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miércoles, agosto 01, 2007

El complot chino (2)

Folio 3, Libro 1, Página 2

La semana pasada, abrimos un expediente a lo Chino y a los Chinos. Tomamos de base la genial novela de Rafael Bernal “El complot Mongol” que de alguna manera fue entre profética y didáctica sobre el futuro del país en el que los chinos de repente aparecerían como omnipresentes en el comercio, en la política y hasta en la mafia. Apuntamos cómo parece irreversible que en 10 años, a lo mucho, China rebase el producto interno bruto (PIB) de Japón y se convierta en la segunda economía del mundo. Nos preguntábamos si sería factible que llegara a desbancar a los Estados Unidos como primera potencia económica del planeta. También, nos cuestionamos sobre qué papel le tocaría jugar a México en este nuevo escenario de crecimiento mundial en el que parece rezagarse como economía emergente, perdiendo competitividad.

Jugando a Filiberto García, el matón-detective de la novela de Bernal, lanzamos algunas hipótesis: Primero que a Estados Unidos, difícilmente, China lo desbancará, al menos en 100 años, esto se debe a que su PIB no depende de cuánto producen, sino de la venta de derechos sobre propiedad industrial e intelectual. Cabe mencionar que poseen 7 de cada 10 patentes o registros de derechos del mundo y que nadie como ellos invierten en “ciencia aplicada”, en conocimiento que se vuelve rentable en el corto plazo. Además, su idioma y expansión comercial constituyen el eje del imaginario simbólico del mundo moderno que incluso penetra cada vez más a las culturas orientales, eso también difícilmente será substituido por el idioma chino, tan impenetrable como otrora lo fue su muralla. Sin embargo, por la expansión comercial del más grande de los dragones del oriente, sí es previsible que en unos veinte años veamos un mundo de tres superpotencias: Estados Unidos, La Unión Europea (que cada vez en lo económico y político funge como una sola nación) y desde luego, China. Veremos cómo en las universidades de todo el mundo se comienza a estudiar idioma y cultura China —esta fascinante, por cierto—. Quizá nuestros nietos sean trilingües, hablen español, inglés y chino-mandarín o cantonés.

¿Y México?, qué le toca estratégicamente hacer en esta realidad. Tomaremos prestado —más bien contratado— a Filiberto García, para que, utilizando sus múltiples contactos, nos brinde la siguiente información. Juzgue usted el informe y perdone las reiteraciones lingüísticas despectivas de Filiberto. Ese es su estilo y ni modo de cambiarlo:

“Pinches Chinos, la verdad es que son una amenaza para el país, pero como esas de los cuentos de las abuelas y los políticos que para distraernos o manipularnos nos meten en la cabeza: que si el coco que si el chupacabras…pinche chupacabras. La verdad es que la única amenaza somos nosotros si no entendemos lo que debemos hacer y seguimos esperando que los que nos gobiernan resuelvan todo. Claro que no, ellos no lo resuelven. Yo estoy de ejemplo, siempre haciéndoles los trabajos sucios que ellos no se atreven a hacer. Incluyendo algunos muertitos de vez en cuando…Pinches muertitos, se te quedan ahí mirando nomás con esa cara de azoro final, del susto que les mete la muerte…bueno ya me estoy saliendo del tema, a lo que llego es que a México no le va ir eso de imitar a China, no tenemos ni la mano de obra ni las condiciones para ponernos a tratar de producir en masa para exportar a todo el mundo. Nos queda más bien seguir un camino propio y tomar lo que nos funcione de algunos modelos, como el de los Hindúes o Indios. Pinches hinduitos, la están armando bien, e incluso aprender de los mismos gringuitos, que para algo los tenemos de vecinos y los deberíamos aprovechar. Pinches gringuitos, luego es muy feo trabajar con ellos o a pesar de ellos, pero no hay de otra… a mi ya me ha tocado lidiar con su cara de siempre todo está “ok amigou”, cuando ya se hicieron cuates de tus enemigos, conspiraron contra su propio gobierno y cargan más muertitos en la pistola que yo viejas en mi conciencia…”

“Perdón ya me estoy saliendo de nuevo, para resumir: el camino propio consiste en aprovechar lo que mejor tenemos, que es nuestro sector de servicios. Ya debemos mandar al carajo ese mito de que somos un país agrícola o minero, al petróleo además le queda muy poco. Pinche petróleo, cuánta razón tenía el tal López Velarde cuando escribió eso de que el ‘niño Dios nos escrituró un establo y los veneros de petróleo el diablo’. Más bien necesitamos impulsar más nuestro turismo, nuestros servicios financieros, de comunicaciones y tantos otros que no vemos. En esto es donde podemos seguir a los hindúes y comenzar a desarrollar más eso que le dicen “outsourcing” y exportar con ventajas lo que podemos hacer más barato que otros y de la misma calidad, desde diseño gráfico, investigación de todo tipo ( yo les vendo eso a los gringos, rusos o judíos, total al que mejor pague) hasta administración de nóminas, contabilidad o comunicaciones. Podemos, por ejemplo, poner por el país centrales de atención telefónica o como les dicen a lo malinche: ‘Call Centers’, que operen para empresas de cualquier parte del mundo”.

“El problema para esto último, aquí hay que aprender de los gringos, es que requerimos tener más patentes y licencias propias, necesitamos que las universidades del país dejen de expedir licenciaditos, como esos que luego me contratan para hacer muertitos, y se pongan a invertir en investigación para tener programas de cómputo, sistemas y conocimiento que podamos, vender. No podremos ser ya una potencia en electrónica como Japón o Corea, pero si podemos entrarle fuerte en el área de tecnologías de la información y la comunicación. Pero ya hay que parar este desmadre y ponernos a invertir en serio en educación para la investigación. Lo malo es que ahí andan esos lidercillos sindicales y politiquillos de tercera obstruyéndolo todo…igual hago unos muertitos por ahí, que bien valdría la pena para el país, antes que al que maten sea a éste. Total, pinches muertitos…”

ZURIPANTO

Le dejo los comentarios a usted amable lector…