Vecinos distantes (1)

Cuando el papá está en casa es sencillo saberlo; no es necesario, siquiera, asomarse por la ventana. Los gritos, que pudieran confundirse con los de alguna escena violenta, no son más que las expresiones de cariño hacia sus hijos. De vez en cuando escuchar un "¡cómo eres pendejo!" en medio de los gritos, nos deja claro que en esa ocasión está educando y va en serio.

Mi suposición es que el papá debe de ser pescador o trabajar en algún barco, pues, periódicamente desaparece por días o semanas (este fue, en sus tiempos, un barrio tradicional de pescadores). En ausencia del padre, los escandalosos gritos de afecto y desafecto son sustituidos por los gritos del hijo mayor, un joven en sus veintes. Por alguna razón que desconozco, su amargura se ha agudizado en las últimas semanas. Sus regaños hacia los menores son punzantes. Su amigable apariencia y su mirada vivaz, parecen desvanecerse en la intimidad de su hogar, cuando sus gritos trascienden muros y calles.

Hoy deben de estar fuera el padre y el hijo, pues, la hija, una linda y discreta chica morena , de alrededor de unos 15 años, comenzó a regañar al más pequeño de los niños. Una expresión novedosa para mis oídos.

Cuando el papá regresa, las jerarquías se reestablecen. La voz del hermano desaparece de los sonidos matinales. Incluso "Sergio", el perro más escandaloso de la comarca, deja de ladrar.

Los Turner

Paulino es melómano. Nuestra amistad con él es algo muy reciente. A pesar de lo poco que nos hemos visto, pareciera que nos conocemos de muchos años atrás. Yo, que en esencia soy introvertido, me siento muy a gusto en su compañía. Su fascinación por la música es un punto de coincidencia que ha resultado importante, hasta ahora, en nuestra cortísima amistad. Su colección de CDs es respetable. Su gusto obsesivo-compulsivo por las cosas se manifiesta claramente en el orden con el que almacena su música. "Los acomodo en orden alfabético. No me gusta perder tiempo buscando". Todos los géneros aparecen, en mayor o menor grado, entremezclados a lo largo y ancho de los cajones. Todos los discos son originales (una virtud en estos días). En la primera ocasión que nos vimos, nos propusimos armar un programa sobre rock en español, cosa que no se ha materializado, pues, su trabajo lo lleva a viajar todas las semanas y su itinerario es algo que puede cambiar de una hora a otra, según hemos podido corroborar.

Ayer intentamos, por segunda ocasión, reunir algo de esa música representativa, pero terminamos escuchando una ensalada musical. Así, mientras ponía un CD, me retó inesperadamente: "A ver, ¿quién es?". Escuché por un instante la intro de la canción y mi primera suposición al escuchar el requinto resultó erradísima: no era Clapton; el album Blues On The Bayou (1998), de B. B. King, sonaba en su aparato de sonido.

Pero ¿cómo es que se entrecruzan nuestras historias? Un personaje menos reciente es quien enlaza todo: la esposa de Paulino Turner, amiga de M y mía, colega de años atrás. La Turner es extremadamente simpática y, para mi alegría total, de las pocas mujeres con las que M logra conectar plenamente.

La Turner me hace divagar. Mis amigos son amigos de M; las amistades de M, son amistades mias ¿Será la química con los amigos de tu pareja, en cierta forma, una señal de afinidad con tu propia pareja? Tan agusto se siente uno con Paulino, como siempre nos hemos sentido con la Turner. Pareciera que a Mr. Turner lo conocieramos de la misma época. Como ha sucedido en las pocas ocasiones en las que nos hemos visto, las horas pasan rápidamente entre música, deliciosas cenas (la Turner resultó ser buena cocinera) y una relajada sobremesa.

Todo el dolor

Por Eduardo Azuri

Todo el dolor
no puede nombrarse
con un adiós
todo el vacío
no se llena
con un hasta pronto

Partiste, así, de pronto
papá
te fuiste
como te ibas cada día
de ti, de mi, del mundo
hacia tu mundo
a tu tierra desconocida
patria herida en lejanías irrecordables

Partiste, como tú querías
sin verte triste, derruido o agotado,
hasta en la muerte te saliste con la tuya

Los árboles mueren de pie
ahora lo entiendo
y tu cual cedro de una de tus patrias
no caíste
quedaste ahí solo, mudo, silencioso
testigo de la historia que amabas
anudado al universo….

A ese cosmos que alimenta
a esa hiedra interminable que es el tiempo
a ese Dios que anhelabas en tus intentos
por descifrarlo
a ese último y absoluto misterio
a ese último y eterno puerto
como el que te vio nacer
con la diferencia que de este se parte
para no volver…

Adiós papá, hasta luego
o hasta que la vida que por ti me fue obsequiada
haga cuentas con mis días

Hasta entonces, si es que ese entonces es posible
o hasta siempre, si es que siempre no es olvido
que no podrá ser, por que más allá de lo que soy
y lo que he sido

Y a pesar de lo mucho que te quise y no te quise
soy y seré
al que reconocen, José, Ben Issam

Tu hijo.
20/01/07