Libro 1, Folio 4, Páginas 14 y 15
En nuestro anterior expediente planteamos como el mundo parece estar en los albores de una nueva Guerra Fría, producto del resurgimiento de planes nucleares de varios países del mundo y en especial de la tensión EEUU-Rusia por el anuncio de esta última de la reactivación de su escudo de defensa.
Comentamos que esta nueva Guerra Fría, haciendo un símil con un western, no se daría entre dos superpistoleros que no se atreven, conociendo las habilidades del otro, a disparar, sino entre varios que se apuntan simultáneamente (Irán, Corea del Norte, Francia, hasta la India) y donde existe un riesgo mayor de que a alguno se le escape un tiro…y peor aún: de que un desconocido los embosque sin esperarlo, imaginarlo o siquiera saber como fue que se hizo del arma o armas.
Estamos ante la pregunta crucial ¿Es posible que un terrorista pueda obtener un arma nuclear y dirigirla contra algún objetivo civil de sus “enemigos”? Los datos al parecer son contundentes: Cada vez es más posible dada las condiciones de la globalización y el nuevo orden mundial y en unos 20 o 30 años el riesgo pudiera ser inminente sino se realizan ajustes en dicho orden que implica replantear instituciones, acuerdos e incluso pactos de equilibro geopolítico.
Partamos primero de una posibilidad cada vez mayor: El que un grupo terrorista más que robar pudiera fabricar un arma nuclear. Debemos en primer lugar apuntar que si bien el terrorismo nuclear fue durante décadas una distopía es decir, una utopía negativa, hoy en día la descentralización del conocimiento tecnológico que puede cada vez con mayor facilidad fugarse hacia grupos subversivos facilita que en un plazo no muy lejano un grupo pudiera construir una “mini-bomba” nuclear, que de hecho ya existen. Se requiere además poseer uranio o plutonio enriquecidos, he aquí otro hecho: cada vez la posibilidad de traficar con estos materiales se incrementa dada la fragilidad de la seguridad internacional fronteriza del mundo, con todo y 11 de septiembre. Basta comentar que según informes de La Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) de 1993 a la fecha se han realizado 175 casos conocidos de tráfico ilícito de materiales nucleares y 201 de otros materiales radioactivos y aunque sólo 18 de estos casos incluían plutonio o uranio, cada vez será menos difícil obtenerlo dados los avances en medicina nuclear; pudiera incluso ser extraído en el futuro de hospitales o centros de investigación. De ahí la importancia cada vez mayor de custodiarlos como se hace con las centrales nucleares y núcleo-eléctricas del mundo y de crear una nueva guardia de seguridad internacional en materia nuclear.
Este es un tema central, no hay que olvidar que dada la importancia del problema y después de los atentados del 11 de septiembre cuando se detectaron movimientos de Al Qaeda (que presuponían que pudieran estar buscando obtener o fabricar armas nucleares dados los nexos de Afganistán con Pakistán que ya las ha fabricado), la ONU en el 2005 acordó la realización de una convención sobre Terrorismo nuclear. El problema central es que está organización se encuentra debilitada y requiere una refundación para en realidad poder incidir en la seguridad del planeta. Por otra parte debemos reconocer que 37 años después de la firma del Tratado de No Proliferación Nuclear las potencias sólo han cumplido parcialmente sus compromisos de desarme y ahora menos lo hacen. A su vez, La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) inspecciona sólo a los países miembros que voluntariamente aceptan su supervisión, lo que en realidad es un sinsentido.
¿Qué hacer entonces? a modo de propuesta, sin ser amplios conocedores del tema, planteaos el instrumentar medidas urgentes para reforzar la seguridad del mundo. De entre varias posibilidades podemos destacar:
Urge que el consejo de seguridad de la ONU generé un nuevo dispositivo para poder intervenir países donde los gobiernos apoyen terroristas, (ya que con apoyo del estado es mucho más fácil construir una bomba nuclear) evitando que sea Estados Unidos el que los intervenga de forma unilateral, como sucedió con Afganistán. Además se requiere acordar que las inspecciones de control nuclear deben ser obligatorias.
Se requiere a su vez, un nuevo pacto de desarme de las potencias y las potencias emergentes que sea en realidad vigilado y supervisado por un nuevo organismo de seguridad internacional.
Se deben implementar mecanismos de seguridad en instituciones que operen con materiales radioactivos como hospitales y centros de radiología.
Deben incluirse en aeropuertos, aduanas y puertos dispositivos que no sólo detecten armas o droga sino material radioactivo que pudiera estar siendo sustraído.
De fondo y para que todo esto no sea una nueva “distopía”, se requiere revisar que en realidad lo que está fallando es el modelo geopolítico del planeta y resolver el problema entre el mundo árabe, el estado judío y occidente que pone cada vez más en riesgo la viabilidad de nuestra civilización. Estamos justo en el momento de buscar una refundación de esta, una nueva ilustración, por que de no ser así, quizá ahora ya no tengamos revolución francesa que nos salve. El destino entonces nos habrá alcanzado.
ZURIPANTO
Distopías, comentarios y utopías en eazuri@yahoo.com.mx
jueves, agosto 23, 2007
La nueva Guerra Fría y la amenaza del terrorismo nuclear
Publicado por
Tio Joe
en
1:54 AM
Etiquetas: Expediente 21

