Conversaciones en un café

A Connita.

Su sabiduría podía ser, por momentos, difícil de tragar. Su estilo, directo y frecuentemente desapasionado, descubría mis ideas en la tundra donde habitan mis vicios mentales. Yo me sentía como Adso, y a él lo veía como mi William de Baskerville. La invitación era siempre a pensar.

En una ocasión me confesó, de forma discreta, algo que había meditado.

— ¿Te dije por qué no tengo traumas?— parpadeé, mis ojos bailaron por un breve instante. No sabía si me estaba tendiendo una trampa o era una pregunta simple y llana.
— No, ¿por qué?— le respondí pensativo.
— Yo no tuve padres. He llegado a la conclusión de que fue porque no tuve padres.

Tomábamos café (malo, por cierto) mientras el día perdía su intensidad. El y yo sabíamos del café. El y yo sabíamos que ambos éramos padres.

TIO JOE

El recolector de latas

Retrato en el parque
Vuelvo a la serie de Visiones Urbanas. Este individuo, recolector de latas, descansaba en la Plazuela Machado. Crucé los brazos y puse la cámara en una posición donde pudiera pasar desapercibida, pensando en no incomodarlo y que no se diera cuenta de que estaba tomando la instántanea. Miré hacia otro lado e hice "click". Al descargar la imagen, me encontré con esta sorpresa (Cualquier parecido con Carlos Abascal es mera coincidencia).

Mazatlán, Sinaloa, México. 2005.