Tan libre como el viento

Pienso que la libertad no existe, al menos no en este estado físico.

Por ejemplo: tomamos como el más claro símil de libertad al viento: el “ser libres como el viento”. ¿Crees que el viento pueda ser libre cuando se encuentra encerrado bajo las capas de la atmósfera; cuando depende de la rotación de la tierra, cuando la tierra se encuentra encerrada en el sistema solar? No, la libertad como la hemos concebido, es un sueño guajiro.

Nos hemos inventado una y mil historias que hablan de la posibilidad de ser libres. La libertad es, en cierta forma, como la verdad. ¿Cómo es o cuál es?

La mayoría de las filosofías te dicen que la verdad y la libertad están dentro de ti o que las conocerás una vez que hayas muerto. Bonita tiznadera.

Que a lo mejor podamos vivir en otra vida en un estado de gracia menos opresivo, sí lo creo, porque los CONCEPTOS que hemos heredado y que vamos creando a lo largo de nuestra existencia nos limitan la posibilidad de contemplar la realidad, la verdad, acerca de la libertad.

Por lo cual, es que es necesario empezar por comprender nuestros CONCEPTOS y exterminarlos. Los conceptos los vamos desarrollando, unos como auto defensa, otros por comodidad, otros, son herencia de nuestra propia condición humana...Por cierto, esto es un concepto, tan conceptuoso como "ser libre como el viento".

DESLAVADA


Livorno

Fotógrafo profesional, Alessandro, atraca en el muelle con un escrito sobre su natal puerto italiano. Se agradece al livornés el esfuerzo por escribir tan "mexicanamente" en un segundo idioma. "No acostumbro escribir, pero hoy, sin razón aparente, me pegó así" confiesa. Y así como llega, así va...

Livorno, puerto del Mar Tirreno, es una de las pocas ciudades italianas sin gran historia, debido sobretodo a su fundación reciente (aprox. 1600), cuando Cosimo de' Medici, señor de Florencia y gran mecenas, quiso crear para los comercios de la república florentina, en conflicto con Pisa, una salida al mar.

Para hacer eso envió al pequeño pueblo de Livorno todos aquellos dispuestos a participar en la obra. Entre ellos se mezclaron muy pronto buscadores de fortunas, ex-convictos, prostitutas y relativos rufianes (¿alcahuetes?), atraídos por la lejanía geográfica de la ley de Florencia.

Total, muy pronto Livorno se volvió un verdadero desmadre, muy divertido, pero siempre desmadre. Los piratas del Mediterráneo podían atracar sin problemas y sin tener broncas con la población.

Cosimo nunca perdió su simpatía hacia la ciudad, y muchas veces cerró los ojos frente a ese descontrol total. El fue quien declaró la ciudad puerto franco y le permitió acuñar su propia moneda. Peor tantito: "Si quieres hacer lo que quieres, ven a Livorno" era uno de los proverbios que empezaban a circular.

De ahí viene el carácter de los livorneses. Las cosas, obviamente, han cambiado desde finales del setecientos, pero la sangre contiene todavía buenos genes de tantas razas y tantos malhechores.

Gente muy... demasiado directa; gente que cuando habla lo hace con las manos abiertas y viéndote a los ojos, pero también vulgares, irrespetuosos y prepotentes. Sea el panadero, el Papa, el diputado o la vecina de casa, el tono no cambia, y si hay que mandar a la chingada no lo piensan dos veces.

Berlusconi ha dicho que los livorneses son la "vergüenza de Italia": hizo campaña electoral por toda Italia con su yacht atracando en todos los puertos chico y grandes, pero en Livorno no lo dejaron desembarcar. De ahí su comentario infeliz o justo, dependiendo de los puntos de vista. Los piratas si, Berlusconi no.

En los puertos llega de todo, hoy al Muelle 66 atraca un medio pirata.

ALESSANDRO

Xilitla

Viajero incansable, pata de perro reconocido, El Raquero llega al muelle con ésta su primer colaboración. Su viaje reciente a la huasteca potosina es el pretexto para su relato.

Quizá sea el ruido la primera señal de que estoy en un contexto ajeno a mi entorno diario; ese constante chirrido de millones de chicharras que llegan a aturdir de tal manera que logran hacer, junto al sofocante calor, preguntarme si, realmente, es este el paraíso que un loco quiso construir.
Vamos, me encanta viajar, más siempre que me puedo dar una escapada, no dejo de preguntarme por qué al bello lugar de la postal que nos brinda una vista de alguna paradisíaca isla de azules aguas no le agregan el toque de sabor pesimista al recordarnos que toda cálida playa tiene su dosis de mosquitos, un calor infernal, que ni con la más fría cerveza podremos menguar, o de plano, que el color gris del mar es el claro resultado de haber visitado el lugar fuera de temporada; en el peor de los casos, un obvio engaño de la magia del retoque digital.
Bien, como todo viajero, de vez en vez, uno tiene que ceder de pronto a la magia de un lugar que nos lleva de lleno a soportar toda inclemencia. Y así, después de casi 10 horas de camino —a intervalos, debo reconocerlo—, llegué a Xilitla.

De Xilitla hace mucho tiempo que me enteré. Leí en alguna revista algo y quedó grabado en mi memoria. Por una u otra razón, nunca concreté el ir y cuando —navegando de lo más tranquilo, hace unas noches en mi casa—, me llamó Mr. Humboldt para decirme de una escapada a este lugar, la verdad no lo pensé mucho. Me urgían unas vacaciones y separarme de la chinga diaria.
Recordé lo leído hacía mucho tiempo y que de alguna manera había despertado tanto mi interés: Xilitla (pronunciado con “J”) es un pequeño pueblo donde llegó un inglés de nombre Edward James. Ahí, encantado con el lugar, construyó su hogar y a unos quince minutos compró un extenso terreno donde, quizá, existe el más enigmático lugar construido en medio de la selva, en la huasteca potosina. Es un lugar lleno de fantasía, con escaleras que no llevan a ningún lado y habitaciones sin fin.
Este personaje, según recordaba haber leído, era hermano bastardo de la actual reina Isabel II de Inglaterra —esa era la nota que marcaba la pauta del escrito—, y la actual soberana, ante su inminente coronación, le dio su lana para que se exiliara de por vida y olvidara toda relación con la bella Bretaña. El tipo, según recordé, no estaba muy cuerdo: homosexualismo y visiones futuristas "adornaron" su vida.
Bien. Con esa información me bastó para salir corriendo a visitar el dichoso lugar, y así fue... sólo para descubrir que mis datos no eran tan correctos, o mis conocimientos tenían una clara dosis de falta de información, sobre todo de la zona geográfica que en cuestión iba a visitar. De todo lo anterior algo tenía que ser cierto y para comprobarlo estaba ahí, solo que nadie, pero ¡NADIE me advirtió del maldito calor! que es realmente ¡SOFOCANTE!
Más de algo si estoy seguro: el aventurado viajero que llegue a esas tierras, jamás podrá borrar de su memoria lo que este inglés logró plasmar y concretar desde los rincones mas torcidos (¿o cuerdos?) de su mente.

EDWARD JAMES (1907-1984)
Nace en Escocia, su madre fue hija del Rey Eduardo VII y su padre un millonario aristócrata. Estudió literatura en una de las antiguas universidades de Inglaterra. A los 20 años, heredó la fortuna de su padre y desde entonces se volvió amigo y mecenas de muchos artistas como Dalí, Picasso, Magritte y de literatos como Brencht y K. Weill. El mismo publicó varios relatos de poesía, teatro y cuento.

En 1944, el escritor Aldous Huxley, lo invita a pasar una temporada en la Cd. de Cuernavaca, sin embargo “la ciudad de la eterna primavera” le parecerá demasiado turística (¡En el 44!!!) y decide recorrer el interior de México, acompañado por Gastélum, como su guía (...aja).

A partir de 1945, viajará constantemente por México, pues le parecía que aquí lo surrealista era cosas de todos los días. Cierto día caminando y nadando por la selva potosina se le manifestaría la señal. Su cuerpo lo ve cubierto por mariposas multicolores junto a su amigo Plutarco y sin pensarlo, y sabiendo que esa era la señal que buscaba, decidió que allí en Xilitla, San Luis Potosí, debía “crear su mundo fantástico”.

Durante los años 60’s empezó a construirlo y moriría en Inglaterra en 1984, dejando una escuela de arte y una de las colecciones de arte surrealistas más importantes del mundo.


LAS POZAS

xilitla1 A unos cuantos Kilómetros de Xilitla, por la carretera que va a Tlamaya, se encuentra la propiedad de Edward James. Son aproximadamente 30 hectáreas donde en el rancho La Conchita, de pronto, encontramos una continuación de las formas naturales que se mezclan con la arquitectura fantásticas de este alocado inglés. Allí, acompañado del ensordecedor trinar de los pájaros, James inició su extravagante arquitectura de formas orgánicas, perfectamente integradas a la naturaleza; tanto que a veces es difícil distinguir las formas de concreto de las ramas, lianas y troncos retorcidos que por ahí abundan.
Arcos, curvas, escaleras, barandales, puentes, terrazas, pasadizos, fuentes, columnas, flores y soles de piedra... al constructor de pronto le venían ideas a la cabeza, mientras caminaba por las veredas de su finca, ordenando enseguida que se materializaran. James no utilizó jamás los servicios de un arquitecto o ingeniero, simplemente, esbozaba claramente sus ideas en sencillos dibujos, para que Don José Aguilar, carpintero del pueblo, hiciera los moldes en los que después se vertería el concreto.

"La arquitectura de Xilitla es una arquitectura para ser contemplada, admirada, más que habitada. No tiene fin y va surgiendo y desarrollándose casi sola, adaptándose a las estructuras del terreno".

Xilitla

Bien... Después de visitar Xilitla, de admirar todo este mega conjunto de formaciones hechas por el simple gusto de un hombre, y de maravillarme de cómo muchas veces el mismo hombre que destruye un ambiente también lo puede enriquecer, no me resta mas que volver muy pronto a Xilitla donde, aparte de no decirme mi guía del sofocante calor, tampoco me dijo que existían esas enormes cascadas y esos arroyos de aguas tan frías, para menguar en algo la inclemencia del clima.

Cascada Xilitla

A veces los locos son cuerdos; en otras ocasiones fallan, pero hacen más interesante la vida de quienes visitan sus obras.
Por cierto, el ensordecedor ruido de las chicharras, así como estuvo presente en gran parte de mi recorrido, cesó de repente, dejándome en el más absoluto silencio de la selva, cual aparato de sonido que misteriosamente perdiera el volumen.

EL RAQUERO

Las fotos son de Chester ¡Gracias Chester!

Confesiones...

"A los doce años reuní, por fin, el valor para confesarlo. No fue una sorpresa total para mi familia que ya sospechaba lo peor detrás de mi extraño comportamiento. Mi conducta no encajaba para nada con la del resto de los primos de mi edad. En las reuniones familiares todos aparentaban que nada extraño sucedía, pero podía sentir el ambiente de incomodidad que sembraba mi presencia y el torrente de murmuraciones que se desataban tan pronto daba la espalda. También, yo había decidido fingir una supuesta normalidad y vivir una vida a medias. Hasta que no pude soportar más, ni la culpa ni la hipocresía. Un domingo en que, como de costumbre, la familia se había congregado en casa de los abuelos, aproveché un inusual instante de silencio para proferir la frase más determinante que ha salido jamás de mi boca: "No me gusta el fútbol".

Fragmento de Confesiones desde lo más profundo de mi ser, de Luis Usabiaga.

Capitanía de puerto poniente

Capitanía de puerto poniente —habíase perdido en levante Veracruzano— reporta localizada la barcaza Zuripanta mar adentro (o mar afuera, depende de la perspectiva), en aguas del mar Guadalajareiro. Fuertes vientos, recibidos del verbo inspirado de almas grandes, reimpulsan su encuentro con el pirata mayor. Negro, de oscuridad que brilla más en las noches que lo habitan, le disparó balas-compromiso que averiaron su frágil carcasa. Ahora las toma y funde en su caldera, para disparar las propias y hundir para siempre la veleta ambivalente de su sino….

Además, gracias a su capitán de puerto (tío que tiene en su gavetas todos los mapas que unen a todos los marineros sueltos por los mares, o náufragos en islas de sirenas a falta de mástil para asirse ), que le hizo ver que valía la pena ser quién era…. se le vio navegar desnudo en la cubierta, y más de algún faro lo deslumbró, sin darse cuenta que esa luz era nada comparada con la que emanaba de su propia embarcación ardiendo por las llamas que no quiso, por que no valía la pena, sofocar.

Y así, desnudo, expuesto, asustado, y asustando incluso a los barcos fantasmas que le han rondando siempre, alterna cantos y poemas con imprecaciones y blasfemias. Se dice que anda diciendo que si Dios es a su imagen y semejanza, entonces, también ese Dios coge, caga, y canta, y que ese es el gran asunto de la vida: un Dios que caga como uno, que se ríe como uno, y que sus orgasmos producen cada 30,000 millones de años o más —el tiempo de Dios es tan grande, que deja de importar su dimensión—, toda esta absoluta, absurda y fascinante belleza…. Que es, también, producto de nuestra hermosa —cuando nos asumimos navegantes vivos, fieles a la mar y patria de la que hemos partido— miseria.

ZURIPANTO