Lo mejor del M66 en 06

Esta bitácora comenzó con una idea. Esa idea se ha ido diluyendo y modificando con el paso del tiempo. Mis cómplices no conspiran más en este espacio. Aún así, a la hora de revisar y borrar algunos de los escritos que me parece salen sobrando, no pude evitar recordar mucho de lo dicho en este espacio.

Nunca había recibido tantos comentarios "por fuera" sobre un escrito como los que recibí de "El puño de dios", de mi querido amigo Dan (si, le considero mi amigo, aunque no nos conocemos físicamente, en realidad). Releer ese escrito me movió a escribir este breve post. Hasta la fecha mi padre me pregunta por Dan. Hasta la fecha me encuentro con que alguien recuerda ese escrito. Ese es el escrito que más reflexión y diálogo generó en el muelle. Por eso lo considero el mejor.

Debo confesar que el escrito Cartas de Don Issam me agradó mucho. Si sucede que lees por casualidad este post, José Eduardo, mil gracias por compartir algo tan íntimo y tan profundo. Edité torpemente esas cartas, para proteger a esas personas que de forma altruista se ofrecieron a facilitar los trámites para ayudar a los libaneses exiliados, quizá por ello no se perciba la atmósfera completa de lo que fue escrito.

En la música contemporánea, mi canción favorita, sin lugar a dudas estuvo a cargo de la banda de Brookling TV on the radio. Province, que aparece en el album Return to Cookie Mountain es el fondo musical con el que escribo estas líneas (Bowie acompaña discretamente en los coros). El New York posterior al 11-9 está viendo nacer a una nueva generación de artistas.

Desde una perspectiva más solitaria, el muelle intentará reinventarse en 2007. A los que se dan sus vueltas, en verdad, un abrazo sincero.

Referencia 06.1

Estoy perdido en las referencias. Hoy es 22 de diciembre, día del orgasmo global por la paz, pero el solsticio de invierno que ellos proponen como punto clave para la concentración energética sexual fue realmente el día de ayer a las 19:22 (hora del centro de México). ¿Qué debemos hacer ahora por la paz mundial? No tengo idea. Lo único cierto es que, mientras escribo estas letras, estamos transitando la noche más larga del año, y todos en esta casa están dormidos (El sexo no será prerrequisito para unirme a ese deseo cachondo por un mundo pacífico).

Más interesante me resulta, ahora, el ritual que Judith me propuso: “Jorge, el 22, con el solsticio y el inicio del invierno, debes de hacer tu carta a Santa ¡Pero es una carta para adultos!”. Según Judith, se supone que debo de hacer mi carta de deseos y propósitos y guardarla en una caja, junto con la pluma o el lápiz que utilice para redactarla. Después, en el transcurso del año entrante, debo de ir “palomeando” cada uno de los renglones, conforme se vayan cumpliendo. La verdad es que quisiera que Judith no se hubiera ido a Vallarta y nos ayudara con este evento. Su presencia le otorgaría una atmósfera ritual tremendamente divertida a la convivencia.

Finalmente, detrás de un ritual en apariencia supersticioso, lo que veo es la oportunidad de materializar una lista que ayude a recordar esos objetivos. Mientras se plantean los objetivos del próximo año se puede uno preguntar ¿se cumplieron o no los propósitos de éste? Y lo que sería más importante, aún: ¿tenía yo algún propósito, en realidad? La referencia del tiempo como un parámetro de medición es útil, pero más útil resulta la tinta sobre el papel. La carta que Judith propone es la primera hoja de una agenda con una sola página; esa que nos ayuda a regresar de la dispersión y enfocar la atención en objetivos esenciales, cualquiera que sea el orden de prioridades en nuestra lista; esos objetivos secretos que nos ayudan a mantenernos dentro de los márgenes de la congruencia, escritos con nuestro puño y letra.

Referencia 06

Puedo parecer disco rayado, pero los años los veo como referencias. Así, terminando este 2006, la referencia queda archivada en el libro de nuestra historia personal. Para algunos las cosas tendrán un matiz determinado, para otros será el reverso de la moneda. Entender los eventos, cualquiera que estos sean, como parte de un proceso de la vida no es cosa fácil de asimilar. No alcanzo a imaginar lo que 1945 pueda haber significado para los japoneses. En ese mismo año un marinero besando a su novia, tras volver de la guerra, se convertía en una postal histórica. ¿Cómo se sentían judíos y alemanes a finales de 1944 mientras del calendario caían las últimas hojas? 44, 45, 01, 06, son nuestras referencias cronométricas.

En la historia personal ¿qué día fue aquel en el que nos quiso humillar el profesor? ¿por qué alguien recuerda algo que yo dije y yo no? El día del temblor ¿qué estaba haciendo? ¿qué día fue el primer beso? La intensidad de los significados son distintas para cada quien. La intensidad de la vivencia imprime con mayor claridad el registro de cada uno de nuestros sentidos. El momento de esa vivencia nos sirve como referencia.

Para unos sucedió tanto, para otros fue como si nada. Fue un 2006.

Ese pequeño pedazo del "todo"

Hay temas que la mayoría de los seres humanos eludimos de forma magistral: la muerte, nuestros verdaderos deseos sexuales y, por supuesto, nuestra realidad económica. Son temas íntimos.

Hablar de dinero, por lo general, resulta controversial, y para algunos, incluso, hasta de mal gusto. Saber que Gauguin o Van Gogh no disfrutaron lo que su obra produjo me parece de una amarga irónia. Conozco algunos pintores vivos que creo merecen mejor suerte. Pensar que estos individuos o cualquier ser humano no pueda desarrollar su potencial al máximo me parece penoso –Iba a decir "injusto" cuando recordé a Ouspenski: «¿por qué habría de tener el hombre lo que no desea?» –

Al programa de radio me habla cada semana un pintor: su esposa, por motivos religiosos, no le permite pintar en su casa. En la última llamada salió a relucir que era cargador en una compañía atunera de aquí del puerto. Me sorprendí (De pronto, me parece que las finanzas personales traslapan su esfera económica y penetran inadvertidamente la esfera psicológica). Pero mejor aterrizo. Pongo los pies sobre la tierra y te comento por qué he estado pensando en ésto (No es sólo porque es lunes).

Fue en noviembre, hace 3 años, que me reencontré con un primo. Aquel día recibí una llamada de un teléfono móvil; una voz enigmática, con un aparente acento extranjero me dijo que mi primo estaba en la ciudad de Guadalajara y que ese mismo día por la tarde daba una charla sobre finanzas personales. Esa tarde lo fui a escuchar; tenía años sin verlo (esa misma tarde nació una amistad entrañable con la chica del "acento extranjero", que resultó ser una mexicana de lo más sexy).

A raíz de aquel reencuentro —y de aquella charla—, me involucré en algunos de sus proyectos, tuve la oportunidad de acompañarlo en varias de sus conferencias y de compartir con él tiempo valioso en sus viajes por Guadalajara, Pto. Vallarta, León y Mazatlán. Así me pude dar cuenta que este era el mismo primo que recordaba; el dinero no lo había cambiado; seguía teniendo las mismas virtudes y, por supuesto, los mismos defectos. También, me di cuenta que en el tema financiero, mientras él se dedicó a acumular un capital importante, los demás nos dedicamos a ignorarlo en mayor o menor grado todos estos años.

Como la gran mayoría de los que me conocen lo saben, mi primo abrió una cuenta aquí en México (el vive en California) para poder demostrar a los mexicanos con los que hace equipo, que sí se puede hacer crecer el dinero a través de los instrumentos de bolsa que se manejan aquí en el país.

Fue en una de las conferencias en la ciudad de León, Guanajuato, donde me pude dar cuenta con toda claridad que la mayoría de los asesores de las casas de bolsa en México no saben a ciencia cierta cómo sacar el mejor provecho del dinero con los fondos de inversión. Hablar de la bolsa de valores y de la "renta variable", inevitablemente, lleva a que la gente reaccione con la frase "alto riesgo". El primo me dijo que él le hacía la siguiente pregunta al asesor financiero, antes de abrir una cuenta: ¿Cuánto has hecho crecer tu dinero en los últimos 5 años? Mi primo es muy directo (a mucha gente en México, eso no nos cae en gracia).

Pero no estoy aquí para dar lecciones de finanzas. No. La mía ha sido una historia de finanzas desordenadas. En fin, de alguna utilidad me ha sido ser testigo de lo que ha sucedido con el proyecto financiero en cuestión y de ahí que quisiera compartir un par de observaciones.

Los fondos de inversión son instrumentos que deben de utilizarse sólo si se tiene una visión de largo plazo. De las poquísimas cosas a largo plazo en las que el mexicano invierte son los seguros para becas.

La otra observación es algo que me quedó muy claro cuando un ejecutivo de Lloyd con el que charlábamos divagaba reflexivo, después de una de las conferencias: "En la bolsa, la diferencia entre ganar o perder, radica en ese momento, en ese preciso instante en el que uno decide retirar el dinero". Así es. En el cuarto del hotel en León, revisamos los estados de cuenta de septiembre de 2001. Mientras los expertos financieros le decían a mi primo que lo que estaba haciendo era una locura, él simplemente aplicó lo que había aprendido. Es impresionante ver esas gráficas después de septiembre. Si, el dinero se fue en picada. Si, claro, no lo sacó de la bolsa. Los nervios no son buenos consejeros.

De mis amigos, los pocos que gentilmente aceptaron mi invitación para escuchar a mi primo (¡fueron dos!), irónicamente, han sido de los que al día de hoy han crecido más en los últimos 3 años. Gente trabajadora.

En cuanto a la cuenta que abrió mi primo en Diciembre de 1999 con 10 mil pesos, lo único que puedo decir es lo siguiente: habiendo meses en los que le ha metido 1,500 pesos, otros meses 750, muchos meses —si, muchos— en los que no le ha metido un solo centavo y tomando en cuenta que solamente en una ocasión le inyectó una cantidad mayor ( 7 mil pesos que le sobraron por ahí); dejando en claro todo esto es que puedo comentarles que, al día de hoy, según me afirmó vía telefónica, su cuenta muestra un saldo de 924 mil pesos este mes.

"Así como se compra un automóvil, así se puede usted comprar un millón", le decía a la gente incrédula en sus conferencias. A 7 años de haber abierto la cuenta, está a punto de demostrar con hechos que, sin nada de esfuerzo, él está comprando un millón, sólo para que su grupo de trabajo no le pueda decir que no tienen forma de hacer crecer el dinero que están ya ganando.

Cuando me comentó sobre su estado de cuenta, me preguntó, con su estilo inquisitivo tan característico, "George, ¿y tu qué has hecho en los últimos 3 años?". No pude evitar acordarme de la chusca frase atribuída a George Bernard Shaw: "Un hombre instruido es un ocioso que mata el tiempo estudiando".
Lo único que quiero, me ha dicho en repetidas ocasiones mi primo, es no darle dolores de cabeza a mis hijos cuando esté viejo. Ese es el motor de sus finanzas. Una aspiración muy válida, a la cual me suscribo con más deseo que con un plan concreto.

El juego de la vida incluye al dinero. Debemos desmitificarlo. El dinero no lo es todo, pero nada lo es.

Citas

En el muelle no aparecen citas textuales con frecuencia, pero hay ocasiones en las que bien se justifican. En medio del silencio y de la ausencia, de la pasividad, por fortuna, se puede uno colgar del pensamiento de otro ser humano.
"Cualquier conflicto se configura no desde el caos sino como un desafío al orden conocido..."

" [...] no hay mejor especialista en la tortura que el autorturador ni tampoco peor enemigo de la lucidez que nuestro firme sentido de la marcha, no hay mayor oscuridad que la ofuscación propia. Todo problema aparece emparejado con su solución. Saber cómo hallarla representa el problema verdadero; y el verdadero problema reside en el lugar donde se cree definitivamente afianzado el yo. El otro, sin embargo, que nos observa desde afuera, liberado de nuestra fijación, puede operar como la clave de nuestra libertad, la llave de nuestro bienestar y nuestro lujo. El otro es la solución".

Vicente Verdú
El Lujo del Otro


Sin título

No se qué me sucede en noviembre. Las letras se escurren entre los dedos, huyen en desbandada dejando vacío el espacio que imaginé como un párrafo. En estos días mis ideas flotan en una atmósfera lejana, sin poder caer en el campo de gravitación de un muelle que luce vacío con el paso de los días. Por ahora nada pareciera tener un sentido relevante.

Así, temprano esta mañana, he visto a una mujer de gran temperamento lucir con desfachatez su ser, en comando de su tiempo, de su espacio, de su cuerpo. Su fascinante autonomía, su vitalidad evidente y el reflejo de su figura frente a un gran espejo, me han dejado pensando: qué bella expresión del ser, reconocer el estilo y las características de una arquitectura propia, única e irrepetible.

Finalmente, pensé: en templos tan soberbios no debería haber cabida para los infieles.

Criptograma

Mujer indescifrable
Quisiera cerrar los ojos
Y leerte en braille.

Paliativo para un divorcio

Hace un par de días me encontré con un buen amigo en el chat. Comenzó a platicarme cómo fue que, de la forma más irónica, su reciente divorcio lo había llevado a buscar una sana distancia, a poner tierra de por medio con un viaje por la Europa del este, donde un amigo suyo lo había invitado a una boda. Allí, me dijo, conoció a una mujer muy guapa de ojos verdes y de figura sensual. Me confesó, ya entrados en la plática, que lo más inesperado había sucedido. Me imaginé lo evidente, mientras veía el retrato que me envió de la chica.

La chica aparecía viendo a cámara con una muy leve sonrisa. En la instantanea se percibía relajada, serena, con una mirada de tranquilidad. Le calculé unos 24 años. Lo primero que destacaba eran sus ojos verdes y sus pestañas rizadas. Su piel era clara. Su cabello y sus cejas, bien perfiladas, de color negro. Su peinado nada elaborado, por el contrario, lucía muy casual, lo que acentuaba su sex appeal. Unas pecas muy discretas se marcaban sobre sus mejillas. Casi no traía maquillaje. Sus labios gruesos lucian al natural, quizá con un poco de brillo, pero no más. Su brazo derecho estaba desenfadadamente recargado sobre una mesa alta donde alcanzaban a verse unas botellas de licor. La blusa bordada, sin mangas, pendia de unos tirantes muy delgados que se perdían detrás de su cuello y cabello. Sus hombros estaban al desnudo. Lucía un collar de perlas muy largo, anudado a la altura del pecho y se extendía hasta su abdomen. Era evidente que la chica sabía sacarse partido, sin recurrir a los excesos.

Te felicito, atiné a decirle, después de admirar la fotografía de la sensual chica y obviar lo que debió haber sucedido entre dos solteros aquella noche. Debes haberla pasado muy bien, rematé, mientras el me respondía, sin poder contenerse más, que no habían estado solos. La hermosa chica de la foto había invitado a su mejor amiga. Ese comentario no me lo esperaba, en realidad. Feliz divorcio... Ménage à trois. Por supuesto que mi amigo ya estaba planeando un viaje de vuelta pero, lo mejor de todo fue que su confesión finalizó con un eufórico "¡tengo fotos de todo!"

Pude imaginarlo en el avión de regreso, con la mano dentro de su chamarra, sosteniendo en todo momento ese preciado registro histórico que una diminuta tarjeta electrónica aún esconde, mientras con una ligera sonrisa observa por la ventanilla el recuento que su memoria hace de cada paisaje recorrido. Atrás quedó, a velocidad crucero, el recuerdo de un nada sencillo divorcio.


Charlie en domingo

No hay mejor lugar para estar con Charlie que en su casa. Si es domingo, mejor. Es ahí donde uno puede sentir esa cualidad hospitalaria que le caracteriza. Él lo sabe porque se lo he dicho en repetidas ocasiones: estar en su casa me hace sentir como en la propia. En su casa siento la confianza sincera de poder abrir el refrigerador y tomar una cerveza, de encender el televisor si me viene en gana (ahórrense el grito de "¡gorrón!". Pocas veces me tomo esas libertades, pero la confianza de hacerlo siempre está ahí). Sobra decir y repetir el papel clave que él y su mujer jugaron en nuestro cambio de ciudad.

Pero vuelvo al principio: el día debe ser domingo. Entre semana Charlie es el arquitecto que pasa múltiples horas trabajando, supervisando obras, atendiendo su despacho de arquitectos y, por las noches, supervisando su pequeño y acogedor restauran de Sushi (o supervisando la vida nocturna del puerto). En la universidad era el chef oficial del departamento —la cocina es algo que le viene de familia—. Si había chicas invitadas a cenar, Charlie preparaba la cena; los demás traíamos la cerveza, si acaso.

En estos tiempos, si me siento fastidiado, una vuelta por su casa me resulta, por lo general, revitalizante. Siempre te recibe con una cerveza o un vino tinto, según su ánimo. Por lo general, se mete a la cocina de forma inconsciente y comienza a preparar siempre algo de comer —un tabaco suele acompañarlo en esos momentos—. En estos días el clima permite salir al jardín con más ganas y sentarse a charlar o simplemente no hacer nada. Y así lo hicimos hace unos días: tomó la pelota de su hijo como almohada y se tendió sobre el pasto; aproveché el momento para tomar una instantánea y, después, me tendí junto a él. Charlamos un rato viendo el cielo y las parvadas de aves; identificamos algunas golondrinas y una que otra garza; vimos un jet surcar el cielo a gran velocidad; divagamos sobre el espacio, la perspectiva, y sobre una frase que acabábamos de escuchar MR y yo en una película, la cual nos recordó la filosofía de Charlie: "El arquitecto lo consulta todo con la naturaleza". Cuando le platicamos del diálogo entre Keanu Reeves y el legendario Christopher Plummer, respondió de inmediato con ese estilo desenfadado que lo caracteriza: "a guevo".

Venirnos al puerto es algo que apenas comenzamos a capitalizar. No existirá tal cosa como el lugar perfecto para vivir, pero si existen momentos perfectos, o compañías perfectas. Ese rato sobre el pasto, hablando de nada en particular, en definitiva, fue uno de ellos.

Carlos en casa

Absuelto por la historia

Puedo imaginar que el comandante supremo está por comparecer ante la única corte donde su rango no le concede privilegios de ninguna especie. Para cruzar ese umbral tendrá que hacerlo sin el traje color olivo, sin barras ni estrellas, sin bandera, como todo ser humano lo hace algún día. Puedo imaginar que está por llegar a ese mismo lugar donde se encuentran los fusilados, los ahogados y los que, apabullados, jalaron el gatillo. Puedo imaginar que ahí, en esa corte, lo acompañarán aquellos que mandó por delante. Me pregunto cómo podría argumentar que valió la pena privarlos de la experiencia de la vida. Me pregunto cuales serían las conclusiones de esa larga ponencia, ante esas almas libres, sin patria, partido o bandera.

El Barrio (3)

El Barrio
El Arbol

Boceto sobre el espacio en blanco 2

Silencio.













En este silencio cabe todo: mis dudas; el temor; la agresión; tu ausencia; el reproche; el deseo contenido; la imaginación desbordada (incluso el hueco de una conversación pospuesta).

Boceto sobre el espacio en blanco

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silencio.


El Barrio (2)

El código postal es el mismo. La colonia se identifica de igual forma. Aquí también podría llamarse centro histórico, pero no es así; esta es una historia arquitectónica poco hegemónica y casi en su totalidad residencial. Aquí el estilo es ecléctico, variopinto y, en algunos lados, rayando en un guapachoso tropical desinhibido. Aquí no existió el abandono que permitió preservar intactas las fachadas del centro histórico. Aquí estamos sobre el conocido cerro de "La Cruz". Los estratos socio económicos están representados en casi todo su espectro por casas de todo tipo (Judith me dice que esto le recuerda a Oaxaca). Son tres o cuatro cuadras lo que nos distancia del anterior departamento, pero todo es distinto. Lo primero que salta a mi vista es la contaminación visual generada por los servicios de luz, teléfono y TV: los cables cuelgan en todas direcciones, de un poste a otro, todo esto a diferencia del centro histórico, donde el cableado es subterráneo (En la esquina, un clásico par de tenis cuelga de un cable, acentuando el sabor de barrio). Aun así no es lo suficiente como para privarnos de la vista de los cruceros que atracan en estos días con mayor frecuencia y que se pueden ver desde el comedor, o la recámara de los niños.

El joven Mr. Anderson define nuestro lugar como "la frontera". Y no está muy lejos de la realidad. Su descripción es la de alguien observador. La frontera es visual; sólo con detenimiento se percata uno de ello. Las casas sobre esta acera donde vivimos guardan características similares; las casas sobre la acera de enfrente son de distinto estilo. "Si tan sólo la casa de allá abajo estuviese pintada de otro color", me decía Mr. Anderson en tono de resignación, mientras observábamos el paisaje urbano por la ventana.

Aquí se escuchan, frecuentemente, los ladridos de perros, bullicio por las tardes, generado por niños de una casa-hogar cercana que, recostados sobre patinetas, se lanzan por la empinada calle en busca de emociones fuertes. A una cuadra de aquí, frente a la tienda de abarrotes, hay un puesto de hot-dogs, la gente se sienta sobre la banqueta y charla, otros juegan lotería. De este lado de la frontera: ingenieros, tres casas de norteamericanos remodeladas con buen gusto, una bella mezzosoprano en sus veintes, un italiano que supuestamente cura con imanes y medicina alternativa, un surfo con cara de pocos amigos. Todo se cruza pero no se mezcla. Había olvidado lo extraño de las miradas esquivas, por veinte años acostumbrado a convivir siempre en esa cercana intimidad de los edificios departamentales. Aquí uno es un extraño que viene de sabrá Dios dónde.

Cuando bajábamos, extenuados, las últimas cosas del camión de la mudanza, hace ya casi un mes, uno de los niños de la casa-hogar estrelló su patineta contra la banqueta de forma accidental, recriminándole a un compañero por el despapaye. "¡Vete a la verga!" le gritó furibundo. Don Carlos, nuestro guarda faro, volteó conteniendo una carcajada entre los dientes y me dijo "eso sí, aquí los niños van a aprender mucho".

El Barrio (1)

De día, debajo del gran árbol, se puede ver cómo la calle desemboca en el malecón (pareciera ser esto La Habana). El azul y el verde colorean el mar a la distancia; no se entremezclan, claramente se delimitan. No es necesario recurrir a estímulos para percibir con claridad la intensidad y la vibración de los tonos; una profunda respiración es suficiente. Mientras el sol cae a plomo, un ligero y ocasional viento presagia que el calor está por evaporarse entre la discreta brisa de un otoño elusivo .

Por las noches, bajo el inmenso y frondoso árbol que cobija las habitaciones, sobre la oscura calle, delatados por su singular silueta, vista contra el concreto que de lejos una farola ilumina desde la empinada calle perpendicular, los murciélagos aletean rápidamente y se esconden entre las ramas, mientras un vecino camina, emergiendo de la oscuridad, en dirección a la pequeña tienda de abarrotes que se encuentra a la vuelta de la esquina.

Dentro de la habitación, en un segundo piso, el aire acondicionado produce un efecto anestésico, mientras el gran árbol permanece quieto entre las sombras. La lámpara emite una cálida luz mientras escribo entre almohadas.

El carpintero, que trabaja en su taller aquí muy cerca, le llama "Chalata" al árbol que nos proporciona la única zona realmente fresca en este nuevo lugar.

El buen samaritano

Ghalius, tu muelleo me hace divagar. Es verdad, nunca había visto tan claramente el significado real de la bitácora. ¿Es este un sitio con pretención temática alguna? Es el espacio de una simple bitácora. Bitácora y reflexión, intrasendencias cotidianas. Tan intrasendente como el evento que acabamos de presenciar frente a esta computadora: le pedí algo a Andrés para matar a un mosquito; siguiéndolo con la mirada vimos cómo cayó en la trampa de una diminuta araña. "Nos hemos convertido en hermanos de sangre con esa araña" comentó MR. Pero, en fin, la razón de este post es otra.

Muchas veces he dicho que dos empresas me parecen destacadamente abominables en México: Megacable, con su pésimo servicio y su publicidad engañosa, así como TELMEX, con su monopolio y sus tarifas de escándalo.

El día de hoy escribo ya desde el 49. Hoy, a las 5:00 p.m., me disponía a salir a entregar un trabajo, cuando me topé con un trabajador de TELMEX que descendía de su "Chevy". Le pregunté qué dirección buscaba. "El 16". Nuestra vecina es una norteamericana que trabaja en el centro de idiomas. Su línea quedó "caída" después de "Lane". A ella buscaba, y como la mayor parte del tiempo, no se encontraba en su domicilio. Aproveché para comentarle mi caso, en lo que encontró una forma de improvisar una solución al problema de la vecina, con los medios que tenía a la mano. Le pregunté sobre las probabilidades de que mi línea se transfiriera en un mejor tiempo; me dijo que estaban trabajando los 7 días de la semana y hasta las 6 de la tarde, para dar respuesta a la demanda. Luego, me cuestionó sobre mi línea, me preguntó si no era aquí donde vivía Alicia, hija de una conocida suya. Le dije que si. "Realmente lo suyo no es tan complicado" me dijo, mientras veía hacia arriba, donde nuestra recámara se encuentra. Hizo un par de llamadas, conectándose a los cables del poste, y me dijo antes de partir: "Déjeme ver si alcanzo a hacer los cambios desde la central. Usted tiene infinitum". El amigo se retiró y se despidió muy amablemente, sin garantizarnos nada. "Hay mucho trabajo".

Al regresar de mis asuntos, me encontré con la luz verde del indicador "Broadband Link" encendida. Al levantar el auricular, comprobé que la línea sigue con el mensaje de fuera de servicio, pero es probable que mañana esté ya activa. No supe el nombre del amigo, pero qué gran favor le hace a TELMEX... ya hasta siento que los quiero.

Lane

Les agradezco sus comentarios. Es una verdadera lástima que la cámara quedó en el 2 (Además no traía pilas). No recordaba esa extraña mezcla de nervios y emoción que se conjugan cuando me toca presenciar estos fenómenos meteorológicos cerca del mar. Una cascada de sensaciones de mi infancia se desbordaron. Los días en que en plena oscuridad, en la casa de mis padres, sentados en la sala, a través de esos grandes cristales, observábamos la bahía y la lucha de los pescadores por mantener sus barcos a salvo de las corrientes que los arrastraban hacia el malecón, todo esto mientras rodeábamos a mi padre, quien permanecía sereno y observante de la dirección del viento. Impredecible el comportamiento de aquellas "colas de ciclón". En algún momento de este pasado sábado, cuando las ráfagas parecían haberse calmado, no resistí ese impulso irresponsable y salí a ver el mar. Fui junto con MR a verlo con mis propios ojos: bañados por la lluvia permanecimos perplejos viendo el paisaje indescriptible y poderoso de un imponente mar embravecido; la sensación de ver aquellas montañas de agua viniendo hacia la costa con una fuerza incontenible. Cinco individuos, a lo lejos, hacían lo mismo sobre el malecón. Una ráfaga de viento inesperado nos hizo reaccionar ante el magnífico espectáculo de la naturaleza. "Lane" pasó tan cerca que sentimos, con la piel erizada, su respiración, cerca, muy cerca de nuestros oídos. Cuando Gabriel dice que aunque se escuche raro, había que gozar la experiencia, su pensamiento me parece atinado, sobre todo por las extrañas y contradictorias sensaciones que me producen; y eso hicimos, mientras regresábamos a un departamento que permaneció durante 11 horas sin energía eléctrica, dando lugar a charlas e historias que sólo se presentan cuando los ruidos de la tecnología son acallados por la naturaleza.

Afortunadamente, todos bien aquí. Un abrazo a todos... y gracias por sus comentarios (¡Dan, no lo olvidaste, viejo! ¡Sos un boludo!)

Última noche en el 2

Mañana, jueves, estamos llevando la mudanza a nuestro nuevo departamento. La línea telefónica estará fuera algunos días, en lo que se hace el cambio de domicilio. Tan sólo resta trasladar el material pesado: refrigerador, lavadora, etc... El cambio es en esta misma zona, afortunadamente. Seguimos cerca del mar; seguimos a un paso de "Olas Altas".

Un dato curioso: el señor que nos va a ayudar con el flete resultó ser Don Carlos, el guardafaro que conocimos allá arriba, hace un par de meses. Esta noche, mientras escribo estas líneas, él custodia el faro de Mazatlán. "Nos vemos el Jueves a las nueve de la mañana, ya que haya bajado", esa fue su confirmación. Le pedí de favor si aceptaba una breve entrevista, una vez que hayamos trasladado todo a nuestro nuevo espacio, y aceptó con gusto (A ver si puedo subir el audio al muelle).

Nos estamos leyendo. Seguiré "posteando" desde las oficinas de ECKA Arquitectos. Gracias a mis cómplices de siempre: mis amigos; las verdaderas muletas en las que siempre se apoya uno.

Olas Altas

5 años

Pasados cinco años, aún tengo claros los recuerdos: Ghalius me llamó por teléfono para avisarme. Todo era confuso en ese instante: "¡Están bombardeando Nueva York y Washington!". Pasados cinco años, aún siento una extraña sensación cuando veo las imágenes (Hay una en especial del segundo avión, que acabo de volver a ver, y aún me estremece). Cinco años después, sigo buscando el dibujo que Andrés dedicó a sus tíos de E.U. aquel día.

A cinco años de distancia, lo lineal y erróneo de la apuesta militar es a todas luces evidente: los Estados Unidos de Norteamérica no es un lugar más seguro. A cinco años, la retórica y las acciones de Al Qaeda siguen siendo una aberración injustificable. A cinco años, el maniqueismo y los radicalismos imperan sobre la faz de la tierra.

Miles de años después, la ley del talión sigue vigente. Dos mil quinientos años después, Lao Tse y el Tao Te king, siguen pareciendo ingenuos. Siglos despúes, las palabras de Siddhartha —quien fue educado como guerrero en vano—, siguen perdidas en el viento.

The Sealights

Lo dije ayer al aire: la primera vez que esta banda llegó a mis oídos estaba yo cenando en mi departamento, mientras ellos tocaban en un escenario, frente al edificio. MR y yo bajamos a ver de quién se trataba. Una chica nos facilitó los folletos con la ruta del "Día de la Música", y otra hoja con la descripción de las bandas participantes en aquel stage.

Para mi, la prueba de fuego para una banda es tocar en vivo, sin la ayuda de los gadgets tecnológicos que pueden hacer que en el estudio suene impecable. Así fue como llamó mi atención The Sealights: una banda mazatleca con un sonido cálido y un dejo nostálgico; una presencia sin poses glamorosas en el escenario. La banda sonaba —como dirían en el taller de Manolo—, "bien ajustada". Aquella noche el plato fuerte era Josélo (en el menú, alguien se equivocó... los tiempos quedaron revueltos).

Largamente postergada la decisión de charlar con ellos e invitarlos al muelle, el jueves tomé el folleto que había dejado guardado por meses en mi buró. El contacto fue vía internet. La sorpresa fue descubrir, poco a poco, que los miembros de la banda están dispersos entre Guadalajara, Puerto Vallarta y Mazatlán. El Tosso contestó desde Guadalajara; él me remitió con Chaplin; Chaplin se encargó de llegar a la radio con Israel y René (Alberto López está rolando en Vallarta). Fue una grata charla, un breve recorrido por las vivencias de The Sealights; los retos de sobrevivir como banda independiente; el dilema de prostituirse o ser fiel a ciertos principìos elementales; por qué cantar en inglés; en fin, fueron dos horas que se diluyeron rápidamente en el espacio radial del puerto.

Con la partida de Chaplin a Los Cabos, el próximo viernes, la fragmentación queda completa. Al parecer, René será el único en mantener los hilos desde el epicentro mazatleco. La vida de los músicos siempre tiene algo de sabor gitano, desplazándose de un lugar a otro, llevando su instrumento al hombro. Con internet, las posibilidades de ser escuchados ahora se maximizan, aún así, eso no les garantiza el subsistir de ello. Como un radioescucha bien lo señalara en el programa, parafraseando a Los Beatles: la vida de las bandas es un largo y sinuoso camino (The long and winding road).

Ante lo impredecible de esta aventura "indie-rock", nos queda estar pendientes y echar un vistazo de vez en cuando al mar, en busca de algún destello de The Sealights.

Sobre Epic

Blogdaddy Pirulee nos envió sus comentarios sobre EPIC. Aquí los comparto. Y espero la luz verde para reproducir la breve entrevista que, al parecer, alguien de TV Azteca le hizo, relacionada a los blogs. Me pareció interesante.

Estuvo entretenido el video como ejercicio futurista, aunque no aventuraron mucho, en realidad. La mayoría de las cosas son historia, o ya enteramente posibles. En cuanto al New York Times, bien conocida es la famosa apuesta de Dave Winer (pionero de los weblogs) hecha en el 2002 diciendo que en 5 años (para el 2007) los weblogs van a ser los primeros resultados en las búsquedas de los temas más importantes del año en Google, por encima del New York Times.

La apuesta está aquí. A principios de este 2006, otro blogero famoso —Kottke— le echó un vistazo a cómo iba la carrera progresando. Y, en pocas palabras, Winer ya ganó la apuesta.

El mismo Kottke popularizó la idea del Google OS (sistema operativo de Google), que en el video llaman el "Grid" de Google, básicamente como una empresa que ofrece todos los servicios desde hojas de cálculo, procesamiento de palabras, bases de datos, búsquedas, manejo de contactos, email, calendario, etc. Todo lo cual ya hace, restando importancia al sistema operativo de cada computadora (Win, Mac, Lux, etc).

Yo mismo toqué el tema, comparando un poco los blogs vs. la prensa tradicional, en una pequeña entrevista reciente vía email.

PIRULEE


Cortos (de lana)

Ayer me encontré a Kinema frente al departamento. Me comentó que tiene una beca —no muy jugosa—, para producir un cortometraje en el lapso de 12 meses. Por la expresión en su cara pude intuir que el reto lo tiene motivado.

El presupuesto me hizo recordar a Mayo, mi hermano. Su corto Cat Nip, que participó en el festival de cortometraje de Phoenix, es un trabajo creativo hecho con cero recursos (el papel principal corre a cargo de... su gato). Quizá no venga ni al caso, pero, el video casero más memorable que existe en casa de mis padres es un video que protagonizó mi abuela materna (QEPD); lo filmó "el Gordo" (otro de mis hermanos). El "cortito" te mantiene expectante y al final culmina con una escena hilarante. La valiente participación de mi madre y mi abuela son memorables. Recordarlo me hace reír. Lo editó en directo, con la cámara y una VHS.

Ligado a esto, el día de hoy, Giuseppe me hizo llegar un cortometraje que bien podría servir de inspiración para Kinema. EPIC es un proyecto especial del Museum of Media History en el que se construye un escenario futuro nada prometedor para la prensa y los medios tal cual como los conocemos el día de hoy. El periodo abarca del año 1984 al 2015. El corto tiene un buen rato en internet, según pude corroborar. La primera versión circuló en 2004, y en 2005 se le hizo un update. El ingenioso guión se materializa con el simple y buen uso de Flash, una voz en off y una atinada musicalización. El trabajo es el resultado de una charla espontánea entre dos compañeros: Robin Sloan (egresado de la Universidad de Michigan en 2002) y Matt Thompson. El relato de cómo se concibió este proyecto — paseando en South Beach— está en un viejo artículo publicado en inglés. La música corre a cargo de otro amigo de Sloan: Aaron McLeran.

Ver este corto y pensar en el presupuesto de Kinema, me hace divagar: para ser creativo no es pre-requisito usar Diesel, traer calzado Puma y un tatuaje sexy en no sé dónde. Poseer esa sana locura innata del que se atreve a ser, imaginar y explorar, puede resultar útil; contar con un medio apreciativo —como la afortunada compañía de un grupo de inadaptados—, podría favorecer la atmósfera. Encontrar un inesperado reconocimiento sería la cereza en el pastel, pero nunca la esencia del proceso creativo. Explorar la originalidad —explorar el origen—, es un asunto personal.

Charla sobre las nubes (3)

— ¿Viajas mucho con este trabajo?
— Algunas semanas más que otras. Esta semana tomo 8 vuelos.
— ¿Qué vas a hacer el 2 de Diciembre?
— Ya me estoy preparando para eso. Se que va a ser un cambio radical en mi vida.
— Vamos, estoy seguro que vas a recibir ofertas importantes.
— Es probable, pero no me interesa trabajar con otras personas, por ahora. No me interesa la política. No acepté una diputación. Soy un servidor público.

Me quedé observándole, mientras veía en su mirada cómo su imaginación trataba de colocar las piezas de ese futuro cercano. Permanecimos unos segundos en silencio, hasta que prosiguió:

— No va a ser fácil el cambio de ritmo. Pero uno se acostumbra. Es tiempo de volver a casa. Hay otros retos. Esto ha sido toda una aventura, sin duda.

Charla sobre las nubes (2)

— Hace unas semanas íbamos en el avión presidencial, cuando alguien le reportó al presidente la situación sobre las inundaciones. Yo sabía, porque acababa de recibir un reporte antes de partir, que lo que le habían informado al presidente no era preciso.

Charla sobre las nubes (1)

Sin ocupar una secretaría de estado, ha viajado en varias ocasiones en el avión presidencial, acompañando al presidente en giras de trabajo. Su puesto como servidor público federal le ha permitido trabajar de cerca con Fox. Hace algunas semanas tuvimos la oportunidad de charlar de forma muy espontanea. Hablamos de lo que sucede en el entorno postelectoral y me dijo que no habría declaratoria de parte del tribunal antes del sexto informe, pues, era una cuestión de tacto y sensibilidad. Y así fue. Pero, en aquella charla, nos alejamos de ese tema y platicamos de su labor y de algo que quería preguntarle desde hace tiempo: su percepción del presidente Fox.

— ¿Ves frecuentemente al presidente?
— Si, así es — Me respondió con una mirada expectante.
— ¿Cómo es Fox? Siento que perdió su esencia con el paso del tiempo.
— Es más serio de lo que uno se imagina. Es un hombre trabajador, es honesto, pero, no es un estadista.

Me quedé pensativo ante la franqueza y serenidad con la que hizo su comentario. No se requiere mucho para intuir lo que afirmó, pero uno nunca está completamente seguro de cómo se tejen los hilos de la política; los medios se mueven dentro de los clichés de cada sexenio. Saberlo de primera mano, de alguien ecuánime, es distinto.

Bitácora del capitán...

Fecha espacial 3.9.06. A un año exacto de haber llegado, me encuentro en medio de una nueva mudanza. La misma mudanza pareciera determinar las características de este ciclo que no termina aún: un cambio donde todo se mueve de lugar y reencuentra su espacio dentro de una nueva distribución.

Resulta útil la referencia cronológica, como punto de valoración y reflexión, no tanto como un anclaje emotivo. Al revisar las cajas y pensar en la logística nos hemos dado cuenta de que el embarque es ahora más ligero.

John y los vientos

El día ha estado nublado. La temperatura se supone que es de 29° C. Yo tengo mis serias dudas. La diminuta leyenda debajo del indicador de la temperatura dice "se siente como 32° C". Yo siento como si fueran 38. No sé cual sea el porcentaje de humedad, pero quizá esta sea una de las razones de esta atmósfera sofocante. Ayer y hoy han sido los días que más calor he sentido este verano. La chica del café internet, Paulina, se muestra inquieta por la temperatura. "No me gusta este clima. A ver si no pega", nos dice con la mirada perdida, mientras ve hacia afuera, donde el hermoso olivo negro permanece con todas y cada una de sus hojas inmóviles.

La ciudad toma sus precauciones ante la inminente cercanía del huracán "John". Una de las empresas con la que trabajo tiene en este momento una reunión de contingencia, para tomar las medidas precautorias ante cualquier posible eventualidad, según me lo acaba de informar el director de mercadotecnia.

Nosotros pareciéramos estar tomando más precauciones que los demás, pero la verdad es que estamos preparando una nueva mudanza. De nuevo empacando cosas. Este departamento me gusta mucho. Se siente raro dejarlo. A Nacho no le cayó en gracia la noticia, a Paulina tampoco. Lo que más me sorprendió fue la cara de lamento de nuestra distinguida casera. El desplazamiento será a unas cuantas cuadras de aquí mismo, también a una cuadra del malecón, en Olas Altas. La vista no es la misma, la atmósfera tampoco es igual. Este sitio es de privilegio. Sólo un milagro nos mantendría aquí. Pero la oportunidad es muy buena. Un buen espacio, un poco más pequeño, por casi la mitad de lo que pagamos hasta hoy. Haremos el cambio de forma escalonada. No hay prisa por ahora. Mientras, todos seguimos de reojo la lenta y señorial marcha de "John", quien se pasea bordeando la silueta de esta tierra mexicana, dejando en claro quién tiene el verdadero poder aquí.

Stencil Graffiti (2)

Si escucho el término "cultura pop", lo que viene más rápido a la mente se asocia con estereotipos, por lo general negativos, que aluden a la expansión de una cultura de consumo masivo. Si escucho hablar del rey del pop puedo pensar en Elvis, o Michael Jackson, pero, en realidad, la cultura popular es mucho más compleja de lo que marcan los estereotipos (y estamos inmersos en ella).

Aunque algunas de las imágenes del graffiti no logran trascender su aspecto estético, otras logran construir un argumento más allá de la composición. No estoy muy seguro de que los autores se sienten a conceptualizar a fondo, pero lo que es un hecho es que sus imágenes estimulan la divagación.

Asociar el concepto de izquierda con cultura pop no es común; pensar en el rey del pop no lleva a pensar en Hugo Chávez. El status de celebridad alcanzado por estos personajes no se asocia directamente con la parafernalia mediática que se vincula a la cultura pop. Lo que es cierto es que se valen de ella, como cualquiera de sus antagonistas.

Graffiti 1

Graffiti 2

Stencil Graffiti (1)

No se puede caminar despierto por el centro histórico de Mazatlán sin notar la presencia del graffiti. Estas expresiones urbanas irrumpen en medio del ir y venir cotidiano. Más allá de la propuesta contracultural y las similitudes que pueda haber con Warhol, algunos de estos dibujos invitan con extrema sencillez a mover la conciencia.

Caminando bastante contrariado, hace algunas semanas atrás, me encontré con uno de estos stencil graffiti. Me detuve. Éste no estaba sobre un muro; estaba sobre la acera. Me pregunté quién habría sido el autor de semejante puntada. Después de observarlo un instante, continué mi trayecto, pensando realmente en cómo quería caminar aquel día, transitando así de un caminar contrariado a un caminar reflexivo.

En la soledad de la madrugada, los autores de este arte urbano salen a plasmar estas imágenes impregnadas de ese espíritu rebelde que caracteriza el oficio del arte. Este graffiti que observé sobre la acera ha ido desvaneciéndose, pero me acabo de percatar que el autor se encarga de seguir dejando su huella en otros puntos de la zona, haciéndolo con sigilo, seguramente en lo que debe ser, por las noches, un caminar clandestino.

Caminar

Judith y el placer de charlar

El día de hoy me sucedió algo de lo más inesperado. Por la mañana, todavía con mis pijamas puestas, me avisaron que Judith me esperaba afuera. Cuando salí a saludarla me dijo: vengo por ti para ir a la radio. Quiero entrevistarte. Quedé mudo —¿Es verdad esto?—, le respondí unos segundos después. ¡Si, claro! Azorado, fui a cambiarme. Una de las ventajas de vivir en una ciudad como esta es que el calzado puede ser de lo más informal. Judith, ¿te importa si voy en chanclas?. No´mbre, así vente.

Durante una hora Judith y yo charlamos sobre temas variopintos en la radio. Me reí mucho. Judith tiene un carisma inmenso, aunque me da la impresión de que ella no está del todo consciente de ello. Sentarse y hablar con ella, frente a un micrófono abierto, es algo que resulta disfrutable e inolvidable. Ha entrevistado a personajes de lo más diverso, y de alguna forma, como en el caso de Rius, uno termina por agradecer la forma en la que aborda los temas.

Al final del programa le recordé una frase de mi amigo Ernie: realmente trascendemos a través de lo cotidiano. El día de hoy no lo recordaremos por el retiro de Israel del sur de Líbano, o las declaraciones peregrinas de nuestros políticos; lo recordaremos por la charla que tú y yo hemos tenido en la radio, con el micrófono abierto.

Bicho cuarentón feliz

Nuestro Zuripanto, desde Xalapa, escribe para el Muelle


Ahora que alcanzo los 40tas, comparto con mis cómplices del muelle 66, —en este año especialmente significativo en que los seises se vuelven ciclo de vida que se sintetiza en el disfrute de lo obtenido y madurado—, este soneto de Jaime Dávalos que un amigo, Julio Mangiameli, emisario de las voces de universo, me compartió sin darse cuenta que, por su significado descriptivo de mi ser a estas alturas del partido, me hacía el más grande de los regalos jamás recibido en onomástico.

De mínimas heridas lastimado
me voy muriendo a ratos tan ligero
que me siento lejano y extranjero
del que ayer fuera alegre y confiado

Tengo un niño en el alma rezagado
no quiero endurecerme y no lo quiero
mi ser, mi sangre, mi tener sombrero,
sino ser un cantor enamorado

Quiero permanecer en la tristeza
y en la angustia de andar como los bichos
perdido en el mundo de la leña

Llevar como novia mi pobreza
y morirme del gusto y el capricho
de ser un trovador que canta y sueña.

Jaime Dávalos

Y gracias a ese poema, que me hizo reflexionar tanto en los últimos días, hoy me vuelvo a sentir cercano de aquel que fuera alegre y confiado, y mi niño rezagado emerge de nuevo tan ligero, que ando feliz, locamente feliz, como los bichos que saben que cuando han acumulado lo que tenían que vivir todo lo que venga es un regalo de cantos y de sueños, y que la muerte puede venir cuando se le antoje por su santo capricho, al fin y al cabo ya no hay más expectativas (como cuando se cumplían 20 o 30, que si las tenía) que el disfrute que proporciona cada instante.

Eso es lo hermoso de tener 40, el cuerpo y el alma dejan de tener deudas…

ZURIPANTO

Cartas de Don Issam

Carta del Ing. Issam Azuri Yapor, Libanés de origen, a su amigo Antonio Trabulsi, quien también lleva sangre del país de los cedros en las venas.

Las hienas llegaron del sur, con rostros desfigurados, como perros hambrientos se lanzaron sobre los inocentes. Y el festín infame comenzó, teniendo los belfos babeantes.

Ratas de alcantarilla, pus apestosa de su propia historia, que nunca van a poder cerrar. Frutos de talmudes infames, de thoras escritas con su mismo odio. Pero ¿de qué están hechos? ¿de qué oscuro lodo fueron creados? Ya lo diría Charles Corm: son producto de unos catecismos de chacales y lobos. ¿A estos se les llama vecinos? ¿a estos chimpancés gesticulantes del averno? Se desenmascararon solos. La sospecha eterna de la falsedad de su mosaiquismo se hizo realidad. Ahora es una verdad a la vista. Los cobardes se auto justifican. Aunque tuvieran un mínimo de razón. Aunque los asistiera el mínimo derecho de sentirse atacados. Nada justifica el cobarde, rastrero y desalmado ataque masivo a sus vecinos pacíficos, a los niños, a los hospitales, a los caminos de acceso por los cuales la población civil pudiera recibir ayuda.
Ya lo han demostrado a través de toda su historia, comenzando por crucificar, inmisericordes, a un inocente.

Aunque Hezbollah fuera el grupo más reprochable del mundo, ellos fueron peores. Jamás se acercaron al gobierno para entablar una plática. A bombardear se ha dicho.

Ojalá que su dios (no Dios) los perdone. Que su jehová celoso, sanguinario, localista, enojón, tiemble por ellos.

Issam Azuri
Julio 2006

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Te ruego hermano Antonio que me perdones este desahogo. Todo fue escrito sin detenerme. Ante mi propia impotencia, estoy haciendo lo único en que he podido ayudar. A través del Instituto - - - - - - - - - - - - - - - - - - y en ausencia del cónsul Gresati que estaba en Líbano arrinconado, obtuve el permiso de traer a algunos libaneses en calidad de refugiados. Estoy tramitando la salida de cerca de siete personas, - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - .

El cónsul Gresati llegó del Líbano junto con un grupo que salió por tierra del Líbano a Turquía y de ahí a Frankfurt.

Un abrazo de tu hermano que sabe que nada y menos unos judíos van a acabar con un pueblo milenario superior en todo a ellos. Sobretodo en la paz.

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La siguiente es una reflexión de Eduardo Azuri Miranda, hijo de Issam:


Papá:

Tu carta es vehemente y mueve muchas reflexiones. Me hace ver hasta qué punto una religión puede envenenar el alma y el corazón. Desgraciadamente, en gran medida, el judaísmo es la religión prototípica del odio y la segregación sectaria, aunque el resto de las religiones occidentales, cristianismo e islamismo, no son muy diferentes y en su nombre se han cometido terribles atrocidades.

Hoy me queda claro, también, que a pesar de esta barbarie, de esos simios que la ejecutan, debemos diferenciar a los gobiernos perversos de sus ciudadanos, que si bien no todos, muchos rechazan esos procederes. Sigo creyendo que, aunque sean los menos, existen judíos justos y pacifistas que han logrado no contaminar su espíritu con ese evangelio de chacales al que te refieres, con la palabra perversa de ese dios, (coincido en escribirlo así con minúsculas), vengativo, justiciero y revanchista, que se sitúa en las antípodas del Jesús que amamos.

Y pensando en Jesús, mis sentimientos se entrecruzan, porque quizá, él volvería a exclamar ante esta muestra, nuevamente, de abuso de poder y crueldad, en nombre de una "patria amenazada por los terroristas" (a él también se le vio como sedicioso y peligroso para el poder reinante):

Perdónalos padre, no saben lo que hacen.

Y, quizá, la frase aplique bien a los soldados que reciben instrucciones, o a los que cegados por la religión matan y destruyen.

Pero a los gobiernos, a esos que lanzan a sus pueblos y a sus jóvenes, sabiendo muy bien lo que hacen, a matar o destruir ( sea Bush o el premier Israelí ) con fines que van más allá de lo religiosos, para proteger mezquinos intereses económicos y políticos, para esos no creo que haya perdón de Dios o de Jesucristo. Son los mercaderes que El expulsó del templo, son los que ofenden y envilecen este santuario sagrado que es la humanidad, produciendo más odio y venganza entre los pueblos en lugar de concordia y paz.

Son a los que Jesús, valiente, llamó: hipócritas, fariseos, raza de víboras.

Para ellos todo el deshonor, la vergüenza y la indignación; para ellos, sólo la esperanza de que, como tu lo haz escrito, ni su dios los perdone...

Un abrazo desde acá, comprendiendo todo tu dolor e indignación, y con la esperanza de que podamos ayudar a quienes en este momento sufren injustamente.

Eduardo


Nuestro agradecimiento a Don Issam Azuri y a su hijo José Eduardo (nuestro Zuripanto) por compartir abiertamente estas cartas.

Un viejo lobo de mar

A lo lejos sólo pude ver que era un hombre mayor. Poco pelo y todo cano. Una gran barriga se delineaba como llanta de caucho debajo de su lycra negra, mientras permanecía sentado sobre su tabla de surf. La nublada mañana, para alegría de los surfistas, trajo un fuerte oleaje, producido por la cercanía de la tormenta "Emilia".

En el instante justo, el viejo y voluminoso individuo se recostó sobre la tabla y braceó. Su brazada no era vigorosa, pero logró treparse sobre la ola, con más maña que fuerza. Lo observé, esperando que se parara sobre la tabla. Nunca lo hizo. Permaneció tendido sobre ella, mientras hacía el recorrido, como si la tabla fuese un boogie board. Se deslizó, mientras la ola rompía, confundiéndose entre la espuma. Giró, en cierto punto, con un par de brazadas; remó contra corriente. Regresó, de nuevo, a sentarse sobre la tabla, en espera de otro momento más.

Kyrios

Siempre que conversamos, invariablemente, en algún punto de la charla, se confirma esa extraña vinculación con el absurdo: “¡ya extrañaba decir tantas pendejadas!”.

Así son nuestros encuentros esporádicos: una práctica necesaria de la dispersión. La necesidad del absurdo como hilo conductor de una conversación que, plagada de risas, bromas y albures, ayudan a dejar la solemnidad y la seriedad guardadas en donde debieran estar más frecuentemente. “Un poco de sabiduría y un poco de estupidez”…

Pero no todo en él me produce risa. También, he visto con perplejidad como se desdobla en ocasiones, cuando se encuentra frente a un desconocido. Entiendo que ese muro falso que levanta no es nada más que un muro de contención en donde se protege de las apariencias. Y no resulta tan extraño cuando uno recuerda que su vida esta rodeada de apariencia: maquillaje, luces, sombras, el escurridizo concepto de la belleza como un requisito indispensable del ser. El día que Giuseppe lo conoció no pudo evitar —con esa franqueza que caracteriza a Giuseppe— decirle de buenas a primeras: “Oye, qué mamón eres”. El muro se había levantado.

Pero, el que logra asomarse detrás del muro, descubre el por qué, después de tantos años, el hilo de la amistad no se ha roto. Sus divagaciones sobre el vínculo entre el color y la personalidad siempre me parecieron interesantes; sus confidencias sobre la cercanía con el SIDA y las penas vividas con sus amigos en San Francisco; el stigma superado y, sobre todo, su secreta autocrítica sobre el vacío detrás de la apariencia; el disfraz de la supuesta felicidad y la frenética búsqueda de aceptación detrás de las prendas de marca.

Ayer por la mañana, temprano, me llamó vía telefónica. No me encontró porque estaba en la azotea reconociendo mi entorno. “Dile que le llamo en una media hora”, le dijo a MR.

El teléfono sonó. Contesté.

— ¿Bueno?
— Ya me dijeron que estabas en la azotea.
— (risas) ¡Kyrios!
— Hay quienes tienden a subir, y hay quienes suben a tender.

Carcajadas estruendosas. Así inició nuestra conversación. Charlamos, reímos, le dije que había comprobado que realmente es bueno con la tijera y que, después de mucho buscar a alguien con su estilo, había terminado por recurrir al corte con máquina, parejo, muy corto, sin complicaciones. “Una vez que me conocen, no me pueden olvidar”. Risas, más risas. Hicimos votos por vernos pronto en persona, después de saber que va a abrir un spa en Guadalajara. Colgamos.

Pensé en su talento. Le ha cortado el cabello a muchas figuras reconocidas de la farándula mexicana, pero rehuye con gran efectividad a su propio éxito. Mientras su colega de años ya está instalado entre "las estrellas", él sigue ocultando, detrás de aquellos lentes obscuros, la lucha entre “la diva” y la sencillez del extraordinario ser humano que habita en su ser; la lucha entre el poderoso impulso sexual y la búsqueda real del amor.

No todo es sexo, no todo es dinero, no todo es apariencia, no todo se puede planear, no todo son risas… pero qué bien cae un poco de absurdo, en medio de tanta lógica. Sé que no lees el muelle, pero de cualquier manera: Gracias, Kyrios.

Lluvia en la costa

El sábado pasé a saludar a Don Nacho. No estaba en la tienda. Su sobrino me dijo que estaba en la pensión, con Joaquín, en el local contiguo. Me asomé al interior del edificio y, allí, debajo de la lona que cubre a los autos, estaban sentados Nacho, Joaquín, el Güero, el "Peje" y uno de los chavos que ayudan a lavar autos en la pensión; todos alrededor de un banco sobre el que había un plato. Me vieron, y la invitación de Nacho fue inmediata: "¡Ven, pásale, tómate una cerveza!". En lo que me dirigía hacia ellos, me sirvió en un vaso desechable una buena cantidad de Corona. El plato tenía salchichas con un poco de picante como botana.

La tarde estaba nublada. Comenzaba a llover. Don Nacho contaba anécdotas del México que ya no existe; el Güero compartía su visión de las cosas: "antes había más glamour"; el "Peje", que en su juventud fue mesero, contó la anécdota del amante extraordinariamente bien parecido que murió víctima de los celos, cuando el marido de su querida se apersonó y, frente a todos los presentes en el bar, sació su rabia, cegando la vida del apuesto individuo de un certero plomazo. "Era un galanazo, tenía mucho pegue, pero se metió con una casada" decía en un tono de resignación.

Don Nacho compartió algunas de sus faenas. Charlamos y bebimos cerveza, mientras la lluvia refrescaba la atmósfera del puerto. El atardecer se diluía con el arribo de la noche. Joaquín se reía de las bromas y los albures que salpicaban la charla cada vez que, con un palo, escurría el agua que se acumulaba sobre la lona, producto de la constante lluvia.

Hablamos de política. Todas las corrientes estaban representadas. "Yo antes era priísta" nos confesó uno de ellos; "Si voté" confesó Don Nacho, "qué bueno, Nacho", le dije. El Peje escuchó la charla sin aspavientos. Nacho servía más cerveza. El vaso nunca estuvo vacío. "Así son las mejores reuniones; cuando no se planean", repetía Nacho esporádicamente. "Te va a regañar tu vieja", le decía el Güero al "Peje" que, de vez en cuando, veía su reloj.

Llegó el tema de la vida, de las mujeres, de las parrandas, las borracheras, la vida en el campo y, por supuesto, los narcotraficantes —un tema ineludible en estas tierras—. "Gomeros, antes se les llamaba gomeros" recordó Don Nacho, dándonos una explicación completa. El ayudante de Joaquín nos reveló que él salió de una mortal adicción a las drogas. "Si no me hubiera casado, ya estaría muerto" nos confesó, sin ninguna inhibición. Minutos después se fue, ya bien tomado, en una bicicleta que le vendí a Joaquín, muy barata, por cierto. "¡Vete a tu casa, derechito a tu casa, con tu mujer. No hay necesidad de más!" le gritaba el Güero con voz paternal, mientras el joven salía pedaleando hacia la calle, asintiendo con la cabeza. La luz de los faroles se reflejaba en la superficie mojada del asfalto. El cielo aún dejaba caer una suave llovizna.

Minutos después, todos hicimos lo mismo: aplacamos la euforia y decidimos partir a casa. "Yo te llevo" le dijo Joaquín a Nacho, mientras iba a sacar su VW de la pensión. La esposa de Joaquín apareció oportunamente para acompañar a su marido en la encomienda.

Elecciones

Reviso la lista de mis propias inconsistencias. Me pierdo por horas en lo inútil de mis recuentos personales. Remarco mi propio absurdo sobre un papel que asemeja la carta a San Nicolás que nunca escribí. Espero ver resultados preliminares sobre elecciones que no he tomado. No puedo reconocerme en esta fragmentación. Recuerdo de mi infancia la confusión en aquella casa de los espejos (la solución tan sencilla que tomó el niño que fui).

El ruido de fondo permanece.

Me exijo el recuento de cada una de mis secretas preferencias. Sigo sin comprender por qué esta realidad no responde a mis anhelos más profundos. Algo no coincide entre mi debe ser y mi ser. Podremos sumar juntos los votos que con devoción he hecho sin recibir gracia alguna. Difícilmente podremos sumar los silencios.

El ruido de fondo permanece.

Me toca presidir sobre mis propios actos. El único fraude está en mi incongruencia. Llegó la hora de gobernar mis impulsos y legislar sobre mi desidia. Mi verdadera pobreza ha radicado en mi incapacidad de imaginar.

TIO JOE

Thanatopsis

Hace ya algunos meses leí en Muelle 66 las lamentaciones de un hombre quien perdió a su esposa por cáncer en forma precipitada. La desesperación y el coraje eran evidentes. Obviamente la quería mucho. Solamente los que hemos experimentado la pérdida de un ser querido en circunstancias similares podremos apreciar lo que él siente. Considerándose defraudado, esta persona llegó a reclamarle a Dios la ausencia de su amada esposa y madre de sus hijos.

Yo sería incapaz de pretender aconsejar a Dan, pues, existe un experto en estos casos: El Tiempo. Lo que si podría, sin pretender ser simplista, es contarle dos o tres de mis conclusiones por si le pueden servir en algo.

Lo primero que se nos ocurre en estas circunstancias es gritar “¿Por qué a mi?” y mi conclusión ha sido “¿Por qué a mi no?” Después de todo, lo único que tenemos garantizado al nacer es la muerte. Por el contrario, nadie nos garantiza que la vida va a ser fácil y placentera. A nosotros corresponde hacer de ella lo que podamos, según las barajas que nos tocan. La vida es cruel por naturaleza.

Otra costumbre que nos caracteriza es que, cuando tenemos problemas serios, volteamos hacia arriba para ver cómo les va a los de clases sociales desahogadas y se nos olvida compararnos con las multitudes que viven en condiciones insuperables.

El poeta William Cullen Bryant, en su adolescencia, tocó el tema de la muerte en su obra Thanatopsis. La conclusión en la última estrofa me ha servido de brújula en múltiples ocasiones para enderezar el rumbo. Me permito enviarle a Dan una traducción mía, esperando que coincidamos en su interpretación.

Entonces vive, para cuando llegue tu llamado a ingresar
En esa innumerable caravana que se dirige
Hacia el misterioso reino donde cada quien tomará
Su cubículo en los silenciosos pasillos de la muerte,
No vayas, como el esclavo de cantera por la noche,
Azotado a su calabozo; pero, sostenido y confortado
Por una fe inquebrantable, acércate a tu tumba,
Como quien se arropa con las cobijas de su cama
Y se acuesta a soñar placenteramente.

ALBERTO TIRADO COLLARD


Les Italiens

Volpi rompe con el tema electorero para compartir sus reflexiones sobre La Italia, en este mundial Alemania 2006. La marea comienza a bajar y el muelle trata de recuperar su ánimo habitual. Grazie, Volpi!

Ahí estamos los italianos, otra vez entre el G8 del soccer mundial, entre los ocho grandes equipos del fútbol.

Según muchos periodistas es un equipo sin valores, sin belleza, sin ética deportiva. Si se tratara de un salón de una escuela seríamos los que se la viven picándose la nariz y burlándose de la maestra y de los compañeros, odiados por todo el mundo, incluida la directora.

¿Nos merecemos los insultos? Probablemente si. ¿Somos los peores? Absolutamente no.

Si los admiradores del jogo bonito han visto los partidos de este mundial, quisiera que nos dijeran quiénes son los primeros de la clase. Hemos visto algunas buenas jugadas de futbolistas, pero como individualidades, quizá algunos goles de los argentinos, el gran gol de Ronaldo, que, aunque esté gordo como una piñata, sigue teniendo sus genialidades.

Pero también hemos visto partidos como Portugal - Holanda que parecía una riña de bar en un puerto, con todo y el cabezazo que Figo recetó a un holandés, sin que fuera castigado. Y si el penalty que el arbitro pitó a favor de Italia en el partido con los Aussies fue muy generoso o indignante, lo mismo debería indignar la falla del arbitro de México-Argentina, que no expulsó a Heinze, después de haber cometido una falta asesina sobre Borgetti (o no recuerdo cual otro delantero mexicano que iba solo hacia la portería).

Criticar a los italianos por el catenaccio es el deporte favorito de los mundiales desde que tengo memoria y, puntualmente, cuando un periodista o comentarista, cansado después de veinte días de mundial, ya no sabe sobre qué escribir, o de qué hablar, decide hacer triza del sistema de juego de los italianos (si es que hay).

Nuestros éxitos son inexplicables como nuestros desastres. En el mundial de USA, Italia llegó a la final después de haber jugado decentemente sólo por medio tiempo contra Bulgaria. En Corea-Japón, fue eliminada por unos fraudes de jugadores orientales. Inexplicable.

El soccer sería un juego maravilloso si no existieran los Italianos, the Italians, les Italiens. Pero luego te fijas bien y te das cuenta que no es así. Simplemente, los Italianos representan la versión mas asquerosamente honesta de lo que otros fingen no querer, o sea: ganar a como de lugar.

Si quieren espectáculo, vayan al cine —dijo Vincent Lombardi, entrenador de futbol americano—, mi tarea es ganar los partidos.

Hoy en día el “juego bonito” es escaso porque todos saben cómo juegan los demás, y los entrenadores piensan en neutralizar los puntos de fuerza de los contrincantes.

Suiza e Ucrania han tenido un partido que no me atrevería a definir como soccer. Españoles y Franceses han estado pasándose el balón hasta que el arbitro se decidió a regalar un penalty a España —por lo menos dudoso—, exactamente como el que le asignaron a Italia en contra de Australia (así que estamos empatados, caballeros).

Argentina metió seis goles en contra de esa especie de equipo con nombre de Serbia Montenegro, pero luego sufrió a morir con México. Y si Francia tiene un genio del balompié como Zidane e Italia no, no es nuestra culpa.

Criticar al equipo italiano es fácil, pero todos están en el mundial para ganar. Otra vez Vincent Lombardi: Winning isn't everything, is the only thing. ¿Será porque tenía sangre italiana?

ALESSANDRO

Corroborando

Siempre práctico, Andonis aporta sentido común a una conversación. La semana pasada charlábamos, vía skype, sobre la porquería de campañas electorales. Con su estilo práctico me comentó: Joe, esta es la primera elección en 90 años que no es de estado. No estamos acostumbrados a esto.

Para mi total sorpresa sus comentarios del viernes se acercan mucho al editorial que hoy publica el New York Times:
"Something unusual is going on in Mexico — a normal presidential election".

Editorial / New York Times / Mexico's Election / Junio 19, 2006

("Algo inusual está sucediendo en México: una elección presidencial normal..."). Lo que corrobora el hecho descarado de que la política, en la mayor parte del mundo, lleva intrínseca su carga de lodo y basura.

Pobreza (2)

Recuerdo muy bien a un velador que conocí en 1991. Todas las tardes llegaba en bicicleta al trabajo. Era un hombre viejo, con el cabello completamente blanco, de aspecto humilde, muy reservado. Su sombrero, sus huaraches y el modelo de su bicicleta, reforzaban el estereotipo del mexicano pobre.

Una de esas tardes, me senté a charlar con él en la recepción de la oficina donde trabajábamos, en una zona privilegiada de Guadalajara. La conversación llegó, por azar, a girar en torno a los costos de la vivienda. Cuando me preguntó cuánto estaba pagando mensualmente por mi departamento, esquivé momentáneamente la pregunta; me apenaba decirle cuánto. Me pareció que podría resultarle, quizá, ofensivo. Mis prejuicios estúpidos me hacían deducir cosas basadas en los estereotipos. Terminé por decirle una cantidad que correspondía a la mitad de lo que pagaba en realidad, en aquel entonces. El guardó silencio. Yo rompí ese silencio de inmediato, haciéndole la misma pregunta: ¿y cuánto paga usted de renta? a lo que respondió que él no pagaba renta, que él vivía en casa propia. Al profundizar más en la plática, terminaría por enterarme de que tenía dos casas y un dinerito ahorrado... El que llegaba a pie al trabajo, que no tenía ahorros, que no vivía relajado y pleno era otro.

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Me detuve, hace algunos días, a entrevistar a un señor al que considero mi amigo y que, por coincidencia, resulta ser un velador. Siempre que puedo, me detengo a conversar con él, cuando camino la calle Belisario Dominguez. Aunque normalmente hablamos de beisbol, esa noche charlamos sobre su situación económica, con motivo de un programa de radio que estoy armando.

Ahí, sentado, con sus gruesos lentes de marco negro puestos sobre su cara arrugada, me contestó que él tenía casa propia y dinero ahorrado, mismo que, a veces, gastaba y volvía a juntar con mucho trabajo. Después, empezó a decirme que no entendía a todos los que se negaban a salir de esta zona del centro, teniendo la oportunidad de vivir en otro lado, en casas con mejores materiales.

Quince años después, otro velador me hacía la misma pregunta: "¿Usted tiene su casa o renta?". Esta vez, dije la cantidad exacta.

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MR y yo caminamos por el Paseo del Centenario con mucha frecuencia. Hace un par de semanas veníamos descendiendo hacia Olas Altas, cuando observé a un individuo que recogía sus rudimentarios instrumentos de pesca: un carrete con piola, anzuelos, un balde con un poco de carnada y un cuchillo. Frente a él, había dos pargos. No resistí la tentación y me acerqué para preguntarle lo evidente:

—¿Usted los pescó?
— Si. Aquí abajo.
— ¿Cuantos días de comida lleva ahí? — le pregunté, mientras intentaba hacer el cálculo mental de cuánto se estaba ahorrando.
— Unos cuatro o cinco, yo creo.
Bromeé con él, diciéndole que no tenía necesidad de acudir al supermercado a surtirse de pescado esa semana.
—¿Cuántos viven en su casa? — seguí preguntando.
— Cinco
— ¿Me enseñaría a pescar?
— ¡Claro, cuando guste! aquí estamos muy seguido, por las tardes.

El dedo índice de su mano izquierda estaba cortado por la fricción de la piola. El pargo no es fácil de sacar de entre las piedras. El hombre se veía contento y de buen ánimo.

TIO JOE


La escuela del calor

El libro que Al Gore escribió hace algunos años, sobre ecología y medio ambiente, me tocó verlo en uno de los libreros de Mr. Humboldt, allá en Guadalajara. Llamó mi atención lo extenso del texto y, sobre todo, el tema de su ensayo. Para mi fue una sorpresa conocer esa faceta del ex-vicepresidente de los EUA.

Al parecer, Gore no se quedó en casa viendo CNN, mientras su derrota electoral se desvanece en el tiempo. Tito me hizo llegar hace un par de días el trailer del documental “An Inconvenient Truth” (Una verdad inconveniente).

Mientras todos atendemos nuestros intereses regionales, el clima mundial sigue entrando en su acelerado proceso de calentamiento. Algún día tendremos que ponernos de acuerdo, sentados en las playas de Nebraska, seguramente.

¡Gracias por el trailer, Tito! (A ver cuándo aparece en cartelera).

Conversaciones en un café

A Connita.

Su sabiduría podía ser, por momentos, difícil de tragar. Su estilo, directo y frecuentemente desapasionado, descubría mis ideas en la tundra donde habitan mis vicios mentales. Yo me sentía como Adso, y a él lo veía como mi William de Baskerville. La invitación era siempre a pensar.

En una ocasión me confesó, de forma discreta, algo que había meditado.

— ¿Te dije por qué no tengo traumas?— parpadeé, mis ojos bailaron por un breve instante. No sabía si me estaba tendiendo una trampa o era una pregunta simple y llana.
— No, ¿por qué?— le respondí pensativo.
— Yo no tuve padres. He llegado a la conclusión de que fue porque no tuve padres.

Tomábamos café (malo, por cierto) mientras el día perdía su intensidad. El y yo sabíamos del café. El y yo sabíamos que ambos éramos padres.

TIO JOE

El recolector de latas

Retrato en el parque
Vuelvo a la serie de Visiones Urbanas. Este individuo, recolector de latas, descansaba en la Plazuela Machado. Crucé los brazos y puse la cámara en una posición donde pudiera pasar desapercibida, pensando en no incomodarlo y que no se diera cuenta de que estaba tomando la instántanea. Miré hacia otro lado e hice "click". Al descargar la imagen, me encontré con esta sorpresa (Cualquier parecido con Carlos Abascal es mera coincidencia).

Mazatlán, Sinaloa, México. 2005.

El puño de dios

Me eduqué en un colegio católico. Teníamos misa el primer viernes de cada mes, y una materia Religión, con una profesora que nos hablaba del “centro solar” y sus “siete” planetas. También había crucifijos en las paredes, en las aulas. Eso era todo, no había más.

La existencia de Jesús y los apóstoles sólo parecía tener importancia para las chicas, ya que ése era su pretexto predilecto para no irse a la cama. Al menos conmigo. Y eso que todas decían que tenía cara de ángel.

Afuera de las aulas, afuera de las parroquias y catedrales, altas, imponentes, con enormes vitreaux europeos y altares revestidos de oro puro, los argentinos desaparecían merced a la Dictadura. La Curia guardaba silencio. ¿Por qué consentía? En mi hogar, mi madre me enseñaba a orar antes de dormir. Recuerdo que lo hice muchas noches. También recuerdo el profundo grado de conmoción mística que sentí la mañana en que me confirmé en mi religión, católica, apostólica, romana. Aunque, pese a ello, sólo asistí a misa un domingo más, y así todo quedó aparentemente en la nada, durante 25 años.

No volví a confesar mis pecadillos (robé una naranja, dije muchas mentiras y traté de acostarme hasta con mis primas, sin éxito) ni fui a misa salvo cuando había un bautismo o un casamiento. Afuera de mí, el mundo cambiaba y se modernizaba. Terminó la Dictadura Militar y llegó el Destape. Hasta entonces ver una teta era poco menos que un acto heroico; de repente las veías por todas partes, en la televisión y en los puestos de revistas. En los pocos años que siguieron, y aunque estaba caliente como una pava y gastaba mis pocos duros en revistas, logré a duras penas recibirme de analista programador. La informática era lo nuevo, Internet un lejano país de las maravillas que cada vez se aproximaba más. Empezábamos a globalizarnos.
No necesitábamos dioses.

Y el mundo siguió su rumbo entre las estrellas, tejido de cables y pantallas. La violencia y la guerra se confirmaron en su propia fe de acero. La Iglesia se quedó en el tiempo, prohibiendo cosas, señalando con el dedo, a veces dando el mal ejemplo. En mi interior, dejé de creer en ella, no sé si en Dios, pero sí en la estructura y en el templo. Criticaba a sus integrantes. Los encontraba inútiles y corruptos. Estaba seguro que los monaguillos eran la cría de curas y monjas.

Cuando mi esposa enfermó de cáncer, estando embarazada de seis meses, mi mundo sin dioses se destruyó. Fue una época dura, terriblemente dura. Aun así seguí fiel a mi convicción de que la Iglesia no sirve de nada. Alguna que otra noche me esforcé en recordar el Padrenuestro. Mi hija nació por cesárea a los ocho meses, forzada a salir al mundo para que su mamá pudiera someterse a radioterapia. Fue otra etapa de mucho miedo y agonía. A los cuatro meses de vida, la pequeña estaba enferma también, se convulsionaba, lloraba sin parar y no comía. Pronto, era un vegetal; no veía, no escuchaba, no se movía. Para entonces, yo sabía el Padrenuestro hasta en la versión moderna. Mi esposa moría, gota a gota, y mi hija agonizaba. Así que, una noche larga de esas, en las que no dormía para ayudar, mirando el sueño de mi hijo más grande, tan plácido e inocente, comprendí que cuando mi esposa no estuviera, el mejor camino era arrojarme desde el cuarto piso donde vivía, con mi hija en brazos. Mi hijo me odiaría, pero su vida no sería lo espantosa que amenazaba ser. Yo no tendría perdón, pero no me importaba. Iría en persona a romperle la nariz a puñetazos a este dios ciego, sordo y mudo. A este dios ignorante, dormido, muerto.

Pero mientras mi esposa aún vivía, mi hija de seis meses se repuso un poco. Entonces la llevábamos, mi esposa y yo, al Hospital de Niños de mi ciudad, al departamento de rehabilitación. Mi hija necesitaba aprender a caminar, a comer, a mover las manos. Allí veíamos a muchos niños con problemas. Cabezas enormes, o muy pequeñas, muchos sin piernas, sin dedos, con la mirada perdida, en sillas de ruedas, o en brazos. Síndrome de Down, Síndrome de West, Síndrome del Angel. La lista es interminable.

Entonces conocí madres y padres que viven en ese otro lugar, el del enorme sacrificio, donde la desesperación da paso al infierno. Para ellos, el resto de mundo parece hecho de niebla, viven alejados de todo, la gente común que camina con una sonrisa puede sorprender a alguien que está atravesando un momento límite. Ellos lo saben, lo comentan con una sonrisa amarga, mientras esperan a que lleguen los médicos.

Y en esas noches vi. Vi monjas, las monjas que poco se ven por las calles. Vi sacerdotes. A las dos, tres, cuatro de la mañana, recorriendo las salas llenas de pequeños enfermos. Los vi acercarse y darnos ánimos, a nosotros, a los padres perdidos en el dolor. Una sonrisa, una palabra, algo de pan, un puñado de azúcar, un poco de aliento, y un poco de fe. No fe en dios, sino en que las cosas saldrían bien.

Y es tan importante. Cuando uno está en su límite, cuando el muelle se aleja y el océano te empieza a jalar hacia abajo, es tan importante una simple palabra de aliento, y un poco de fe. Y así se obró el milagro para mí. Tal vez porque fui a ese colegio católico, tal vez por esas noches en que rezaba de pequeño, una tarde caí de rodillas en la Catedral. Fue como una explosión. Todo lo que cargaba adentro se derramó ahí, en ese silencio de ecos amplificados, bajo los vitrales y los crucifijos. Y pedí fuerzas. Fuerzas para aguantar lo que se venía. No digo que de repente amaba a Dios, no. Todavía lo odio, es un resentimiento muy grande. A pesar de que finalmente mi esposa pudo morir en paz, y mi hija se recuperó por completo, o eso parece, a pesar de que comprendí la inmensa importancia de la religión y la fe, y supe lo que pasa en las noches en los hospitales, mi pérdida es intolerable y algún día vamos a arreglar cuentas Él y yo.

DAN



Ecos del Dios...

Nexus reflexiona sobre el último post de Zuripanto aquí en el Muelle haciendo algunas observaciones desde su muy particular punto de vista —Qué mejor manera de comenzar la Semana "Santa"—.

No hace mucho leí, en esta misma bitácora, un muy interesante artículo de Zuripanto sobre el monoteísmo. Se titulaba: Del Dios de todos al Dios de unos cuantos: Orígenes de la crisis de identidad espiritual en la modernidad.

Sin embargo, desde mi punto de vista, el título no es preciso. Realmente no es un análisis de la crisis de identidad espiritual en la modernidad, sino una crisis de identidad religiosa en la modernidad, cosa que no es lo mismo. De hecho el mismo Zuripanto hace mención de esto en sus primeras líneas:

“Para poder comprender esta crisis de identidad religiosa de la modernidad será de especial importancia hacer una pequeña revisión de la crisis del pensamiento religioso, y en si de las instituciones religiosas de la actualidad, como producto de problemas ontológicos e históricos situados tanto en el origen como en la evolución histórica de las religiones monoteístas dominantes.”


Sin embargo, si nos referimos a crisis de la identidad espiritual, hablamos de un concepto diferente, no imputable, aunque si colindante y referente al tema religioso.

¿Hay diferencia entre identidad espiritual e identidad religiosa? Por supuesto. La identidad espiritual se remite y limita a la individualidad de la persona, no así la identidad religiosa, que como bien afirma más adelante, lo que busca es “integrar a los seres humanos”.

La experiencia espiritual es individual, aunque se pueda buscar apoyado en un grupo. Un ejemplo de esto es el chamanismo, una visión compartida por muchos sobre la relación del hombre, la naturaleza y el mundo “invisible”. El chamán cumple ciertos ritos, pero su experiencia espiritual es personal, no compartida por nadie más.

La experiencia religiosa puede conocerse, precisamente, en la religión y en el marco socio-cultural de ésta. Cuando nuestro amigo, el joven cantante Iglesias (no pudo haber mejor apellido para esto) canta que “es una experiencia religiosa” el chavo, realmente quiere decir que es una “experiencia mística”. La religión matiza la experiencia mística o espiritual ofreciéndole un entorno, lo cual es otra cosa.

La cuestión es que, muy probablemente, la experiencia mística o espiritual tenga un origen puramente biológico, pero no vamos a meternos en este problema porque nos distrae de los objetivos estipulados por este artículo.

Esta primera parte la concluyo, pues, señalando que no considero que la experiencia religiosa y la espiritual sean las mismas, por lo cual, considero también que el artículo de Zuripanto está encaminado a analizar el fenómeno religioso, que no el espiritual, como se señala en el título.

NEXUS

Nexus es en realidad el "Capitán Quasar".

El muro

La proposición ante el congreso de los Estados Unidos, encabezada por el Senador Republicano Sensenbrenner, entre otros, con el propósito de obtener los votos y el financiamiento para un doble muro a lo largo de la frontera México-Americana (aproximadamente 3000 kilómetros) con el propósito de prohibir el ingreso de inmigrantes ilegales, ha causado un relajo en ambos lados de dicha frontera. Ha llegado al punto que muchos de los participantes aparentan estar disfrutando la notoriedad momentánea que este pleito les ha brindado en lugar de buscar una solución. Personalmente creo que los contendientes han perdido de vista la palabra clave: “ilegal”.

Creo que todos concordamos en que ningún país está obligado a aceptar a gente non grata en su territorio. De la misma manera, ningún país puede forzar a otro a aceptar personas indeseables a través de sus fronteras. Pero éste no es el caso que nos ocupa.

Los Estados Unidos firmaron un tratado con México para importar mano de obra durante la II guerra mundial, cuando su juventud se requería para la defensa de su país y no había manos suficientes para sembrar y cosechar la comida tan esencial para el proceso bélico. Al terminar la guerra el tratado dejó de existir, pero muchos de nuestros paisanos habían descubierto un modo de vida que contrastaba claramente con el que ellos conocían, por lo que decidieron quedarse allá. Al paso del tiempo invitaron a sus amigos y parientes a unirse a ellos. Mientras éstos se dedicaban a hacer labores que los trabajadores americanos rehusaban, no existió ningún problema y poco se hizo para prever lo inevitable. Cuando la corriente se convirtió en torrente todo mundo brincó y, por supuesto, se fueron a los extremos. Los americanos deben estar conscientes que cada hombre y mujer que abandona nuestro país hacia tierras foráneas se encuentra en los años productivos de su vida. Exportamos atletas, artistas, profesionistas, y mano de obra esencial. La sangría para nuestro país es onerosa.

Llevo una agradable amistad con la señora Sandra Jacobs, ex-alcalde de la ciudad de El Segundo, Ca. y ciudadana prominente de su comunidad. Hace unos meses nos sentamos a discutir éste tema en particular. Fuimos capaces de expresar nuestros puntos de vista, nuestras opiniones y ofrecer sugerencias para una posible solución de manera cortés e inteligente. ¿Por qué no pueden dos países vecinos, con más de cincuenta años de experiencia cada uno en éste problema específico, hacer lo mismo? ¿Qué pasó con aquélla Política de Buena Vecindad? ¿Se equivocó el Presidente Eisenhower cuando estableció el programa de ciudades hermanas? Regresemos a éste tipo de vecindad. Nosotros, al sur de la frontera, podríamos corresponder proponiendo a nuestros políticos dejar de rasgarse las vestiduras y dedicarse a legislar nuevas y adecuadas leyes que favorezcan la creación de nuevos empleos para ayudar a aminorar esta corriente hacia el norte.

Si esto no sucede, la idea de un doble muro no va a funcionar, de cualquier manera. Tengo gran respeto por la naturaleza humana. Cuando a las masas se les dice que algo está prohibido aceptan el reto y, con frecuencia, encuentran cómo resolverlo a su manera. El muro entre los Estados Unidos y nuestro país no los va a detener. Lo traemos en nuestros genes.

Los norteamericanos tienen amplia experiencia en materia de prohibiciones. Siguiendo su lógica, lo siguiente sería el muro entre Canada y Estados Unidos; el muro de la costa atlántica, incluyendo la del Golfo de México y, finalmente, el muro del Pacífico. Por cierto, no olvidemos a Alaska (hay que ser minuciosos). A propósito, debieran ser cautelosos con aquéllos que juegan con la baraja del terrorismo (Son más peligrosos que los trabajadores ilegales).

Si todo esto llega a pasar, aún me queda una visión: veo a un mundialmente reconocido político frente a un auditorio universal dirigiéndose al presidente de Estados Unidos de la siguiente manera: Mr. President, tear down this wall!

ALBERTO TIRADO COLLARD

Fin de semana

Uno de mis blogs favoritos es Abuso de la percepción. El día de ayer, como ya es costumbre, aparecieron las "predicciones" del mes que está por comenzar. Para reirse un momento.

Este debería de ser la "Bitácora de la Semana" en Blogs México (También hay lecciones de Ruso).

TIO JOE

El IFE

El proceso federal electoral del 2006 ya se inició y promete ser histórico. Me dirá usted que las elecciones del 2000 también fueron históricas y tengo que darle la razón pero, en esta ocasión, las circunstancias y las metas son distintas. El 2 de julio del 2000 la meta de los votantes era sacar de Los Pinos a un partido político que nos tenía agobiados con su férreo dominio sobre todos los aspectos de la vida nacional: el político, el social y el económico. La ignorancia sobre los procesos democráticos llevó al electorado a cometer un error básico: no respaldaron al nuevo presidente con la configuración del nuevo congreso, el sector de gobierno que aprueba o rechaza las leyes del país. Esto promovió una pugna continua entre las ramas legislativa y ejecutiva que dura ya casi 6 años y la cual no nos permitió adelantar más rápido en el desarrollo de la democracia en nuestro país.

¿Cuál, entonces, es la diferencia en esta ocasión? Según mi particular perspectiva, el pueblo, las masas, el electorado —escoja usted—, se ha percatado de que su voto SI cuenta, y habla fuerte, exige y se expresa más abiertamente. Tiene ante si una amplia gama de pretendientes a los puestos públicos en todos sus niveles y de todas las tendencias políticas. Las maquinaciones y alianzas entre partidos se ha generalizado, buscando llevar a sus respectivos candidatos al triunfo. Incluyendo a la de la presidencia, muchas de estas contiendas se decidirán por muy escaso margen, y me atrevo a sugerir que algunos perdedores se lo deberán al abstencionismo. He aquí donde se necesita la mayor labor de convencimiento. Veo muy difícil regresar al pasado.

En el año de 1991 entró en funciones el Instituto Federal Electoral (IFE) con el expreso propósito de organizar y llevar a cabo todas las elecciones a nivel federal en la república. Desde entonces, cada 3 años ha obtenido más y más experiencia, lo que le ha permitido ir perfeccionando sus métodos y sistemas. Falta mucho para llegar a la meta trazada, pero lo ya logrado augura que terminaremos con uno de los procesos electorales más eficientes en el planeta. Los que hemos participado como consejeros en el 04 distrito, con sede en Guaymas, hemos atestiguado el lento pero seguro progreso de esta institución. Aún es perfectible pero podríamos decir como Winston Churchill sobre la democracia: “No es perfecta pero es lo mejor que tenemos”.

El país se dividió en 300 distritos, con una población similar cada uno, evitando recargarle el trabajo a otros. A cada casilla de votación se le asignan 750 votantes, y si este número se rebasa, se abre una nueva casilla. Se autoriza un representante de cada partido político por casilla, lo que permite que se vigilen entre si y a las autoridades de casilla también. Una copia de la credencial de elector, con todo y fotografía, se encuentra en la casilla correspondiente. Las boletas vienen numeradas y son selladas por cada distrito aparte de que son impresas con una serie de claves que no se dan a conocer hasta terminada la votación. Todo lo que sea necesario para garantizarle al elector que su voto será efectivo y secreto. Qué diferencia a la última elección del Presidente George Bush.

Al terminar el proceso de 1997 los consejeros de ese entonces nos permitimos dirigirle al presidente nacional del IFE una comunicación como complemento de nuestras funciones. En ella hicimos una serie de sugerencias sobre cambios que podrían efectuarse al proceso en beneficio de su funcionamiento Sin haber recibido nunca un acuse de recibo, hemos visto con agrado que, por lo menos, una de nuestras ideas fue compartida: buscar el mecanismo que permita a los ciudadanos Mexicanos en el extranjero ejercer su derecho constitucional de votar y ser votados.

En los primeros meses del 2005 se nos invitó a una conferencia televisiva del IFE donde se nos impartió información derivada de las elecciones del 2003. Dos datos, aparentemente sin relación, me llamaron la atención y nos permitieron participar en el evento enviando, vía computadora, nuestra opinión, la cual resultó ser atinada. Considerando que nuestra interpretación era importante para los sonorenses, la enviamos como "carta de los lectores" al periódico de mayor circulación en el estado, donde, obviamente, no compartieron nuestro punto de vista. Ustedes formen su propia opinión:

Para poder mantener el equilibrio antes mencionado, el IFE se vio en la necesidad de realizar en el estado de Sonora un nuevo ajuste a la cobertura de los distritos obteniendo el sorprendente resultado de que al 04 distrito, con sede en Guaymas, se le agregan 22 municipios, aparte de los 17 que le correspondían (más de la mitad de los municipios de Sonora). Para mi, el motivo es obvio e impactante: la sierra sonorense se está despoblando a un rítmo alarmante. Nuestros jóvenes están emigrando a otros lugares buscando oportunidades que aquí no tienen.

De los puntos negativos que tiene el IFE hay uno que no logro entender: ¿por qué tenemos los ciudadanos que pagarle a los candidatos y partidos políticos sus gastos en persecución de sus intereses? Miles de millones de pesos cada 6 años. En las últimas elecciones hemos visto como audaces personas forman partidos nuevos cuyo verdadero fin es el lucro. Las alianzas, que no se acostumbraban, son ideales para ello. Hasta por color se identifican. Aquí debe prevalecer el criterio de que “el que quiere azul celeste, que le cueste.”

ALBERTO TIRADO COLLARD

Don Beto es ex-consejero del IFE en el Estado de Sonora y, en el muelle, estamos de fiesta por este su primer embarque.