Imagina

Cierra los ojos.

Imagina:

Una tierra, viva, vibrante, conectada al Todo universal que sobrepasa lo antes conocido por el hombre, que no tiene límite alguno.

Una forma de vida recreada tantas veces, de manera desigual, desconocida mutuamente, apenas intuida a través de mentes geniales.

Una raza entera, de entre muchas, que se piensa omnipotente, incapaz de relacionarse con su tierra en forma armoniosa, sincera; una raza que insulta y desprecia.

Una programación en tu cerebro, minuciosa, que te adhiere a la cordura y que te niega. Marx y Engels, Darwin y Ronald McDonald: todos ellos son por igual un gran fraude.

Escapar de la ira, del salvajismo espiritual y la impotencia, abrir tu mente a lo improbable, al imposible que, hoy como antes (cuando Adán perdió conciencia de sí mismo), reclama su lugar a igual grado que el tuyo y el mío.

El poder de cambiar tu destino, ahí, en la palma de tus manos, en cada poro de tu piel, quemándote desde dentro.

Imagina que entiendes lo que digo, confía en ese sentimiento íntimo que te indica que algo está mal, que algo se ha perdido; confía en ti mismo.

Ahora, abre los ojos (pero no como antes).

Kinema



01-01-05

Hoy comenzó el año con la bienvenida al nuevo calendario y el “hasta pronto” para los que comenzaron su viaje de retorno. Para los que aqui estuvieron quedan las fotos-testimonio de que en un momento coincidimos en el espacio y el tiempo. Hoy partieron unos; mañana otros; pasado mañana es nuestro turno.

Temprano, por la mañana, el agua de la bahía —frente a la casa de mis padres— estaba serena, en calma, con un color inusualmente limpio. Mi mujer caminó con el más pequeño de nuestros hijos al muelle (uno viejo, pero no virtual), cercano a la casa. Otros se han cortado el cabello, dejando las melenas de lado. Otros han hecho la generosa e invaluable labor de dar un aventón de 7 horas (todavía existe el bien). Yo no he hecho nada, mas que descansar, reposar.

La visita al muelle podrá ser el único simbolismo o ritual del día uno, del mes uno, del año dos mil cinco. Me detengo un momento, tan solo para manifestar mi verdadero deseo de que a todos les vaya bien en este año que comienza. Que en este lapso de tiempo se encierren muchas vivencias que sirvan para acrecentar nuestra experiencia, obtener algo de sabiduría, mantenerse sano y alcanzar la prosperidad; que, a pesar de la tragedia que marcó el fin del año pasado, todos recuperemos el espíritu de ser humanos.

Tio Joe