Adicciones

En la mesa había una botella de un muy buen whisky. Un jardín, que nunca pude apreciar del todo en la obscuridad, nos rodeaba. La alberca lucía desangelada con un plástico cubriendo su superficie. Una fría luz blanca, de un foco ahorrador, iluminaba el espacio debajo de la palapa. Charlábamos mientras bebiamos de unos vasos inmensos, inapropiados para la bebida... pero esto último resulta realmente irrelevante.

Yo comentaba de los giros en la vida, de un amigo muy querido: cayó en el alcoholismo y pudo, de una u otra forma, sortear su decadente estado para dedicarse a cantarle canciones a Jesús. Si, eso hacía ahora, un sobreviviente.

Mi interlocutor recordó algunas experiencias personales, antes de concluir que aquellos vuelcos de la vida eran, a final de cuentas, cambios de adicción.

El otoño

Hacía tiempo que no salía a esta hora a mover el cuerpo. Tanto así como para que los dueños de la mañana fueran apareciendo uno a uno y reafirmaran ante mis ojos los beneficios de la constancia. Allí estaban casi todos: la chica que corre desde hace dos años y que, por su forma de correr, apodamos "entre-clouds"; la mujer rubia de cabello corto que anda en su bicicleta... aparenta cierta madurez, pero sus piernas son tan perfectas que resulta complicado calcular su edad; a ella la identificamos como "smiley", pues, no le abandona ese ligero gesto en su feliz pedalear.

Recién comenzado nuestro recorrido, Mister me hizo notar el color jade de las olas poco antes de reventar. A la distancia, una mujer con un traje de baño amarillo salía del mar, tras de ella una joven espigada, muy parecida —probablemente su hija—, le seguía los pasos. Ambas tomaron sus toallas y permanecieron envueltas en ellas, mientras veían las olas y charlaban discretamente (El agua debe estar ya fría).

Más adelante, un personaje nuevo para mí: vestida con pants negros, una solitaria chica de ojos verdes y pecas en las mejillas camina aceleradamente, como si intentara pasar desapercibida debajo de una gorra negra; a pesar de su baja estatura, no se puede negar que la chica es sexy. También vi a las doñas que salen en grupo a caminar. Son tres, a veces cuatro, y esta mañana no podían faltar. Se ejercitan y charlan sin cesar, muy bien vestidas para la ocasión.

De regreso, antes de llegar a casa, una escala técnica en el Café "El faro". Allí nos encontramos a Kaíta con su café recién hecho. Sobre la banqueta conversamos un instante. Nos preguntó sobre Oaxaca, si conocíamos un buen lugar donde llegar. El nombre de Ghalius brincó en la charla, de seguro él te podría dar un norte, o Mogambo, que también ha estado por allá.

Al pasar por la tienda de abarrotes vimos que Nacho algo le explicaba a un individuo con cara de pocos amigos. Le gritamos los buenos días, interrumpiendo su charla, y él respondió con muy buen ánimo "¡Quiobo!". Me quedó la impresión, por su gesto, que le hubiera gustado que pasáramos a saludarlo con más calma. Por increíble que parezca, Joaquín ya estaba lavando su primer automóvil.

Tenía tiempo sin salir temprano a mover el cuerpo (Es tan sencillo dejarse llevar por la parafernalia del día a día). El delicioso aire fresco me dejó en claro que el otoño ha llegado tarde este año, pero al fin está aquí.

Historias de primera mano

A raíz del escrito anterior me he acordado de Manolo. Hace poco más de dos años que lo vi por última vez y aún recuerdo un par de historias que nos contó cuando éramos vecinos, allá en Guadalajara. Aquí una de ellas:

Por cuestiones relacionadas con su trabajo en el campo, viajaba por carretera con frecuencia. En una ocasión, nos contaba, tuvo que detenerse debido a que había ocurrido un accidente automovilístico. Por las características del impacto, difícilmente alguien podría sobrevivir. Fue asi que, inspeccionando el escenario, se acercó a un hombre que yacía sobre el asfalto. Viendo el estado en el que se encontraba el individuo, Manolo adoptó una actitud serena, mientras trataba de reconfortarlo. —No te preocupes, amigo, vas a estar bien. Yo soy médico—, se le ocurrió decir. ¿Qué más podía hacer?, se cuestionó con franqueza, mientras nos contaba aquello. Finalmente, recuerdo que Manolo hizo alusión a la tranquilidad que el hombre sintió al saberse cuidado.

Y así, sin más, en paz, con un hombre de campo cerca, aquel desconocido habría de pasar a mejor vida.

Noticias inesperadas

Cuando terminó su conversación telefónica, Mister se dio a la tarea de explicarme qué diablos había sucedido.

Su prima transitaba abordo de su automóvil por las calles de la ciudad de México cuando, en un abrir y cerrar de ojos, se despertó en un hospital. Su cadera, tres costillas y la clavícula estaban rotas.

La prima habría de enterarse de lo sucedido en voz de otras personas: había sobrevivido el impacto lateral de un camión de carga; durante un par de horas había estado inconsciente; 45 minutos se demoraron en sacarla del auto, en medio de metales retorcidos; una mujer desconocida se quedó junto a ella, cuidando su bolso, hasta que la ambulancia la trasladó a un hospital junto a un hombre que decidió acompañarla. Al ser recibida en emergencias, el tipo ofrece su tarjeta de crédito, para sortear los trámites del hospital, en lo que llegan los familiares. El desconocido, en medio de la situación de emergencia, explica que a él le hubiera gustado que alguien hiciera lo mismo, en caso de que su esposa o su hija se vieran en una situación similar.

En un abrir y cerrar de ojos se ha escrito una historia muy contraria a los secuestros express, a los intentos de violación, al asalto a mano armada que otros conocidos han vivido en la capital.

Ese par de personajes, de los que nada más se sabe, le han dado una cara distinta a una ciudad que, por momentos, pareciera haber extraviado cualquier indicio de conmiseración.

Para todo roto...

Lo último que Mister y yo supimos era que haría un viaje a Hungría... o ¿era a Checoslovaquia?. No recuerdo con exactitud. Por largos períodos perdíamos todo contacto (como ahora). Así ha sido siempre. Pasado un buen tiempo, una llamada telefónica ponía fin a esos paréntesis.

Esta tarde me enteré que aquel viaje la llevó a Nápoles. No se ni cómo ni bajo qué circunstancias, pero conociendo su esencia un tanto hippie, nada me sorprende (Ahora que lo pienso, no recuerdo haberle conocido un empleo) El asunto es que estando allí, cerca del Vesubio, conoció a alguien. Al parecer, le pidió un aventón a un pueblo ubicado más al sur y juntos emprendieron el viaje que culminó en matrimonio.

"Es bien parecido el italiano" me dijo el Zuripanto del otro lado de la línea, mientras conversábamos. No salía de mi sorpresa, mientras me contaba alguno que otro detalle: que el novio, feliz, la paseó por todo el pueblo el día de su boda, pues, al parecer pensaba que nunca habría de casarse; que ella se rehusaba a cargar un ramo de flores —debe de haber pensado que eso la hacía lucir cursi o superflua— pero los italianos la convencieron.

Guardando siempre una postura contracultural, a esta mujer impredecible, irreverente, ocurrente, hilarante, jamás la escuché hablar en serio del matrimonio, y ahora resulta que tiene en quién volcar ese instinto sobreprotector que le ganó el mote de "ma-mony".

Mamony está casada y vive al sur de Italia, en un pequeño pueblo. "Es un paraíso" me comenta Z, mientras me dice que buscará la forma de enviarme una foto que tiene de los novios.

No hay duda: no se sabe cómo ni cuando, pero para todo roto hay un descosido. Es cosa de no anclarse y dejar que la vida lo sorprenda a uno.

¡Mamony está casada! ... no salgo de la sorpresa.

Basura mediática entretiene a sociedad

No soy editor de un periódico, pero, de serlo, el día de hoy le hubiera dicho al jefe de la sección "nacional" que colocara en la última página un encabezado en 14 puntos que dijera algo así como "Molestan a expresidente preguntas incisivas". Quizá podría haber sugerido, también, algo como "Difieren Fox y entrevistador".

Después de ver el ridículo video que está en línea sobre este intrascendente evento, se puede uno dar idea de ese sutil, casi imperceptible, juego de los medios. Fox es en sí un "productazo" que vende por si solo en cualquier medio (La agencia de publicidad que se jactó de haber llevado a Fox a la presidencia en el año 2000 no era tan buena como se pudiera pensar, en realidad).

Cuando con hipocresía un periodista le tira un anzuelo, Fox genera la controversia sin dificultad —los medios siguen exprimiendo su personalidad— y los "mamo lo que me des" siguen absorbiendo las "noticias" como vienen. Mañana habrá alguno u otro editorial que le dedique espacio a lo sucedido. No he visto la TV hoy, pero seguramente debe de haber ocupado su espacio aqui en México.

Hay una escena de la película The Shipping News que me encanta (bueno, en realidad me encanta la película entera, pero recordar esa escena viene a colación). El aprendiz de periodista, interpretado estupendamente por Kevin Spacey, camina por el pueblo junto a su experimentado compañero de trabajo mientras éste trata de enseñarle una lección sobre periodismo. De pronto se detiene y, señalándole hacia un oscuro horizonte frente al mar, le inquiere:

— ¿Qué ves allá afuera? Dame el encabezado
— El horizonte se llena de oscuras nubes.
— "¡Tormenta inminente amenaza a la aldea!".
— Pero... ¿qué si no llega ninguna tormenta?
— "La aldea se salva de una tormenta mortal".

Esa es la realidad de las "noticias". Así las cosas, El Universal le dedica hoy un buen espacio al mentado asunto, titulándolo "La ira de Fox". En la sección "las más leídas" aparece en primer lugar "Fox estalla e insulta a conductor de TV en EU", mientras yo me pregunto: ¿Qué ves allá afuera? Dame el encabezado.

El programa de hoy

Los invito a escuchar el programa de radio de este viernes. Tengo invitado a un personaje muy peculiar que vivió de cerca el circuito underground en el D.F. de mediados de los ochentas. Ese D.F. donde se estaban cocinando muchas de las bandas que terminaron por convencernos de que en este país se podían hacer cosas con las que uno se podía identificar. Esa época en la que se reinventó el rock en este país.
Espero sus comentarios en MSN. Va a estar bueno y, seguramente, recordaremos alguna que otra rola de aquella época (aunque mi deseo es que predomine la charla). Me estará acompañando, también, otro personaje que organizaba tremendos fiestones para todos "los de afuera", allá en la perla tapatía.

Los espero de 7 a 9 pm, hora del muelle (consulta el reloj aquí al lado), 8 a 10 hora GDL y 10 a 12 am Bs. As... Ten listas las cervezas.

El faro en el muelle

Ya que no tengo mucho que decir, les comparto unas instantaneas de nuestro ascenso al faro, este domingo.

El inicio

Escalera al cielo

Escaleras

faro3

La cima 1

La Cima 2

Recompensas

La cima 3

placa

El regreso

Stray cat

Siempre y cuando se encargen de limpiarle su arena, por mi no hay problema: se puede quedar.

New kitty in town
La foto es de Mister.

TED Talks

Sin darme cuenta, mi lista de podcasts a los que estoy suscrito ha crecido a 15. Poco a poco, estos audios comienzan a robar más de mi atención —y videos, a través de screencasts y videocasts— ayudándome a retroalimentar mis oídos de otras fuentes, dado que estoy atravesando una especie de divorcio con la TV (el inicio de la temporada NFL me hace sentir un deseo irrefrenable por doblar las manos y reconciliarme con ella).

Uno de mis primeros podcasts, y uno de mis favoritos es el de TED TALKS. Aquí tres muy recomendables que tengo a la mano (están en su idioma original y sin subtítulos):

1.- Con su elegante acento, el británico Sir Ken Robinson hace una breve, divertidísima, pero sobre todo, inteligente disertación sobre el sistema educativo y su actual tendencia a minimizar (¿o nulificar?) la creatividad. Sir Ken es un buen ejemplo de que el buen humor va siempre acompañado de la inteligencia. Su mente gira como un disco duro a tremenda velocidad, saltando de la información sustanciosa a bromas muy atinadas. Para disfrutar el internet.

2.- El futuro siempre está un paso adelante, pero el presente nos instala en una realidad estimulante. Blaise Agüera y Arcas, de Microsoft Live Labs, nos da una probadita de lo que está tomando forma detrás de esta pantalla que estas viendo. La red mundial sirve para muchísimo más que usar Messenger y ver pornografía. Los hipervínculos, una memoria colectiva virtual... alucinante.

3.- En una breve charla de apenas 3:30 minutos el Dr. Dean Ornish nos alerta sobre la epidemia de obesidad que vivimos en todo el mundo. El ritmo de vida acelerado, el fast food y fast living cobra su cuota sin piedad. "Los países comienzan a comer como nosotros, vivir como nosotros y morir como nosotros". Con cambios sencillos, todos podemos hacer algo para revertir esto y globalizar un estilo de vida más saludable.

Flashback (1)

Recuerdo bien que el día que partí a estudiar mi carrera, mi padre me llevó a la estación de ferrocarriles. Era una noche de verano. Vestía un short, camiseta sin mangas y unos tenis —no voy a entrar en los detalles del color porque, recordándolo, aquel era un atuendo terrible—. No encontramos boletos en ventanilla, cosa que era muy normal (el servicio ferroviario en México siempre ha sido una bazofia, desde que tengo uso de memoria).

Total: me decidí a abordar el tren aquella noche. Fue una despedida sin drama, sin lágrimas; las advertencias de cuidado y buenos deseos de una despedida normal (me fui como un idealista, pensando que quería ser abogado). Regresaría un poco más adelante, sí, pero serían viajes cada vez más esporádicos, no más de una semana o dos, cuando mucho. No sabía, en ese momento, que habría de ser así. Y mi papá tampoco.

Una vez que el tren estuvo en marcha, negocié con el porter mi pasaje a Mazatlán. Partí en medio de dos vagones y allí permanecí la mayor parte del viaje, sentado sobre mi maleta, aventurándome en lo desconocido.

Henriette sobre Guaymas

En el momento que escribo estas letras el ojo del huracán Henriette atraviesa justo sobre el puerto de Guaymas, mi ciudad natal. De forma increible puedo mantener contacto a través de Google Mail con mi cuñado Memo y Checov, mi hermano, quienes confirman que se vive una aparente calma en estos momentos. El teléfono de mis papás se mantiene ocupado. No sé si mi mamá sigue en gran charla con alguien o si las lineas telefónicas han sido ya afectadas en esa zona del puerto. La casa de mis padres ha sufrido algunos daños durante el transcurso de la primera mitad del fenómeno que, afortunadamente se mantiene como categoría 1 y, muy probablemente, se desintegre en su encuentro con la geografía que rodea esa zona.

Seguiré pendiente de las imágenes satelitales. En otros tiempos, no se podía hacer este tipo de seguimiento, y menos, esperar que la corriente eléctrica siguiera activa durante un ciclón.

UPDATE 8:50 PM
Me confirman que Clo se quedó sin teléfono, pero mantienen contacto vía cel. Continúa la tensa calma del ojo del huracán, en estos momentos.

UPDATE 9:07
Según Weather Underground Henriette es ya tormenta tropical. El ojo del huracán no pasó de Guaymas (Tremenda geografía). Estupenda la información de Weather Underground con actualización frecuentes.

Tomo prestada esta imagen de weather underground
(vía Google Earth)
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Transigir

Hace tiempo atrás que me quedé sin ganas de comentar sobre política. Esta noche, surfeando la red, me topé con las bitácoras de un escritor, un sociólogo y un crítico de literatura. Al leerlos, pude reconectarme con ese interés relegado. Sus razonamientos me parecieron buenos y justificados, independientemente de su tendencia política (los tres transitan por el mismo carril). Al ver la cantidad de comentarios decidí echar un vistazo.

Rápido recuperé la memoria y mi desinterés.

Confesiones

Me da un poco de pena decirlo, pero la verdad es que, de niño, estaba convencido de que ese sonido que escuchaba por las noches, al salir a la terraza, en casa de mis padres, provenía de la bóveda celeste.

En repetidas ocasiones volteé a ver aquel nítido cielo nocturno, pensando que el ruido de los grillos no era otra cosa más que el extraño tintineo de las estrellas.

Viaje a GDL (3)

Guadalajara parece ser la misma que dejé hace, prácticamente, dos años. Continúa creciendo, algunos cambios cosméticos en las vialidades parecieran dar la idea de resolver el problema del tráfico, pero rápidamente se puede constatar que los costosos pasos a desnivel tan sólo cambian el problema de lugar y, en algunos casos, tan sólo unos metros. Por otra parte, la calle que fue parte central de nuestra historia en GDL, continúa su inexorable camino hacia la comercialización total de lo que antes fue una zona exclusivamente residencial.

Extrañamente, recorrer la ciudad no me ha producido emociones, pero mi vínculo con GDL está con las personas que la habitan. Decir "Guadalajara" es pensar en ellos. El simple hecho de saber que Mogambo estaba ahí le daba un valor agregado al viaje, independientemente de la parte de trabajo.

No tenía, siquiera, tres horas en la ciudad cuando ya estábamos reunidos frente al departamento. Fuimos de inmediato a entregar unas cosas al legendario edifico de Nelson y estando sobre la banqueta, frente al edificio, solté una carcajada, después de escuchar una de esas clásicas pendejadas que Mogambo dice con facilidad. Segundos después, Monsieur Robert estaba a un lado de nosotros. "Escuché tu risa y dije: esa risa yo la conozco". Nos saludamos. Nos contó una anécdota —muy buena, por cierto, pero cabe mejor en otro escrito— y se fue, dando por terminado nuestro fugaz encuentro. Mogambo me invitó un café moca con una rebanada de un delicioso pay de manzana en un agradable Starbucks, ubicado frente a la Glorieta Minerva. Y así comenzaba mi día de actividades en la metrópoli; un día en el que me cruzaría con Ernie, Marina, también con clientes-amigos de hace años que me han buscado de nuevo, superando los prejuicios y el aspecto psicológico de trabajar de forma remota.

Después de un día ajetreado llegué ya tarde al departamento que Giuseppe me prestó. Es un lugar sobrio, sin TV o conexión rápida a internet (de cualquier manera, no poseo una portátil). Una extraña sensación de soledad me rondaba. Hice algunas llamadas: contacté a Anonymous; felicité a Janitzio por su cumpleaños el día 7; Pepenyel me contestó en Vallarta; los BF en Europa; Blanqui en Pto. Vallarta... Recordé que Ghalius había estado en GDL el día anterior. Permanecí un largo rato en el silencio. Intenté leer un poco. Mister me telefoneó. Charlé con ella acostado boca abajo sobre la cama. Después, dejé que el cansancio me venciera.

Los dos días restantes los puedo resumir rápidamente, para no hacer largo el cuento: JR y la calidez de su familia; Carol y nuestra amistad de años; la inesperada compañía de Lorraine; la oportunidad de comprar el regalo de Mister; Huber y un paseo inolvidable por Av. Vallarta en su Safari rojo. Paul Bunyan... Paul Bunyan siempre está trabajando. Por último, no conocí al bebé de Anonymous (pero el papá se tomó mis cervezas, de cualquier manera).

El círculo se cerró y me regresé con trabajo y una sensación que me ha llevado muchos días dejar atrás: la sutil e intermitente presencia de Miguel. Fui a visitarlo al hospital. Imposible verlo, por supuesto, pero tuve la oportunidad de charlar con sus padres. Pude grabarle un mensaje, a sugerencia de una amiga suya, quien portaba una grabadora consigo (fue liberador hacerlo). Lorraine fue una compañía importante esa tarde, "no te dé pena" me dijo al salir del hospital, mientras le comentaba que las lágrimas salieron solas y no pude detenerlas. "No se qué me pasó. Simplemente sucedió así", le dije, mientras hablábamos de la despedida, de la entereza, serenidad y fe inquebrantable que mostraban los padres de Miguel en tan difícil momento. Para mí todo era muy nuevo, muy reciente; ellos cumplían su treceavo día de esperanza, mientras yo estaba aún asimilando la noticia recibida dos días atrás.

Finalmente, mientras esperaba mi camión de regreso, en una solitaria estación de Periférico y Vallarta, sentí una ligereza que sólo se siente con el desahogo. Miguel me devolvió, en un par de días, algo que había perdido tiempo atrás: la capacidad de llorar. Abrazando mi maleta, disfrutaba de la temperatura perfecta, cuando la silueta de un autobús se aproximó en la oscuridad. Un solo pasajero en espera. Eran las 12:00 AM en punto. Al frente del camión se leía con claridad el letrero indicando la ruta a casa: una sola palabra, ocho letras, un viaje directo y sin escalas a la orilla del mar.

Viaje a GDL (2)

Despertamos todos de un sobresalto. La lluvia, que nos acompañó en gran parte del recorrido, provocó algunos deslaves ligeros, y en uno de ellos, las rocas alcanzaron a golpear la carrocería, produciendo un estruendo que recorrió el autobús por debajo. Permanecí despierto y concentrado en la carretera y observando la pericia del chofer, quien conducía con mucha seguridad mientras nos sorprendía una zona de neblina en el punto más bajo del tramo conocido como "Plan de Barrancas". La sensación de peligro, en medio de las curvas, era desconcertante; la densa neblina dejaba una visibilidad escasa, de apenas unos metros, pero el chofer parecía estar familiarizado con el camino. Tan pronto como comenzamos a ascender, la neblina desapareció de un metro a otro.

Más adelante, saliendo del sinuoso tramo, el autobús se detuvo; un colega estaba con 4 llantas ponchadas, producto de su encontronazo con las piedras de un ligero deslave. Nuestro conductor le prestó algo de herramienta antes de proseguir nuestro viaje. "Ya le avisé al patrón. No te preocupes, ya me mandaron las llantas" comentaba con gratitud el colega, mientras yo atestiguaba el momento, aletargado, queriendo dormitar.

Conforme nos fuimos acercando a la Perla de Occidente, la autopista parecía estar más seca y confiable. El chofer encendió la radio. Guadalajara no podía fallar: música ochentera en la radio: "life is life", de Opus (esa canción jamás, jamás fue de mi agrado). No pude dormir de nuevo. El paisaje fue volviéndose cada vez más familiar. La vegetación y el frío en la cabina acentuaban lo evidente del cambio geográfico: estábamos llegando a Guadalajara. El horizonte comenzaba a clarear y el tráfico a aumentar. Un letrero en la salida norte señala que Guadalajara tiene una población de 2 millones doscientos y tantos mil habitantes, si mal no recuerdo (Divagué sobre ese dato... mis cálculos de toda la zona metropolitana me llevan a creer que debe rondar los 6 millones, quizá más. Zapopan es un municipio casi del doble que GDL).

Alrededor de las 7:30 a.m., hora de la capital de Jalisco, el sol se asomó imponente sobre el horizonte. Nosotros transitábamos el Periférico, rodeados de autos que se movían como abejas. No pude evitar sonreír con cierto gusto al recordar mis tiempos en medio de este caos tan "ordenado"; es como si cada conductor pudiera leer con anticipación las temerarias maniobras del desesperado que viene al lado. El velocímetro del voluminoso autobús marcaba los 75 km/h, los tres carriles ocupados. Ya metidos en la frecuencia de la ciudad, el chofer trasladó el sonido de la radio a todo el camión, mientras nos acercabamos a la estación. Un pasajero chifló molesto por el diálogo entre la conductora y el conductor del programa mañanero, quienes hablaban de forma vulgar, según ellos muy "cool", intentando describir burdamente los atributos físicos de una "actriz" mexicana. El chofer puso, de nuevo, música ochentera. Casi al llegar, observé la interminable cantidad de autobuses estacionados por todos lados, mientras estábamos por concluir la travesía.

Al bajar del camión pensé en mi amigo Miguel. Ricardo me esperaba pacientemente en su auto, afuera del módulo 7 de la estación camionera.

Viaje a GDL (1)

Partí el miércoles pasado hacia Guadalajara. Salí de noche, solo. Mi asiento era el número 3. Iba al frente (Muchos temen viajar sentados allí... pero este comentario no viene al caso). Era una noche sin estrellas, lluviosa en gran parte del trayecto. Los faros del autobús iluminaban un camino oscuro, apenas discernible por el punteado reflejo de esas pequeñas marcas fosforescentes sobre el asfalto que nunca he sabido cómo se llaman. La línea blanca al centro del carril, a veces continua, a veces entrecortada, se perdía debajo del oscuro camino, mientras avanzábamos a una velocidad constante, sobre una solitaria autopista.

Un iPod Shuffle que Kik me prestó, me ayudó a perderme en la noche. En un principio, el apresurado playlist que había vaciado no parecía ser el adecuado; pulsé el botón, brincando de canción en canción, hasta que quedé anclado en "thru these walls", de Phil Collins. De pronto me fui derritiendo en la oscuridad, acurrucado entre dos pequeñas almohadas y un asiento reclinado al máximo, viendo tan sólo esa parte del camino que las luces podían iluminar, envuelto en la noche, viendo hacia adelante, repitiendo una canción con un sabor un tanto misterioso, hasta perder la percepción del tiempo, intentando no pensar y conciliar el sueño.

Miguel

Mazatlán, Sin. Agosto 7, 2007.

Miguel:

Sé que visitas el muelle con cierta frecuencia y que estas lineas no las leerás en un buen rato, pero llegará ese día en el que puedas revisar la bitácora con detenimiento, por lo que me doy a la tarea de dejar este registro escrito —para eso son después de todo estos sitios—. Aprovecho para comentarte que, aunque el término blog es ya mundialmente aceptado, la palabra bitácora, en nuestro idioma, me parece en este instante lo apropiado, y ahora, más que nunca, le encuentro sentido. Bueno, bueno, pasemos a otra cosa, ya sabes que contigo puedo filosofar sobre la trayectoria de una mosca.

Me sorprendió mucho que no respondieras mi correo de la semana pasada, por lo que traté el día de hoy de encontrarte en tu celular. Por primera vez en mi vida escuché el mensaje "este buzón está al máximo de su capacidad", o algo así. A veces soy perseverante, por lo que marqué a tu casa y, en lo que claramente fue una llamada redireccionada, tu padre me contestó en el hospital. Hace una semana que estas ahí y yo no lo sabía.

Tu padre se ha portado como un caballero y con aplomo y serenidad me ha comentado lo sucedido la semana pasada. Me tomó por sorpresa. No es este el lugar apropiado para entrar en detalles, pero Mister y yo... pues, nos preocupamos mucho en un principio, pero conforme fuimos enterándonos de los detalles, una sensación de certeza nos invadió: habrás de sortear favorablemente estos tiempos. Giuseppe me llamó cuando supo que me acababa de enterar y estaba sorprendido de que no estuviera al tanto. Conversamos un rato y ambos reconocimos las cualidades de tu espíritu, ambos coincidimos en la sensación que nos embarga: es algo sutíl, inexplicable, pero estamos convencidos de que habrás de salir adelante muy pronto. Habrá de surgir aquello que te caracteriza. ¿Recuerdas la calcomanía que queríamos imprimir y colocar en nuestros autos? "No es fácil ser un Maorí"... No lo es, pero tú perteneces a esa casta de los que se atreven a hacer las cosas.

Hoy hablamos como locos Mister y yo; hablamos a solas en el cuarto, un par de oradores sin audiencia. Hablamos, pues, es la única forma de ser escuchados.

Ahora mismo es tarde. Me da pena telefonear a tu padre. Es una hora más tarde allá. Mañana temprano lo haré. Espero que ya hayas despertado.

JOE

Pasando la factura

La cita inconclusa de la semana pasada puede servir como referencia para el inicio de lo que ha sido la semana más complicada del año en lo económico.

La vida del freelance es un reto creativo en todos los sentidos. La independencia económica para un diseñador que trabaja por su cuenta no es cosa sencilla.

Y así, un anuncio para revista de circulación nacional ocupó buena parte de lunes y martes en correcciones y autorizaciones, pero el cobro del anuncio ha tenido un proceso más largo aún, tomando en cuenta que el trabajo quedó terminado hace una semana y que éste se llevo a cabo sin anticipo, dada la confianza existente entre las partes. Cabe aquí mencionar que en la negociación del precio hubo que hacer un ajuste del —¿estás sentado?— 35% a la baja, dado que, según las nuevas políticas de la empresa (el dueño ya no controla estas decisiones) todo trabajo entra a concurso entre una lista de proveedores. La experiencia y la calidad del trabajo es, con toda claridad, un asunto de poca o nula valoración. Pero como esto no era un asunto de orgullo sino de supervivencia, el ajuste se hizo de común acuerdo, no sin antes expresar algunos puntos de vista que tuvieron una recepción... digamos que discreta.

Hay clientes "chicos" y "grandes", pero un proveedor... es un proveedor. En las oficinas de contabilidad, el diseñador gráfico—representado estóicamente por su factura—, queda en el mismo nivel que un proveedor nacional o transnacional. Ante los ojos del contador, en la pila de pagos, ese proveedor, ese ente abstracto que quiere cobrarle a la empresa, puede entrar en el proceso de "recibimos facturas los martes y pagamos en 15 días" (Walmart y los gigantes de ese tamaño pagan a 90 días). Por lo que me vi obligado a solicitar amablemente a la contadora un caso de excepción, a través de una llamada telefónica.

La creatividad, eje de este trabajo, se ve tremendamente mermada cuando se tiene que pensar en sobrellevar los eventos del día. No se puede pensar cuando lo más elemental de la vida cotidiana no está resuelto del todo.

¿Cómo supera uno estos lapsos? Pues, yo, trabajando y dejando que el dinero no sea el epicentro de la vida —por favor, esto no quiere decir que hay que descuidarlo—. Es cierto que hasta el sabio maestro sale a cortar leña, pero lo hace a sus horas.

Cuando el dinero tiene una relevancia casi religiosa, una semana como esta puede mermar la salud, deteriorar muchas cosas o, como he podido ver en muchos casos, destruir una relación. Ser diseñador gráfico "indie" requiere mucho más que talento; exige el desarrollo de ciertas habilidades básicas que no se pueden ignorar (o negar con absurdos estereotipos).

Octubre 03, 2006

Un té helado

El día de hoy tenía una cita de trabajo con la directora y fundadora de una empresa que organiza eventos en esta región del país. Esperé por casi 50 minutos, hasta que terminé de leer las reseñas cinematográficas de la revista que llevaba conmigo, y me dí cuenta de que mi té se había terminado.

Pedí la cuenta. 14 pesos marcaba el ticket. La mesera bromeó conmigo acerca de esperar más tiempo. Le dije que pensaba que el plantón era por demás evidente.

Dejando de lado su cautivante presencia, la chica que nunca llegó tiene un importante curriculum, dirige su empresa, y veo en su proyecto un gran potencial. El diseño gráfico y los contactos que tengo, por los años involucrado en esto, creo que le pueden ser de mucha utilidad.

Según el correo que acabo de recibir, el siguiente té es doble... y corre por su cuenta. Después de la espera me queda claro algo: Oliver Stone parece salir bien librado con la nada fácil película de World Trade Center. Así son las apuestas creativas: una moneda en el aire.

Septiembre 25, 2006.

Anticipar

¿Cuántas veces he trabajado sin anticipo? No sé con exactitud cuántas, pero si sé que lo he hecho en múltiples ocasiones.

El anticipo ofrece la posibilidad de trabajar con cierta tranquilidad y claridad mental. La misma palabra en su definición lo dice: anticipar es hacer que algo suceda antes del tiempo señalado o esperable, o antes que otra cosa. Ese anticipo genera las condiciones básicas para desarrollar el trabajo en tiempo y forma; para que se resuelva en el lapso esperado o, incluso, antes.

Tengo muy vivo el recuerdo de una reunión de trabajo en unas oficinas lujosas en la ciudad de Guadalajara, hace muchos años atrás, donde fui testigo de una negociación poco usual sobre anticipos.

Estaban comenzando a comercializar lo que el día de hoy es un reconocido fraccionamiento de clase media alta. Sentados en una mesa ovalada se encontraban el director comercial del fraccionamiento, un reconocido acuarelista de Guadalajara junto con otros personajes del área administrativa y, por supuesto, yo. Se abordaron los temas de algunas publicaciones en prensa y revistas, así como el de seis acuarelas que habrían de pintarse para ser usadas en la campaña de lanzamiento, basadas estas en el proyecto arquitectónico y, por supuesto, en una buena dosis de imaginación por parte del acuarelista, ya que no existía nada, aún, fuera de los planos. El director comercial, muy entusiasmado por contar con los servicios del artista, le cuestionó amablemente sobre sus honorarios.

— ¿A cuánto van a ascender tus honorarios?
— 40 millones— respondió el acuarelista con mucha tranquilidad, abriéndose un breve espacio de silencio. El director estaba sentado, relajado, meditando antes de seguir haciendo preguntas (quisiera recordar que en el año de 1992 aún no se le restaban los tres ceros a la moneda, cosa que sucedería hasta el 93).
— ¿Y cuánto necesitas de anticipo?
— Yo necesito un 50% de anticipo. El artista necesita trabajar tranquilo— respondió de nuevo con una serenidad que bien podría esperarse de un maestro tibetano. Yo permanecía atento, siguiendo el diálogo como si fuera un peloteo de matchpoint.
— OK.... OK ¿Nos vas a dar recibos de honorarios?
— No, yo no manejo nada de eso— aclaró circunspecto el acuarelista. De nuevo hubo un breve instante de silencio, antes de que el directivo se dirigiera a la chica de administración que nos acompañaba en la mesa.
— Bien. A ver cómo le hacemos para registrar ese dinero. Prepárenle su anticipo— dijo, dando por terminado el asunto— Muy bien. Mañana puedes pasar por tu cheque.

Yo me quedé en silencio, sorprendido. Había presenciado una poco usual lección sobre anticipos y creatividad; sobre temperamentos y las ventajas de gozar de cierto grado de reconocimiento público.

A la distancia he valorado más esta anécdota. No se puede rendir al 100% cuando las cosas más básicas, escenciales, no están cubiertas. Hay que anticipar esas condiciones que merman la creatividad. Hay que hacer a un lado esa timidez que nos subyuga cuando una negociación comienza con "pues, no tengo mucho dinero ahorita, pero necesito que me hagas algo y es un tanto urgente".

Está otra anécdota fantástica de mi querido Volpi: el cliente, con una empresa sólida económicamente en aquel entonces, le sugería con cinismo que bajara su precio, a lo que Volpi contestó, en ese estilo livornés que le caracteriza: No. Tú te quedas igual de rico y yo igual de pobre.

Buena forma de anticiparse a un mal trato.

Octubre 29, 2006.

Sin título

Untitled
Ghalius me envió esta foto de su más reciente viaje a Guanajuato. Me pareció un embarque que había que compartir. Encontré más de una lectura en la imagen, por lo que titularla no me resultó sencillo ¿Alguna sugerencia?

Foto: Ghalius. Julio, 2007.
Templo de la Compañía,
Guanajuato, Guanajuato,
México.

Bottega Fotografica

Queriendo mostrarle a un amigo, el día de ayer, lo que puede encontrarse en Cuba, si es que consigue la beca en medicina que está solicitando, fue que me di cuenta de que la Bottega Fotografica virtual de Alessandro y Gaby está renovada. Echando un vistazo rápido se puede corroborar que siguen manteniendo el nivel de su juego, pero al ver más detenidamente las imágenes de una sesión en Londres, uno comienza a pensar ¿serán las modelos, las locaciones? o ¿BF está llevando el juego al siguiente escalón? Las imágenes están listas para Vogue, sin duda —quizá por eso la página aparezca ahora en inglés, y no en español— (ya sé para dónde vas, Alessandro, no toleras que Beckham esté enloqueciendo a los gringos).

La única sección que me puso a dudar, por estar colocada por encima de catalogue y fashion, es adverts. El orden de los factores quizá no altera el producto, pero esos anuncios de promoción turística y los de Atlética... son notas sincopadas que convierten el ritmo cadencioso de una melodía de estilo bien definido en un inesperado acid jazz (el acomodo tipográfico de la sección about us no me enloqueció, pero eso ya es cuestión de estilo). El scroll de las imágenes me parece bueno (clic y arrastra). La página mejoró mucho de la versión anterior.

A la cubana no la encontré, entretenido con las nuevas imágenes, pero el día de hoy descubro con alegría que ahí está, dentro de fashion (lástima que no se la pude mostrar a Beto en su momento). Hoy tuve oportunidad de recorrer todas las imágenes y disfrutar con más calma lo nuevo del portafolio de este par.

Creo que a los BF ya les llegó la hora de ser requeridos más allá de la tierra del tequila. No entiendo por qué no ha sucedido. Se lo merecen. La nueva página en internet pone más cerca esta posibilidad... è tempo.

Discordancias

Salimos por la tarde a entregar unos papeles a un amigo. Deben de haber sido alrededor de las 7:00 pm. cuando llegamos a su oficina. Estábamos por doblar la esquina rumbo a las escaleras que conducen al segundo piso, cuando un diseñador que trabaja con él apareció sobre la acera y sorprendido nos dijo que ya no había nadie. Le entregamos el documento y regresamos a casa. Al llegar, Neo nos dio la sorprendente noticia de que Mogambo había estado aquí, en brevísima escala. "Vino a buscarlos. Se fue a ver a sus hermanos y se va mañana temprano de regreso".

A los dos días de esto recibí un mensaje en mi correo electrónico, enviado al mediodía desde una Blackberry. En esta ocasión, era Paul Bunyan; me notificaba que estaba en el puerto. Su viaje se había llevado a cabo de forma tan abrupta que ni siquiera había traído consigo su "maleta de la ilusión" (fantástica anécdota la de esa maleta. Quisiera escribir más seguido). Intercambiamos mensajes y quedamos de telefonearnos por la tarde. La idea era darle un aventón al aeropuerto y charlar en el trayecto.

Más tarde, ese mismo día, Mister me habló desde el Hotel De Cima: "Blue no quiere arrancar". Después de verificar que todas las sencillas mañas se habían practicado rigurosamente, decidimos vernos aquí en el departamento. Yo iría por el mecánico y echaría a andar al noble auto (La caminata al taller, al filo de las 4 de la tarde, fue un riesgo mal calculado). Una vez que llegamos al lugar donde Blue había decidido descansar, fue cosa de dos o tres minutos para que el motor estuviera de nuevo en marcha."Una batería nueva es lo que va a necesitar. No es la marcha". Cuando le pregunté al mecánico cuánto le debía, me respondió que no era nada. Le sugerí que me aceptara 50 pesos para un six de cervezas y, sin meditarlo mucho, aceptó discretamente mi oferta.

En el trayecto de regreso, bajando la empinada calle que me conducía de regreso, pude ver el crucero Carnival que todos los jueves atraca religiosamente en los muelles. Lamenté no traer la cámara conmigo. Es una vista que vale la pena: las viejas construcciones del centro y, al final de la calle, aquella estructura flotante inmensa, mezclándose con el paisaje urbano. En el trayecto recordé a Paul Bunyan. El auto ya estaba listo para llevarlo al aeropuerto.

Al llegar, me confirmaron que no hubo llamadas. Más tarde, desde su Blackberry, me enviaba un mensaje diciendo que iba tarde al aeropuerto, muy probablemente perdería su vuelo y habría oportunidad de reunirnos. Minutos después otro mensaje: "Tristemente si llegue a mi vuelo, nos vemos en otra vuelta".

Finalmente, el día de ayer había un evento largamente anticipado. Por cuestiones azarosas no pude acudir. Lo lamenté por mil razones, pero Mister me dió la razón 1001 esta mañana, mientras me ponía al tanto de lo acontecido ayer: "Te mandó saludar Monyka". ¿Está aqui, en el puerto? fue mi pregunta inmediata. "Bueno... si, pero se regresa hoy. Tiene 10 días aquí". Me quedé pensativo, antes de terminar de hacer mis cálculos y llegar a la conclusión de que deben de ser alrededor de 15 años los que han pasado desde la última vez que nos vimos, si mal no recuerdo. Si, algo así, más o menos...

Meme: need a break?

El meme (internet meme) es una pequeña pieza de contenido que se propaga rápidamente, de forma extensa y orgánica de persona a persona por el internet (asi lo define el controversial wiki) En este caso, sirve para conocer ciertos aspectos de la persona a la que se le pasa, y este se propaga así de forma viral.

Ni me habia percatado de ello, pero el abuelo de los blogs me mandó, hace mil meses, un "meme: cuatro cosas". Me propuse contestarlo hace un par de noches atrás, pero me enfrasqué en menuda bronca interna: a cada pregunta sencilla de algo tan aparentemente banal se sucedía un titubeo que, para no hacer el cuento largo, me llevó a preguntarme qué he estado haciendo últimamente con mis días. Quizá sea que he estado viviendo en el "modo de supervivencia" por mucho tiempo —la mitad de mi vida, más o menos, para no ir muy lejos—. MR me sirvió de espejo para poder accesar el archivo de mi propia historia "¿Qué películas me gustan, MR?". Es increíble cómo se pueden abandonar los gustos más sencillos y los detalles gratuitos, a tal grado que uno no esta ya seguro de qué es lo que realmente le apasiona (la última película que vi en el cine fue El Laberinto del Fauno, y la penúltima fue King Kong, hágame usted el favor).

Así, pues, una de las preguntas decía: cuatro lugares que he visitado en vacaciones... para empezar, si quitamos las visitas a casa de mis padres, que son muy, pero muy esporádicas, no recuerdo cuando tomé mis últimas vacaciones (¿Tu te acuerdas, MR?) Y me refiero a unas vacaciones como tales: hospedándonos en un sitio neutral, dejando que el tiempo pase en medio de un lugar totalmente nuevo, sin conocer a nadie, decidiendo el tour de eventos sin necesidad de hacer un referéndum.

Cuatro trabajos que he hecho en mi vida... logré contestar esta bien; cuatro películas que puedo ver una y otra vez: con la ayuda de MR, me salió bien, también, aunque siempre en este tipo de respuesta se establece sutilmente una engañosa jerarquía que hay que saber leer.

Cuando llegué a "cuatro programas de TV que me encanta ver", comencé a renunciar a la idea de terminar el meme; tan sólo atiné a escribir tres, y si la verdad es dicha, pues, tengo rato que no los veo, pero si se me atraviesan en el zapping, me anclo a ellos.

Cuatro sitios web que visito diariamente: periódicos... y una bitácora colectiva ¡ y gmail !... qué increíble (los RSS los reviso a diario). Cuando llegué a la pregunta de cuatro lugares en los que preferiría estar ahora mismo, decidí renunciar al meme. No se me ocurrieron muchos. Quizá este meme lo que revela en su sencillez es fatiga mental, cansancio.

Para rematar: cuatro bitacoreros a los que les paso la batuta.... pues, ¡si no queda ni uno en activo! Y el único activo ya respondió el meme (¿no es así, Memo?). Bueno, Chester se mantiene activo, ciertamente.

Tu que estas leyendo, si gustas compartir conmigo tu meme (no es albur) y no tienes bitácora, pues, dale copy-paste en los muelleos. Yo disfrutaré leyéndote, sin duda.

Cuatro trabajos que he hecho en mi vida:

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Cuatro películas que puedo ver una y otra vez:

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Cuatro programas de TV que me encanta ver:

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Cuatro lugares que he visitado en vacaciones:

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Cuatro de mis platillos favoritos:

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Cuatro sitios Web que visito diariamente:

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Cuatro lugares donde preferiría estar ahora mismo

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Cuatro bitacoreros a quienes paso la batuta:

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Mi granito de arena

En días pasados vimos el DVD de Al Gore: " La Verdad Incómoda" (muy recomendable) y al terminar me quedé meditando el tema. No puedo decir que terminando de verlo empecé a organizarme para separar mi basura y consumir sólo productos biodegradables, etc., etc... pero sí me quedé muy pensativa, viendo en qué cosas uno contribuye a empeorar la situación y cómo uno permanece ignorante respecto a qué más se puede hacer para ayudar a evitarlo.

Acabo de visitar la página de internet de National Geographic y me di cuenta que en el número de éste mes (Junio'07) hay más artículos referentes al descongelamiento de la Antártica y Groenlandia (precisamente uno de los temas que menciona Al Gore). Por ahí viene una lista de cosas en las que uno puede ayudar y me dio curiosidad ver de qué se trataba. Mi sorpresa fue mucha, cuando al leerla me di cuenta que hay varias cosas, para mí muy sencillas y en las que, sin saber, ya estaba yo colaborando.

Tender la ropa para secar, en vez de usar secadora de ropa. Parece algo muy inocuo, pero ayuda mucho. La verdad es que siempre he tendido la ropa. Hay algo en el aroma de la ropa tendida al sol que siempre me ha encantado.

Desde que vivíamos en Guadalajara, y ahora con mayor razón en Mazatlán, siempre que se puede, preferimos caminar que hacer los traslados en automóvil. En Mazatlán vivimos en el Centro Histórico y cada vez que tengo que salir aquí cerca me doy cuenta que me resulta más rápido irme caminando que tratar de encontrar lugar en el Centro, para estacionar mi auto.

Otra cosa es sustituir los focos de 100 o 75 watts por otros de 40 o 20. Adoro la luz así.

No hace mucho empezamos a comprar la leche por caja (12 litros) por cuestiones prácticas. Ya empecé a apachurrar los envases y juntarlos aparte. Tal vez, después de todo, me dé mi vuelta al Centro de Acopio que acaban de abrir para recabar más información.

Y por último, pero no menos importante, cuando compro refresco de 2 L, llevo mi envase retornable, para no generar tanta basura. Ya sé que es una flojera ir cargando a veces con el envase, pero la verdad, no me cuesta nada de trabajo hacerlo. Creo que al final vale la pena, aunque yo no vea directamente el beneficio.

Y una vez que me he dado cuenta de que es más fácil de lo que pensé, estoy más atenta a encontrar esas pequeñas cosas —pero repetidas muchas veces— para poner mi granito de arena.

MARIAROSA
Mazatlán, Sinaloa. 7 de Junio 2007


Un oso polar viaja sumergido, mientras su imagen se refleja en las gélidas aguas; una táctica usada con frecuencia para sorprender a su presa. Los científicos temen que el calentamiento global pueda llevar a la extinción del oso polar en algún momento del presente siglo.

Foto tomada de National Geographic.
Seeing Double (viendo doble) Fotografía de Paul Nicklen
De "Vanishing Sea Ice," National Geographic, Junio 2007

Humedad 87%

Verano

Ayer salió publicada en la prensa local una nota diciendo que la alta humedad y la temperatura de 34˚C se habían combinado para crear la sensación de estar a 40˚C aquí en el puerto. Para fortuna de todos, las noches refrescan un poco y la brisa del océano aliviana esa sensación que se intensifica durante las mañanas y el mediodía. Como bien comenta Memo, mi cuñado, en su bitácora: estamos a unos días del solsticio de verano, pero eso pareciera ser ya un mero trámite oficial. En Nayarit, Ghalius reporta la perdida de varios kilos por sudoración; el martes estuve de trabajo en la capital de este estado y la temperatura es mayor que aquí. Aún así, la lluvia sigue ausente en Mazatlán, no así en la capital y en Nayarit, según me dijo el chaparrito hace unos días.

Aunque poco puede impresionar a la gente de esta parte del país este tipo de clima, no deja uno de pensar en el problema del calentamiento global. Sin afán de alarmar, pero rentar la tan llevada y traída verdad inconveniente y verla en estos días, con el aire acondicionado apagado, puede tener un efecto más duradero en la conciencia.

Tengo pendientes algunas cosas por ahí que me gustaría compartir. Si tienen un poco de paciencia, encontraré un rincón más fresco donde respiren mejor las ideas.

Por último: no resistí la tentación de una instantánea hace unos momentos, cuando Kik llegó de la escuela bañado en sudor (Todavía tienen el ánimo de ponerse a jugar futbol después de clases). En fin... ¿Y Guadalajara, cómo está?.

Verano inminente

Mayo 11. Yarsh hacía la observación el otro día: en todo lo que va del año no ha caído una sola lluvia. Hasta esta semana, no había sentido con tanta claridad la inminencia de un verano típico. Los cuerpos se dilatan. Los ventiladores comienzan a trabajar. El boiler pronto permanecerá apagado por casi 5 meses.

Ayer, después del atardecer, del trabajo y los asuntos del día de las madres, pasé un par de horas en el silencio de la recámara. Mi presencia —poco usual antes de las 10:00 PM en ese espacio— ahuyentó a los adictos a la TV. Ahí permanecí recostado sin pensar en nada. De vez en cuando algún pensamiento surcaba mi cabeza, pero nada a que anclarse. Tan sólo me limité a observar una vela que en ocasiones está encendida en un rincón de la recámara (me encanta esa luz). Cuando no estaba viendo la vela, observaba el ventilador de techo: es silencioso, muy silencioso. Está, por lo general, en la velocidad más lenta. Sólo se percibe su leve brisa. Es blanco, y visto desde abajo, mientras está encendido, se confunde con el techo.

Muchos minutos después —muchos—, me decidí a tomar el libro que tengo al lado de la cama; un regalo que Yarsh me hizo hace dos días. El obsequio realmente me cautivó. Me sorprendió su precisión y su sensibilidad. Tenía mucho tiempo queriendo adentrarme en uno de los libros de este autor y ninguno había caído en mis manos. No es el título que ambos teníamos en mente (no había en existencia, me dijo), pero eso poco importa, en realidad.

Así, con el libro en mis manos, leí hasta el cansancio, adentrándome en las página a las que antecede el sugestivo título Sputnik, mi amor.

ventilador

El fanático

Recuerdo haber estado en el departamento de Loma Larga, recostado en la cama, viendo la transmisión diferida de aquel partido nocturno que acababa de presenciar. Sabía que venía el gol en ese momento. Lo había visto en vivo. De pronto, alli estaban las imágenes del tiro de esquina. Mi mirada en el televisor. La cámara cubriendo la zona. Al fondo, para mi sorpresa, aparecí yo, solo, de pie; nadie a mi alrededor. Y ahí estaba Joe gritando como un verdadero fanático, gesticulando como si fuese una especie de Mike Ditka del soccer, detrás del jugador que se disponía a ejecutar el tiro. Me aterroriza la imagen: mi puño está cerrado, el gesto de mi cara contraído, grito fuera de mí; el jugador se mantiene concentradísimo en la jugada; la toma se abre; sale el tiro de esquina; el uruguayo Eduardo Acevedo cierra al centro del área y remata de cabeza. El gol del empate. Los jugadores felices. Yo... mudo frente al televisor.

Acevedo, el mismo de aquel gol, ya ha sido técnico en dos ocasiones de ese equipo en el cual yo depositaba mis afectos. Mi afición generaba sorpresa por parte de todos los que me rodeaban. "Joe, tu equipo es el único equipo que cuando sale a la cancha saluda a su afición de mano y no desde el centro de la cancha", me decían. Y, si. El concepto "hincha" no existe para ese equipo. En aquel estadio no hay seguidores en realidad. La "batucada" —lo sabemos todos— es una comparsa montada por la directiva (todos entran gratis). La directiva es mala, pésima. Ese equipo tiene más técnicos que años en la primera división. Pero yo, también, entraba gratis. Trabajaba para un periódico que los dueños del equipo poseen. Después, un fotógrafo me consiguió un pase de prensa y me dio acceso a una mejor zona. Lo demás es la historia de cómo me hice fanático, para después dejar de serlo por convicción propia. La primera vez que vi un partido de primera división lo hice con un litro de leche y una barra de pan en las manos. Venía de la tienda de abarrotes e hicimos una escala en el estadio (ese mismo estadio donde Roger Waters dio su recital el mes pasado allá en Guadalajara).

Después, mis convicciones terminaron por superar la emotividad de un deporte mediocre. Se le puede adornar y justificar de mil maneras, pero a final de cuentas esto de los torneos cortos terminó por ahuyentarme de la afición. Recuerdo haber visto a aquel equipo ser campeón contra un equipo que ahora, igual que ellos, batalla por no descender a la segunda.

El tiempo pasa. Nada es estático. El Macho Camacho está en la cárcel el día de hoy. El Golden Boy, que destronara a Julio César Chávez, perdió el fin de semana pasado. Los 49´s de San Francisco no han tenido una buena temporada en años, al igual que los Raiders. El nombre de Alain Prost poco significa para los fans de Alonso o Montoya.

Son ciclos. El mío como fanático del deporte, especialmente del futbol, pasó. Recuerdo grandes equipos que no fueron campeones a pesar de merecerlo con todo. Cuando Menotti hablaba de que se podía perder con dignidad y mantener el orgullo intacto no me quedaba del todo claro. Ahora le encuentro todo el sentido. ¿Quién recuerda tres jugadores del equipo Griego que ganó la copa Europea hace un par de años? No recuerdo ni uno solo. ¿Quién recuerda tres jugadores del Brasil que perdió en España 82 con aquel par de goles de la Italia de Paolo Rossi? Recuerdo a Eder, Sócrates, Falcao, Zico. Nunca fueron campeones. Recuerdo al Atlas de LaVolpe, el que nunca logró levantar la copa. De ahí salió Rafa Márquez, Pavel Pardo, el "Chato", en fin. Era un equipo que sacudía el estadio Jalisco. Un equipo que te dejaba satisfecho, independientemente del resultado. No recuerdo con precisión a los campeones de esos mismos años. Recuerdo las vibraciones de un estadio enloquecido con un equipo que, como niños de secundaria, salían siempre a ganar; ese equipo que traía loco al Botafogo en su propia cancha. Un equipo sin estrellas conocidas en aquella época.

Del Atlas no sé nada últimamente. LaVolpe ha regresado a Argentina y creo que dirige al Vélez. Del equipo al que yo dedicaba mi pasión poco sé, y la verdad es que no me interesa en lo más mínimo. Lo único bueno que me dejó aquello es la conciencia de que no hay campeón eterno. Sin embargo, aquella fue una terapia colectiva muy útil para los momentos de incertidumbre. Aquellos eran los inicios de los 90´s y Don Gabriel —entrañable compañero de trabajo— me decía "nunca lo verán tus ojos", cuando le decía que algún día habría de perder el PRI la presidencia de la república, entonces, mejor nos concentrábamos en mi afición al equipo más mediocre del futbol, cuestión que lo sorprendía aún más que mi fe en el cambio político.

Vecinos distantes (2)

El amigo del amigo

Nunca me había fijado en el amigo del vecino del que me hablan mis hijos. Me dicen que frecuentemente se sientan a platicar sentados sobre una pequeña barda a la entrada de su casa. Ni siquiera sabia, según me comentan, que el mismo vecino —me refiero al hijo mayor—, vende algo de comida afuera de la escuela todos los días.

En un día cualquiera, desde este lado de la calle se le puede escuchar gritando "¡mamá!". No es algo frecuente, pero, por el contrario, jamás le he escuchado gritar "papá". Y, ahora que lo menciono, la verdad es que no guarda ningún parecido con el marido o el resto de los hermanos. Son sal y pimienta, por lo que, en ocasiones, me da la impresión de que quizá sea hijo de un matrimonio anterior de la doña. Además, su edad debe rondar los 26 o 27, unos 10 años más que la hermana mayor, la siguiente en la línea.

Ayer, mientras estaba aquí en el muelle, lo escuché cantar a pulmón abierto. La verdad es que debo reconocer que alcanzó bien las notas y, por un instante, logró entusiasmarme con su entrega total. Cantaba "Bandido" del disco Papito (Todo parece tan congruente ahora).

Pero el por qué de su entusiasmo por "papito" nunca quedaría en tan clara evidencia como hace varias semanas atrás, cuando mi hijo y yo salimos a la calle. El vecino estaba charlando con su amigo, sentados sobre la barda, mientras un tercero en discordia permanecía abajo, en la esquina, recargado sobre un automóvil. A éste último lo había visto desde la ventana de mi recámara unos minutos antes de salir (lo había observado por un instante). En un principio me pareció sospechosa su actitud; un tanto inquieta, pero me pude dar cuenta de que estaba observando desde la distancia hacia la casa de enfrente –la de mi vecino– en una actitud de espera impaciente. Intermitentemente volteaba a la calle que da al malecón y de inmediato hacia el lugar donde mi vecino y su amigo charlaban despreocupados. Sólo faltaba que gritara ¡a ver a qué horas!

Así las cosas, Jorge y yo salimos a cumplir con una encomienda cuando al doblar la esquina fuimos detenidos por un "disculpen ¿les puedo hacer una pregunta?". Jorge y yo giramos para atender la pregunta que hacia este individuo moreno, de unos 26 años. Era el tipo de la esquina, el que habia observado desde la ventana hacía unos instantes. Yo respondí con un "claro", sin imaginarme lo que estaba por escuchar: "Mira, yo soy gay y ustedes dos me gustan. Quisiera hacérselo a los dos con la boca". A pesar de que logró percibirse cierto nerviosismo en sus palabras, la verdad es que la perplejidad en la que nos encontrábamos mi hijo y yo era de una magnitud que, por un instante, no di crédito a lo que acababa de escuchar; tan sólo atiné a darme la vuelta y continuar nuestro camino, mientras manoteé de arriba abajo, pretendiendo desacreditar su patético descaro. Seguía aún desconcertado, después de caminar algunos metros en silencio en dirección al auto, cuando escupí una frase de lo más estúpida, preguntándome algo así como por qué estos acosos no los hacian las mujeres.

Al subirnos al auto, cerramos las puertas y guardamos un instante de silencio mientras tratábamos de digerir lo que acababa de pasar de forma tan abrupta. Coloqué la llave en el switch antes de dar marcha cuando Jorge expresó su ánimo diciendo "qué sensación tan desagradable".

Al regresar de la calle discutimos el asunto con los demás, y así fue como pude corroborar lo que no me resultaba tan evidente a primera vista.

El vecino me saluda con entusiasmo y una sonrisa plena siempre que nos cruzamos en la calle. Es evidente que no se percató del incidente del amigo de su amigo, al que no he vuelto a ver jamás por este rumbo.

El saxofonista

Su físico tenía una apariencia atlética, a pesar de sus 76 años. Cabello muy corto pero con estilo, completamente cano. El hombre vestía todo de blanco y calzaba unos huaraches negros. Sus ojos azules denotaban algo de cansancio. Era el saxofonista que nunca pudimos escuchar. Esa noche, un altercado con el encargado del lugar dio al traste con nuestra intención de oírlo en vivo. "This place is victim of its own success" nos dijo con una voz baja y sin matices, al referirse a la cada vez más ruidosa zona de la Plazuela Machado. En eso estabamos cuando el guitarrista decidió invitarnos a tomar unas cervezas en su apartamento. Una vez allí, el saxofonista procedió a quitarse la camisa antes de sentarse en la sala del viejo pero cómodo lugar.

Abrimos unas cervezas y cacahuates de botana. Hablamos de música, de su velero en reparación, de la camioneta Van donde estaba durmiendo, de su viaje por carretera hasta Canadá al día siguiente. Desafortunadamente, también hablamos de política y de las razones del por qué no vive en los Estados Unidos y divide su tiempo entre Mazatlán y un hermoso lugar cerca de Vancouver.

Cuando mencionó que había estado en la guerra de Corea, el guitarrista, con quien lleva una cercana amistad, le preguntó curioso si es que se había visto en la necesidad de privar a algún ser humano de la vida —al hacer la pregunta, el guitarrista movió su dedo, queriendo señalar el accionar del gatillo—. El saxofonista titubeó un poco, aclarando que no usaban rifles, para después relatar algunos pasajes apocalípticos de la guerra. Su mirada se mantenía serena, aunque parecía que los recuerdos se venían uno tras otro; hacía algunas pausas, antes de seguir comentando algunos hechos que describió como "batalla cuerpo a cuerpo" —me dio la impresión de que había pertenecido a algún grupo asignado a operaciones especiales, cosa que me confirmaría en algún momento de la charla—. Después, nos relató cómo sigilosamente llevaban a cabo sus misiones nocturnas, eliminando a elementos clave del ejercito chino. Nos explicó muy brevemente cómo era el procedimiento para matarlos haciendo el menor ruido posible. Por lo que alcancé a entender, apretaban la laringe con gran fuerza y cortaban rápidamente el cuello, para que no lograran emitir ruido alguno. Al narrar esto se abrió un paréntesis de silencio, en lo que acomodaba sus recuerdos. "Ellos nos superaban en elementos; tratábamos de golpear las cabezas". Nos comentó cómo es que no era algo de lo que se sintiera orgulloso. Su tono sereno y su mirada revelaban la sinceridad de sus palabras. "En aquellos tiempos creía en toda esa mierda. Creía que hacíamos un bien a nuestro país. Pude haber hecho carrera en el ejercito. Era un buen soldado". Finalmente, nos habló de la incongruencia, de sus desencantos, de cómo se encontraba en paz consigo mismo, de su familia (al hablar de una de sus hijas sus ojos parecieron humedecerse), de su asignación al mediterráneo en épocas remotas, cuando le tocó vivir cerca de Picasso.

Al marcar el reloj la 1:00 a.m. se puso de pie, se acomodó de nuevo la camisa sin abotonarla y bajamos a despedirlo. Se le veía cansado. Le comenté que lamentaba haberlo conocido en su última noche en el puerto; me dijo que con gusto esperaba que nos pudiéramos reencontrar en noviembre, a su regreso. "Ojala y así sea, porque a esta edad no se puede asegurar que nos veremos dentro de 8 meses" me comentó con una ligera sonrisa en la cara. Después de estrechar la mano de todos, comenzó a trotar y se dirigió a su camioneta. "Le gusta mucho correr" —me dijo el guitarrista—, "es muy deportista". La camisa blanca del saxofonista ondeaba mientras trotaba y lo veiamos alejarse en direccción a un viejo y descuidado estacionamiento, mal iluminado, ubicado en la esquina, muy cerca de nuestro departamento.

In Memóriam

A mis compañeros navegantes de los mares, infinitos y finitos, unos sin los otros son imposibles, les comparto éstos, los dos últimos escritos de mi padre, en los que volcaba toda su esencia, nostalgia y conocimiento que le apasionaba, el que está emparentado de raíz y de ser con la tierra del oriente, granero espiritual del mundo, germen y polen de la civilización.

Leerlo me conmueve por lo que compartí y dejé de compartir sobre esas pasiones que también en mi habitan. Me invaden una mezcla infinita de sentimientos: emoción, dolor, ausencia, y también amor por él y lo que el amaba.

Ojalá este muelle me sirva como primer punto de referencia para ir a su encuentro, sea cuando tenga que ser...

Zuripanto


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Amigos

Somos libaneses, algunos emigrados y otros descendientes de valientes pléyades que surcaron todos los mares y labraron todos los continentes. Nos reunimos ocasionalmente bajo esta premisa, “somos libaneses”.

Allá, en una tierra de excepcional belleza y de personas de corazón limpio, existen grupos que están acabando con un país que no pudo ser destruido a través de los siglos por nadie. Ningún conquistador, ningún imperio, a pesar de ambiciones pudo acabar con nuestra tierra. Sin embargo, los de adentro, la están destruyendo, algunas veces por luchas políticas y muchas otras veces por diferencias religiosas y de credo extremo.

Me siento culpable, debido a que la emigración disminuyó la población de un determinado credo pacifista, permitiendo así el crecimiento de otros credos extremistas y fundamentalistas.
Leyendo a León Felipe Ruiz Camino, y parodiándolo me permito decir:

Libanés del éxodo de ayer
Libanés del éxodo de hoy
Te habrás salvado como hombre
Pero no como libanés.

Desde este cielo, bajo otra nube, me abrazo con amor a mi tierra, al saber que he abierto en ella heridas que no puedo cerrar, al dejarla sola, como el campesino que abandona el surco y deja lejos el arado.

Ante mi impotencia, solamente emito este quejido. Esta queja que es un grito que sale del propio dolor al saberme voz cautiva en otra tierra y bajo otro cielo.

Mi lamento es un desahogo ante la gente de mi propia sangre, de mis hermanos. Si así no lo hiciera, la soledad se volvería intolerable.

Issam Azuri Yapor - enero 2007


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El cristianismo inicial

La palabra “cristiano” se utilizó por primera vez en Antioquía, Siria, hoy día Antakya, y era la tercera ciudad en importancia del imperio romano. En primer lugar estaba Roma y en segundo Alejandría. De esa manera se designó en aquel lugar a la “gente de Cristo”, los Christianoi. Era una comunidad mixta de judíos nativos y gentiles nativos. El pueblo ya no hablaba arameo ni hebreo, sino el griego vulgar (koiné). Aquel movimiento prácticamente rural inicial se había convertido en un fenómeno urbano. Estamos hablando del primer siglo.

La palabra católico, que deriva del griego Katholikos, que es lo relacionado con el todo, con lo general, no se encuentra en ningún lugar de la Biblia. La expresión Iglesia Católica, la utilizó por primera vez Ignacio, obispo de Antioquía, en una epístola a la comunidad de Esmirna. La palabra católica simplemente significaba la totalidad de la iglesia, para que no se entendiera como solo la iglesia local.

Sin detenerme a analizar la manera de cómo surgen las jerarquías y las cinco cabezas de la Iglesia, señalo que en menos de un siglo, la iglesia perseguida se convirtió en iglesia perseguidora. Cuando surgió, para las comunidades, ella era la hereje y ahora ella perseguía a los herejes aún entre sus miembros. La Iglesia estatal romana ya no recordaba a sus raíces judías. La iglesia ahora reclamaba exclusividad sobre la biblia hebraica. La crucifixión de Jesús se atribuía a los judíos y su diáspora se consideraba justo castigo de Dios. Ahora los cristianos mataban cristianos. La religión se había vuelto estado e imperio y todo aquel que tenía diferencias en sus puntos de vista sobre la fe era un hereje.

La iglesia antes, había iniciado su vida como una historia de clases modestas desprovistas del más mínimo poder político o económico. Había una especial simpatía por los pobres, por los oprimidos, a semejanza del ejemplo de Jesús.

El cristianismo impregnaba de modo creciente todas las instituciones políticas, las convicciones religiosas, las enseñanzas filosóficas y en general el arte y la cultura.

Por sus orígenes hebreos, la verdad del cristianismo no podía ser vista ni teorizada. Debía ser siempre ser realizada y practicada. El concepto inicial de cristiano de verdad no era originalmente contemplativo y teórico, que sería el concepto griego sino operativo y práctico.
Cuando se heleniza el cristianismo, los argumentos de la fe ya no se centraban en solo ser discípulo de Cristo de modo práctico sino se tornó en mucho más en la aceptación de una enseñanza revelada. Se tenía que analizar esta aceptación en relación de Dios y Jesucristo y de Dios con el mundo. Surgió entonces la nueva cristología que forzó a través del Logos a situar a al Jesús histórico en segundo plano a favor de una doctrina y a favor del dogma eclesiástico de la encarnación de Dios. Todo el asunto comenzó a girar en controversias sobre la correcta verdad de la fe. La ortodoxa verdad.

De inmediato se volvieron numerosas las herejías cristológicas y consecuentemente la obligación de advertir toda desviación de la verdad, la de la Iglesia católica y universal.
El sencillo evangelio, los mandamientos y ritos se enfrentaron a la discusión espiritual que buscaba la gnosis es decir el conocimiento. Y se desbandó la sencillez en complicaciones, tales como buscar el origen del mal en el mundo y del divino soplo de vida que había descendido hasta el cuerpo humano. Se teorizaba sobre el maligno mundo de la materia y como retornar al divino mundo de la luz.

Lo canónico ya no contaba tanto, aunque se defendiera. Había que adoptar el sistema religioso sincrético existente propio del estado. En este sistema todo y todos tenían un lugar designado.
La defensa contra lo anterior fue establecida en tres normas reguladoras, que pretendían y pretenden hasta el presente la identificación de la iglesia católica en oposición a los movimientos heréticos o cismáticos.

La primera regla fue la creación de un credo resumido en el que se señalaba lo que debía creerse.

La segunda fue establecer un canon de escritura para el nuevo testamento basado en la biblia hebraica con textos reconocidos por la iglesia y que se permitirían en la liturgia.
La tercera fue la creación de cargos de Epikopos (obispos). De un simple encargo económico se convertía en ministerio de enseñanza..

La estructura creada, lamentablemente dejó fuera e imposibilitó la emancipación de la mujer, hasta hoy. Se había olvidado que ambos, hombres y mujeres habían sido creados en igual status, a imagen y semejanza de Dios.

Issam Azuri- enero 2007

Vecinos distantes (1)

Cuando el papá está en casa es sencillo saberlo; no es necesario, siquiera, asomarse por la ventana. Los gritos, que pudieran confundirse con los de alguna escena violenta, no son más que las expresiones de cariño hacia sus hijos. De vez en cuando escuchar un "¡cómo eres pendejo!" en medio de los gritos, nos deja claro que en esa ocasión está educando y va en serio.

Mi suposición es que el papá debe de ser pescador o trabajar en algún barco, pues, periódicamente desaparece por días o semanas (este fue, en sus tiempos, un barrio tradicional de pescadores). En ausencia del padre, los escandalosos gritos de afecto y desafecto son sustituidos por los gritos del hijo mayor, un joven en sus veintes. Por alguna razón que desconozco, su amargura se ha agudizado en las últimas semanas. Sus regaños hacia los menores son punzantes. Su amigable apariencia y su mirada vivaz, parecen desvanecerse en la intimidad de su hogar, cuando sus gritos trascienden muros y calles.

Hoy deben de estar fuera el padre y el hijo, pues, la hija, una linda y discreta chica morena , de alrededor de unos 15 años, comenzó a regañar al más pequeño de los niños. Una expresión novedosa para mis oídos.

Cuando el papá regresa, las jerarquías se reestablecen. La voz del hermano desaparece de los sonidos matinales. Incluso "Sergio", el perro más escandaloso de la comarca, deja de ladrar.

Los Turner

Paulino es melómano. Nuestra amistad con él es algo muy reciente. A pesar de lo poco que nos hemos visto, pareciera que nos conocemos de muchos años atrás. Yo, que en esencia soy introvertido, me siento muy a gusto en su compañía. Su fascinación por la música es un punto de coincidencia que ha resultado importante, hasta ahora, en nuestra cortísima amistad. Su colección de CDs es respetable. Su gusto obsesivo-compulsivo por las cosas se manifiesta claramente en el orden con el que almacena su música. "Los acomodo en orden alfabético. No me gusta perder tiempo buscando". Todos los géneros aparecen, en mayor o menor grado, entremezclados a lo largo y ancho de los cajones. Todos los discos son originales (una virtud en estos días). En la primera ocasión que nos vimos, nos propusimos armar un programa sobre rock en español, cosa que no se ha materializado, pues, su trabajo lo lleva a viajar todas las semanas y su itinerario es algo que puede cambiar de una hora a otra, según hemos podido corroborar.

Ayer intentamos, por segunda ocasión, reunir algo de esa música representativa, pero terminamos escuchando una ensalada musical. Así, mientras ponía un CD, me retó inesperadamente: "A ver, ¿quién es?". Escuché por un instante la intro de la canción y mi primera suposición al escuchar el requinto resultó erradísima: no era Clapton; el album Blues On The Bayou (1998), de B. B. King, sonaba en su aparato de sonido.

Pero ¿cómo es que se entrecruzan nuestras historias? Un personaje menos reciente es quien enlaza todo: la esposa de Paulino Turner, amiga de M y mía, colega de años atrás. La Turner es extremadamente simpática y, para mi alegría total, de las pocas mujeres con las que M logra conectar plenamente.

La Turner me hace divagar. Mis amigos son amigos de M; las amistades de M, son amistades mias ¿Será la química con los amigos de tu pareja, en cierta forma, una señal de afinidad con tu propia pareja? Tan agusto se siente uno con Paulino, como siempre nos hemos sentido con la Turner. Pareciera que a Mr. Turner lo conocieramos de la misma época. Como ha sucedido en las pocas ocasiones en las que nos hemos visto, las horas pasan rápidamente entre música, deliciosas cenas (la Turner resultó ser buena cocinera) y una relajada sobremesa.

Todo el dolor

Por Eduardo Azuri

Todo el dolor
no puede nombrarse
con un adiós
todo el vacío
no se llena
con un hasta pronto

Partiste, así, de pronto
papá
te fuiste
como te ibas cada día
de ti, de mi, del mundo
hacia tu mundo
a tu tierra desconocida
patria herida en lejanías irrecordables

Partiste, como tú querías
sin verte triste, derruido o agotado,
hasta en la muerte te saliste con la tuya

Los árboles mueren de pie
ahora lo entiendo
y tu cual cedro de una de tus patrias
no caíste
quedaste ahí solo, mudo, silencioso
testigo de la historia que amabas
anudado al universo….

A ese cosmos que alimenta
a esa hiedra interminable que es el tiempo
a ese Dios que anhelabas en tus intentos
por descifrarlo
a ese último y absoluto misterio
a ese último y eterno puerto
como el que te vio nacer
con la diferencia que de este se parte
para no volver…

Adiós papá, hasta luego
o hasta que la vida que por ti me fue obsequiada
haga cuentas con mis días

Hasta entonces, si es que ese entonces es posible
o hasta siempre, si es que siempre no es olvido
que no podrá ser, por que más allá de lo que soy
y lo que he sido

Y a pesar de lo mucho que te quise y no te quise
soy y seré
al que reconocen, José, Ben Issam

Tu hijo.
20/01/07

Z

Enterarme de la partida de Don Issam Azuri, teniendo tan cerca aún la ausencia de Don Andrés Rentería Magallón, me mueve a querer expresar algo a través de las letras, e invariablemente, ante esa incapacidad, en estos momentos es donde me valgo de lo que otros han dicho, para poder manifestar, dentro de lo posible, ese sentimiento que nos embarga a todos en el muelle.

En este pensamiento encuentro siempre esa extraña conexión con el misterio de la vida, en estos momentos de prueba, donde nada pareciera tener sentido.

Z, estamos contigo.

16 Retorno a las raíces

Sé completamente vacío.
Sé completamente sereno.
Las diez mil cosas surgen juntas;
en su surgimiento está su retorno.
Ora florecen,
y al florecer
se hunden de regreso a su hogar,
retornando a las raíces.

El retorno a las raíces
es paz.
Paz: aceptar lo que debe ser,
saber lo que perdura.
En ese conocimiento está la sabiduría.
Sin él, la perdición, el desorden.

Saber lo que perdura
es ser sincero,
magnánimo,
regio,
bendito,
siguiendo el tao,
el camino que perdura para siempre.
El cuerpo llega a su final,
pero nada hay que temer.

Lao Tse / Tao te king


Desinterés

Ahi estaba sentado, cubriendo, por mera casualidad, una ausencia en un programa informativo local (En este programa se revisan los encabezados y se comentan algunas de las notas del día, por espacio de una hora). El programa transcurrió dentro de la normalidad habitual, mientras yo experimentaba una desconexión total con las noticias del día. Lo que leía me importaba un bledo, en realidad. Que Chávez recoge la estafeta de Fidel; que el precio de la tortilla es algo que debiera darme miedo, como alguien sugería en la transmisión. En fin. Cuando se propuso discutir este tema, mi impulso más instintivo era invitar a los que estaban escuchando a ver en esto una oportunidad para consumir menos tortilla y voltear a ver otros alimentos; sentí ganas de decir que en un país donde la diabetes y la obesidad son grandes problemas de salud, reducir el consumo de tortilla probablemente traería ciertos beneficios. Pero no lo hice, la charla se centró en el oscuro y tenebroso laberinto del capitalismo de mercado y los innegables monopolios existentes.

No tengo idea qué tan bueno sea o hacia dónde me pueda llevar este desinterés por los noticieros y los grandes encabezados, lo que es un hecho es que el enfoque noticioso de infoentretenimiento me hartó desde hace mucho tiempo atrás. No me había quedado claro hasta qué punto, pero después del programa no me quedaron dudas. Por lo pronto, encuentro en esta práctica de abstencionismo beneficios directos: una paulatina recuperación del perjudicado sentido común que, por lo general, se ve mermado por la sobrecarga emotiva, producto de la información. Por supuesto que decir esto en "la era de la información", es políticamente incorrecto. Decir en estos días que no tienes interés en "estar informado"", puede parecer una desventaja, pero eso es una mentira. Perder el interés por los noticieros, no es perder el interés por lo que sucede en este mundo.

Ultimamente las notas a las que más atención presto son las de mi libreta de apuntes.

50 Km/h

Una suave llovizna cae sobre el parabrisas, mientras nos desplazamos a una velocidad constante. A la distancia, la ciudad pareciera flotar sobre la negrura de un mar imperceptible, escondido bajo la obscura noche. La leve lluvia crea un efecto brumoso sobre las luces lejanas. Al hacerme consciente del sonido de las llantas sobre el pavimento húmedo, volteo a ver el velocímetro. Me sorprende el indicador.

La atmósfera nocturna del puerto es de una inusual tranquilidad. Dentro de la cabina del automóvil, el silencio se rompe al escuchar una voz femenina decir, en tono introspectivo, "me gusta vivir aquí".