de la vida de los demás a placer. Tu sabrás comprender que lo que nos sucede no es un fracaso colosal. Tan sólo te pido un poco de confianza mientras estamos aquí parados en medio de nada.

Los verdugos a los que me refiero no tienen la fortuna de reconocerse así mismos, pues, siempre hablan y hablan en compañía de su soledad, pensando que el del espejo es otro, y no su triste reflejo, desacostumbrados a verse sin máscara (Debieran volverse vegetarianos, en vez de vivir devorándose a la gente).

"Smile", suelta todo y veamos qué es lo que se nos ocurre hoy. Aquí hay mucho espacio, y creo que podemos correr para cualquier parte.

TIO JOE

Desperdicio

Un talento que no se expone es un talento que no existe para los demás. No basta con poseerlo, hay que volverlo productivo.

No hay gracia en atesorar algo que nació para ser compartido.

Si el entorno no es apreciativo, hay que moverse de lugar.

TIO JOE

Secretos a la vista

Desde el 5 de Junio que Tito recomendó en su sitio el blog Post Secret, de inmediato lo anclamos al muelle.

Este proyecto artístico es muy sencillo y original. Enviar una postal donde se revela un secreto por primera vez, no debe ser un ejercicio sencillo, pero esa es la propuesta. El secreto, como en el mismo sitio se sugiere, puede ser: un lamento, esperanza, experiencia graciosa, una fantasia, creencia, temor, traición, deseo erótico, un sentimiento, confesión, una humillación de la infancia, o un simple gesto de bondad espontanea, como el de la postal que revela "sometimes I put coins in other people´s parking meters".

La gama de sentimientos que se muestran recorren la paleta completa de colores, y van desde la profundidad de lo negro hasta una deslumbrante blancura, en algunos casos. En alguna parte del espectro encontraremos las tonalidades favoritas, aquellas donde vemos algo que bien pudiera asemejar una revelación de nosotros mismos.

Todos guardamos algo. Lo obscuro de nuestro secreto depende de la distancia que lo resguardamos de la luz.

Post Secret. Un sitio recomendable para explorar aquello que por vergüenza no se dice, pero que quizá, alguien más también ha hecho.

TIO JOE

P.D. El diseño de la mayoría de las postales, recurre al contacto del papel, la tijera y el pegamento, la pluma. El contacto directo con los elementos del diseño los humaniza... la honestidad de la intención hace el resto.

Sous le vent

Bajo el viento surcamos la vida. Aunque no podemos verlo, podemos sentirlo. Y bajo el viento se van estas palabras hasta Sonora. Para mi amiga Kaze.

16 Retorno a las raíces.

Sé completamente vacío.
Sé completamente sereno.
Las diez mil cosas surgen juntas;
en su surgimiento está su retorno.
Ora florecen,
y al florecer
se hunden de regreso a su hogar,
retornando a las raíces.

El retorno a las raíces
es paz.
Paz: aceptar lo que debe ser,
saber lo que perdura.
En ese conocimiento está la sabiduría.
Sin él, la perdición, el desorden.

Saber lo que perdura
es ser sincero,
magnánimo,
regio,
bendito,
siguiendo el tao,
el camino que perdura por siempre.
El cuerpo llega a su final,
pero nada hay que temer.

Lao Tse
Del Tao Te King

07

Siempre la relación de la pluma con el papel tendrá un grado más de intimidad que el que se tiene con la compu. Y así es que escribo ahora. Mi preciosa y vieja laptop no está más conmigo, y eso se refleja en el muelle. Su ausencia por las noches no he sabido llenarla. Me daba por escribir ya tarde, sentado en la cama... En fin. Junio nos dejó con gratas sorpresas, visitas inesperadas que alegran la existencia y mucho ayudan a confirmar que hay cosas y quienes cambian para bien; que la madurez tiene un grato sabor, dificilmente comparable a los años de la sobredosis de hormonas.

El Zuripanto estuvo aquí. Nos reunimos, como siempre, aunque fuera por un breve instante. Y como siempre, la charla llegó a lugares insospechados. Dejo abierta la propuesta de lo que hablamos Z, para seguir intentando reflexionar.

Por otra parte, los que también hicieron su escala en la perla de occidente fueron Jorge, Alibé y sus nenas, y para gusto de Mariarosa, su hermano llegó de Montreal, sorpresivamente. Las vacaciones de verano están aquí.

Charlaba con Jorge Navarro de la cuestión psicológica de la cercanía. Ellos, trabajando en Houston, ven más frecuentemente a sus padres que yo a los mios, viviendo en el mismo país. Lo importante de emigrar es poder accesar a un mejor nivel de vida (No siempre se logra). Hablamos del caso de Michael (Primo de Mariarosa que vive en Londres), quien ha venido a ver a sus padres más de lo que yo a los míos... y él volando desde foggy London. ¿Quién esta más cerca?

Por último, les comento que Kinema, el joven talento mazatleco, decidió cerrar su Dimensión 24, pero para fortuna nuestra, abrió un nuevo sitio. La evolución y el cambio, constantes en la vida de este peculiar personaje mazatleco, quedan de manifiesto (Kinema está vinculado desde el muelle). Enhorabuena, Kinema, el concepto está interesante.

Vamos, el muelle está abierto. Los espero más activos en Julio.

TIO JOE

SE ME PASÓ:
Ya puedes cargar tus imagenes desde Blogger. El mismo blogger se encarga de las justificaciones y el flujo de texto. Blogger sigue poniéndose las pilas.


Dog 2

Dog 2
Fotografía de Alessandro Volpi.

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Alessandro nos ayuda a romper el silencio (que se habia apoderado del Muelle). A veces las ideas se evaporan con el calor... y Guadalajara sigue un tanto calurosa. Gracias Alessandro por estas imágenes que, como siempre, esconden significados por debajo de la superficie.

Dog
Fotografía de Alessandro Volpi.

De tiempos y momentos...

El Raquero atraca de nuevo. Dejo intacto su correo electrónico porque me parece dificil separarlo de su escrito. Detrás de estas letras se asoma la personalidad de este disfrutable compañero de viaje. Su relato versa ahora sobre La Peña de Bernal.

Mi estimado amigo, hoy, un tío me cuestionó mi afición por viajar. “¿Es por el simple hecho de estar en un lugar o por vanidad personal?”. Debo reconocer que no entendí para nada su pregunta. Tampoco me esforcé en responder. A preguntas necias, oídos sordos, decía mi abuelo (otro incansable viajero) Más al iniciar este escrito no pude olvidar el comentario y de alguna manera cambió el planteamiento que originalmente tenía de éste.

Creo, sinceramente, que el viajar provoca ese suave dejo de añoranza que dejan los recuerdos, como caricia al cuerpo y al alma. Es alimento que nutre nuestras vidas y deja impregnada nuestra existencia de lugares, tiempos y momentos. Para lugares existen cientos, tal vez unos más importantes que otros, en diferentes clasificaciones y tan tecnificados como tu gustes, pero, para momentos... bueno de esos mejor no hablamos.

Y sin más, me olvido de preguntas tontas y de no concretar ideas y así deja te platico mejor de un pequeño lugar...

Anochecía y al fresco de una jardinera me dispuse a esperar que un grupo de amigos llegara para salir de excursión, nunca he sido un reloj digital de puntualidad, pero odio la sensación de llegar a barrer pisos… y si, como maldición gitana, fui el primero en arribar al dichoso encuentro. Los minutos se convirtieron en horas de espera, pues como siempre, nunca falta el prietito en el arroz y alguien se retrasó de más. En fin, cosas de todo viaje: los imprevistos.

Lo que si, es que, de alguna manera, no me gusta viajar de noche. En mi opinión el viajar de noche implica el perderse gran parte de la rica geografía que enriquece nuestro país. Sin embargo, hay ocasiones en que se convierte en la mejor opción, por cuestión de tiempo, debo reconocerlo… y también, por que no, por esa prisa que caracteriza a nuestra generación, donde es más importante el destino final que la misma ruta, la cual, incluso, llega a perder toda importancia. Mas es en esas “rutas”, principalmente, donde he encontrado los más bellos paisajes; el más refrescante descanso después de horas de carretera; los más pintorescos pueblos de nuestro colorido México, y que han logrado que cualquier viaje se convierta en toda una cadena de aventura y diversión.

Ahora, de repente, es grato despertar a la hora que sale el sol, y de pronto encontrarse con sorpresas inesperadas. Esta fue una de ellas. Después de algunas horas de carretera, rumbo a Querétaro, arribamos a un lugar llamado simplemente La Peña de Bernal. A los asiduos televidentes cheleros tal ves el nombrecito vagamente les resulte familiar (Este sitio fue parte de una campaña de la compañía cervecera Corona), y la verdad, me sorprendió ¿Qué sabía de este lugar? muy poco realmente, “La Peña” tan mentada, para mi no implicaba más que un cerro gigantesco con esa majestuosidad que logran los elementos aislados en la naturaleza. Grave error.

El Peñón de Bernal

Un estimado amigo tuvo a bien explicarme el encanto de este singular cerro, y la verdad quedé fascinado. Una peña es en si un simple cerro, pero un cerro formado por una sola roca. De ahí deriva su nombre (peñón-peña). Más me gustó cuando me explicaron que es la tercera más grande del mundo. ¿La tercera? y yo ni por enterado, pues, ¿cuales son las dos que le anteceden? me animé a preguntar, ya que la imponente mole intimida a simple vista. Tal vez todos los conozcan pero jamás (al igual que yo) cuestionaron su formación o la fama que les precede.

La peña mas grande se encuentra en Brasil... si, el mundialmente fotografiado Pan de Azúcar en Río de Janeiro Brasil, ostenta un primer lugar con su gigantesco Cristo del Corcovado en su cúspide. ¿El segundo? Bien, pues, es simplemente El Peñón de Gibraltar, protectorado inglés ubicado entre las costas de España y África del Norte y el cual yo siempre imaginé como un islote.

Pero bueno, si el Pan de Azúcar impone, más impone el conocer el tercero y ¡en nuestro propio país! Es realmente magnífico ¿Cómo explicarlo con palabras? Más fácil sería el atribuirle todo tipo de encantos, como esa lámina informativa en el pequeño pueblo que alberga esta singular peña, donde se lee que el promedio de vida más alto del país esta, precisamente, en esta pintoresca población. Tal vez resulte fácil atribuirle y colgarle mil milagritos a cualquier cosa en este México surrealista, pero está comprobado que 98 años es el promedio de vida para los habitantes de este pueblito. Hay gente que goza de cabal salud con 108 años de vida, y eso, no deja de sorprender.

Pero hablando de pueblitos, como te contaba, si a mi nada me decía la simple peña en cuestión, menos me decía el dichoso pueblito, el cual bien valió el largo recorrido nocturno (aprox. 45 minutos adelante de Querétaro) Es simplemente un lugar mágico. Si quedan pueblos típicos en México, tal vez éste sea el que con mayor encanto se ha rescatado o salvado de esa vorágine de tumbar todo lo antiguo por modernizarnos y ponernos en un primer lugar NO logrado de arquitectura contemporánea en el mundo.

El Peñón de Bernal 2 Este pueblo cuenta con toda una serie de calles propias de los antiguos asentamientos españoles; calles retorcidas, en suaves pendientes que comunican por medio de una estupenda pavimentación —mezcla de piedra laja con cantera—. Es de verse el trabajo tan minucioso llevado a cabo ahí. Sus viejas casonas ostentan, para mi gusto, uno de los mejores trabajos de conservación del tan traído y llevado rescate histórico de México. Sus construcciones son para verse, gozarse y recrearse en cada vuelta de esquina. La variedad de estilos, la pérdida del miedo al color, y lo intrincado de sus murales y frescos aplicados sin mas motivo que darle color y gusto a los propietarios de tan singulares fincas. Es todo un agasajo tener portales, fuentes, plazoletas, mercado, iglesia y capillas dispersas, donde encontramos los más inusuales arabescos en cenefas decorativas, compitiendo con los más afrancesados manierismos propios de principios de siglo... en fin, toda una experiencia. Ricos y típicos lugares para comer, en encantadores rincones y a la sombra de viejas arcadas.

Además, encontramos en nuestro recorrido un par de hotelitos MUY cálidos e interesantes dónde hacer un buen retiro de esa tan saturada vida urbana, o un pleno relax para el que busca siempre una opción de descanso sin ir más lejos.

El lugar es para caminarlo, gozarlo y estar siempre al abrigo de tan singular peña que le da su nombre: La Peña de Bernal… todo un descubrimiento.

EL RAQUERO

Las fotos son de Gabriel Benitez.


Develaciones

Para mi amigo el profesor Pablo del Ángel Vidal. Conversar con él es siempre una develación infinita de misterios ocultos en lo cotidiano.

Los griegos creían que al conocimiento se accedía a través de la develación trágica, es decir: sólo el hecho estético produce logos, es decir significación. Fue después cuando se le dió a la revelación, proveniente de Dios —sobre todo en el medievo— y a la ciencia en la edad llamada moderna, las jerarquías de productoras de sentido y de verdad casi en sentido monopólico, dejando olvidado a lo develado en las sombras del tiempo.

Yo me confienso, al igual que los orientales, especialmente los chinos, sigo creyendo en las formas estéticas del conocimiento. Creo en la develación que implica que en la naturaleza de las cosas hay misterios ocultos que se revelan a través de hechos trágicos. Así, el universo en sí, que significa unidad en la diversidad, sigue siendo un gran suceso dramático en acción, que tiene, como toda pieza teatral, una narrativa propia que se va tejiendo hacia un desenlace.

Esta narrativa del universo permanece, por lo general, oculta a nuestra superficial mirada; subyace en los significados profundos de las cosas, y suele revelarse a través de los hechos trágicos de la vida, hasta en los más cotidianos.

Comento esto por que últimamente todo el conocimiento que percibo o he adquirido me ha llegado a través de fenómenos estético-trágicos; incluso cuando hoy que leo un libro sobre la globalización, advierto en su subtexto una tragedia danzando frente a mis ojos, un orden de las cosas que está alterándose y sucumbiendo lentamente; una trampa en la que todos estamos metidos.

Lo malo, o lo bueno, es que ya no tengo otra forma de ver el mundo. Si, me he convertido en griego-chino sin saberlo. Hasta cuando veo el futbol —danza ritual que reivindica a los mitos eternos—, veo la tragedia.

Cuento: partido Milán contra el Liverpool, el primero gana 3 - 0 al medio tiempo, todos celebran la victoria ¿Quién lo duda?, Si siempre gana sólo por un gol de diferencia que le basta y sobra, ahora que gana por tres, ¿quién lo para?... Yo enfermo de lógica no de logos, primero lo creo, aunque algo se me devela en el interior, y presiento: “Va a perder”. Así sucede. Trágicamente sucumbe. Cómo no verlo y sin embargo nadie lo ve. Es fácil imaginar a los jugadores del Milán pensando, “si ganando por uno siempre ganamos...¡ahora que vamos ganando por tres!”. Las pasiones se desbordan en la confianza irracional y, por si fuera poco, el factor Maldini, el capitán veterano en sequía de goles, había marcado con la pierna torpe, ajena... sonaba en la tribuna y el vestuario milaneses el poema de Withman:...oh Captain, my Captain... ¿Mayor señal podría existir de la gloria que llegaba?....O mayor señal de la tragedia. No faltó, puedo apostarlo, aquel que se atrevió a decir: “El Chelsea nos hubiera dado más batalla”. El final lo conocemos: El Liverpool levanta la copa, da la vuelta al estadio —trágica ágora moderna— y se devela estéticamente la enseñanza: Lo que siempre verdaderamente está ocurriendo se escribe en un río de fuerzas ocultas y subterráneas que no vemos. Ese es el verdadero acontecer, siempre hay una poder mayor que nos acecha, en lo oculto. La sombra es la luz.

El título de la tragedia del Milán pudiera ser; “El equipo que no debía ganar por más de un gol”. Ya que ganando por uno jugaban a morir por ese gol; ganando por dos o más, se morían a causa de si mismos...

El título trágico de cada uno de nosotros, sentencia máxima de nuestra cegera, puede ser igual al del Milán, pero no lo vemos, ni siquiera lo podemos escribir; puede ser cualquiera, por ejemplo:
El hombre que no debía ganar dinero fácil, a costa de perderse.
La mujer que ocupo el puesto más alto a costa de hundirse.
El hombre que llegó a ser presidente a costa de quedarse sólo.
La mujer que hizo de su amante su hijo, y finalmente: su marido.
Moraleja: Quien es capaz de leer y anticipar su propia tragedia, puede invertir los signos del destino y, entonces, encumbrarse sobre sí mismo, su única y sólida realidad.

Yo, por lo pronto, sigo como griego o como chino, recuperando mi capacidad de ver, uniendo la razón, la emoción y la voluntad; construyendo de nuevo la mirada trágica y estética de la vida.

Sólo así, quizá, sea capaz de ver mi propia tragedia e invertir los signos de mis sino...

Sólo entonces habré triunfado sobre las fuerzas entrópicas del universo.

Sólo entonces cantaré victoria, y no en el medio tiempo de la vida, donde ir ganando puede ser el ir construyendo la propia destrucción (y al escribir esto acompañado de un escalofrío se me devela un significado del libro que estoy leyendo, al darme cuenta que eso le está sucediendo a las naciones que apuestan por el supuesto éxito intermedio de las economías de mercado, impuesto por una supuesta lógica de la globalización).

Sólo entonces habré existido.

ZURIPANTO


El eco de las cacerolas

Este escrito lo sustraigo del muelleo de Dan en "Los Rezagados". Considero que la reflexión es de utilidad para la propuesta del "06" y para la ronda que el grupo mazatleco Creativamente esta tratando de orquestar en torno al subconsciente mexicano. Gracias Dan por entrarle a la discusión y compartir la experiencia argentina. Esperemos que la expresión espontánea de los cacerolazos no sea necesaria nunca más.

Laberinto06Argentina. Mi país tiene una historia triste, de engaños, de persecución, de horror. Argentina es un país vasto, que lo tiene todo. Descubrimos la birome, las huellas dactilares y los boludos. Sin embargo, fuimos ingenuos durante décadas. Ya bien nos llaman así: boludos.

Caímos en el espejismo de la globalización. De esa gran mentira que hoy nos desintegra como naciones y como personas. Creímos que el mundo estaba cambiando, que avanzábamos al menos, nadando en la estela de los grandes. Nos equivocamos.

Tuvimos una clase política mentirosa, vendida, corrupta, a la que no le importó otra cosa que llenarse los bolsillos de dólares a cambio de mal vender todo lo que pudo. Nuestros funcionarios fueron títeres de los grandes capitales, de los grandes intereses.

En nuestro caso, el responsable principal de nuestra pobreza y estupidez es Estados Unidos. Un país que —quién sabe por qué— eligió devastarnos en lugar de unirse con todas las naciones del continente para hacerse fuerte.

Por años y años -admirados y agradecidos, boludos- los vimos llegar a decirnos cómo gobernar, qué vender, cuánto pagar, qué fábrica cerrar. Venía un emisario del Fondo Monetario Internacional y por poco caíamos de rodillas. Fuimos TAN boludos.

Nos vendaron los ojos. Años de penetración cultural lograron la Argentina de hoy: un lugar donde caminas entre anuncios en inglés, vidrieras en inglés, tiendas en inglés. Donde casi todos hablamos, o entendemos, inglés. Donde perdimos identidad de todas las maneras posibles. Donde los viejos son inservibles, la juventud emigra, la clase media es hipócrita. Todos deseamos tener la ropa, la actitud, los electrodomésticos, el american way of life.

Nos volvimos convenientemente apáticos. Brutos. Ignorantes. Boludos.

A veces me preguntan cómo es posible que Argentina, estando más lejos de EUA que México, esté tan impregnada de la mentalidad del consumo, del culto a lo foráneo. Por qué no miramos hacia adentro, sino hacia afuera, y hacia el norte.

Puede que suene a defensa, pero nos llevaron paulatinamente a este estado. Será que tenemos agua potable. Mucha agua potable. Somos, en la estrategia por venir dentro de 20 años, indispensables. Para entonces hemos de estar sometidos por completo.

Para entonces todos los glaciares, lagos y ríos del mundo, no sólo el Tigris y el Eufrates, deben pertenecer al gran país del norte.

Lo que nos pasa es el fruto de una estrategia admirable, que en mi país comenzó hace más de cincuenta años. En lo que nos toca, se está cumpliendo según los planes. Y si no existiera tal conspiración, entonces hay que creer que EUA tuvo mucha suerte. Y que realmente somos boludos, que la culpa de todo es del pueblo que nunca supo elegir.

Hoy, tenemos un presidente que llegó al poder casi por casualidad. Ganó porque el otro candidato, un tipo que nos estafó durante una década, que vendió hasta los árboles, se bajó de la candidatura. Nuestro primer hombre está haciendo las cosas muy bien, aunque nos queda siempre la desconfianza. (Los argentinos somos justo el extremo opuesto a EUA, donde creen ciegamente en sus mandatarios.) La verdad es que no lo elegimos por mayoría, fue lo que quedó luego de un bochorno de campaña.

Muchos aquí decimos que nos cuesta madurar. Que elegimos siempre mal. Tal vez no sea así. Durante años, luego de salir de la Dictadura Militar, pensamos que elegíamos siempre mal. Que no teníamos suerte. Que los presidentes y sus ministros eran todos imbéciles. Se ve que no era tan así. Fuimos manipulados, ellos y nosotros, de muchas maneras, algunas sutiles, otras invisibles.

Si México tiene que encontrar algo útil en nuestra argentina historia, es una sola cosa: desconfianza. No creer en nadie, no permitir más maltrato, más negociados, más hambre. No creer en la globalización, aunque parezca imposible.

La globalización es buena, seguro, pero en otro momento. Es buena para Europa, tal vez, pero no para nosotros. Necesitamos unirnos, ser fuertes, tener identidad. Generar riquezas y crecer. Necesitamos parar a cualquiera que venga atropellando.

DAN

Dan es el autor de La trastienda del cielo.

Los Rezagados

El siguiente es un escrito de 2004, y se incluye en el muelle como parte de la propuesta hecha en "06" para intentar hacer un ejercicio autocrítico, de cara a la carrera política que está por comenzar. La mención de la esposa del presidente tiene que ver con el rumor que ocupó muchas semanas las primeras planas de los diarios mexicanos, bajo el supuesto de que la mujer pretendía lanzarse por la sucesión de su marido.

En los distintos escenarios de nuestra vida vemos a un México nuevo que se ha abierto paso a través de un esfuerzo de años. El costo no ha sido leve, sin embargo, aceptamos el reto de dejar atrás el estigma de las décadas perdidas. Las décadas que vieron a Alemania resurgir de cero, separarse y volverse a unificar, mientras nosotros nos empeñábamos en hacer de la palabra “crisis” una parte de nuestro código genético.

Los comerciantes, deportistas, gente de campo, artistas, músicos, intelectuales, en fin, todos los que participan activamente dentro de esta sociedad, están expuestos a la confrontación que la globalización ha traído consigo. Estamos inmersos todos en un juego de carácter mundial.

Por ejemplo: los tiempos para calificar a unos juegos olímpicos son establecidos en base a criterios mundiales; los requerimientos para poder exportar son retos que el mexicano debe cumplir y sortear eficientemente para poder competir con productos del mundo entero. Las exigencias académicas para nuestros estudiantes en el extranjero son las mismas que para cualquier estudiante del mundo.

Por otro lado, vemos que empresas mexicanas se unen, haciendo a un lado su interés particular, con la idea de poder crear una sinergia y contrarrestar el peso de un gigante como Wal-Mart. Tenemos industrias que se debaten fuertemente, día a día, con el reto que presenta la entrada de productos chinos al mercado. Volverse maquilador o apostar por su propia marca, es una disyuntiva de muchos empresarios mexicanos. El empresario se ve obligado a asumir el reto de esta época: Ser creativo o desaparecer.

En los deportes no hay excepción. Sin pretender entrar en detalles, los resultados están a la vista: cada vez hay más deportistas de alto rendimiento en las distintas disciplinas. Todos estos mexicanos ponen a prueba sus talentos y se atreven a competir con los mejores del mundo entero. Es calificar para poder competir.

Sin embargo, las características de la mayoría de la clase política —responsable de crear un entorno favorable para el mejor desarrollo de los mexicanos—, no son las de un político de alto rendimiento. Sus exigencias no son equiparables con las que enfrentan la mayoría de los mexicanos. La apertura comercial, gestada desde el mismo sistema político, no alcanza a retar con la misma magnitud al sector público, de la forma que lo hace con los demás. No basta con incorporar la palabra democracia en el léxico político.

Los verdaderos generadores de los empleos en el país, se ven empujados por el mismo gobierno a adoptar nuevas formas para elevar la calidad de sus productos y servicios, sin que existan formas contundentes de hacer la misma exigencia hacia el aparato burocrático.

Los intelectuales, y algunos actores políticos, cuestionan claramente las pretensiones políticas de Martha Sahagún... y la respuesta aparece, irónicamente, cuando el New York Times dedica uno de sus editoriales al asunto. Es una pena que esa respuesta no haya aparecido la semana pasada, cuando la necesidad de explicaciones era una exigencia de muchos mexicanos.

De cualquier manera, bienvenidos al juego global. Dejemos que la política sea objeto del mismo escrutinio al que son expuestos nuestros productos, atletas, escritores, agricultores, músicos y artistas. El beneficio es para México.

La marcha contra la delincuencia y las respuestas que ésta ha tenido, son un ejemplo claro de que la parte mas deficitaria de nuestra sociedad es la política. Esperemos que los políticos se pongan a la altura del esfuerzo del resto de lo mexicanos; de los que arriesgan su futuro abriendo la puerta de su negocio todos los días; de los deportistas que dan la cara por un país en la soledad de una competencia en otras latitudes; de los intelectuales que se atreven a mostrar lo más íntimo de su ser: sus pensamientos, en aras de una reflexión colectiva; de los artistas que se exponen a la crítica feroz de su trabajo; a la altura de los miles de mexicanos que se aventuran a buscar en otras tierras lo que no han encontrado en este suelo mexicano.

TIO JOE
Martes 13 de Julio del 2004

Comentario el día de hoy: Debo dejar en claro que soy enemigo de los nacionalismos y que una reflexión sobre este país en donde nos tocó nacer, no lleva otra intención mas que la de proponer una convivencia más llevadera y civilizada. Este país está a punto de entrar en una carrera frenética por fragmentar la opinión pública y dividir la identidad. Es una estrategia de campaña que lo único que va a lograr es desalentar aún más a los que creemos que, si se mete a todos los partidos políticos en una licuadora, no sale nada. No perdamos de vista nuestro espejo argentino (El precio del desencanto).


Crucigrama (Reprise)

La palabra, en sus distintas formas —escrita o hablada—, es una forma de materialización del pensamiento, pero como mi amiga Ana dice: "no sólo se materializa el pensamiento, sino que la palabra genera más pensamiento".

Compartir un pensamiento implica materializarlo; nos obliga a definirlo. Ponerle nombre a las cosas hace que éstas salgan de ese mundo etéreo y nebuloso de las cosas sin nombre. De pronto, lo que flotaba en un mundo fantasmal cobra peso y aparece ante nosotros, esperando ser colocado en su lugar o, en su defecto, tirado a la basura, para no ocupar más un lugar innecesario.

Las ideas, cuando se quedan en la mente dando vueltas, corren el riesgo de convertirse en obsesiones, si es que no se comparten de alguna forma. Podemos convertir esas inquietudes u obsesiones en una conversación, un escrito, canción, melodía, o una pintura. Cualquier cosa que sea susceptible de ser captada por los sentidos. "Bajarla" a este mundo, nos permite materializarla y poder lidiar con ella desde una misma dimensión.

TIO JOE