Folio 4, Libro 1, Páginas 13 y 14.
Hoy, cuando estamos rememorando los 62 años de las bombas que sacudieron el mundo y masacraron sin piedad a los civiles japoneses de Hiroshima y Nagasaky, le abrimos expediente a lo que se vislumbra como una posible nueva guerra fría.
Esta, a diferencia de la que se vivió durante la postguerra, no ocurrirá entre superpotencias que constituyeron ejes de poder, no sólo político y militar sino ideológico, que se tradujo en más de un momento como el de la crisis de los misiles de Cuba, en verdaderos momentos de tensión mundial a gran escala que no se han vuelto a vivir con esa intensidad. (Lo que más se aproximó fueron los días previos al estallido de la primera versión de la Guerra del Golfo).
Esta nueva Guerra Fría al parecer se producirá, asiendo un símil con el viejo oeste, ya no por dos superpistoleros que siendo los mejores no se atreven a disparar, sino por un encuentro de unos cinco gatilleros, no todos de primer orden, que se apuntan entre sí, sin atreverse a jalar el gatillo, aunque alguno de ellos pudiera tener una mejor y más poderosa arma.
Estos nuevos gatilleros son por lo pronto: Los Estados Unidos, Rusia, Corea del Norte e Irán, y en el corto o mediano plazo se les pudieran sumar Francia, China, Israel y la India, que ya tienen armas pero no las exhiben dentro de escudos o sistemas “listos para dispararse” y hasta —aunque la perspectiva es menos probable—, Brasil. En esta nueva guerra fría, que coincide con el debilitamiento de la ONU, los países se llaman sin mucho éxito a respetar acuerdos de desarme o pactos de seguridad, otros más se amenazan o se etiquetan como “ejes del mal”, como lo hacen los Estados Unidos ante la “amenaza” que representa —al menos para ellos— los programas nucleares de Irán y Corea del Norte y estos a tono responden calificando a los EEUU como el imperio de "los infieles"…y así seguirá la crónica de los ataques, que esperemos se queden sólo a nivel de desplantes verbales.
Esta nueva Guerra Fría, a diferencia de la que ya vivimos, se dará a tono con este nuevo orden mundial confuso y amorfo, en varios planos: uno parece ser el resurgimiento de la tensión del eje este-oeste, entre Rusia y los Estados Unidos, producto de una Rusia que parece comprender que puede recuperar gran parte de su influencia político-militar perdida tras la perestroika, (la semana pasada anunció Putin la reactivación de su escudo de misiles nucleares) otro, en el contexto que definió Samuel P. Huntington en su tesis sobre “El choque de las civilizaciones” donde más allá de lo político chocan dos cosmovisiones del mundo, afectadas por creencias religiosas deformadas que profetizan futuros dominados por reinos celestiales instaurados en la tierra: la Umma de Mahoma, y el “destino manifiesto” de los Estados Unidos. Y otra más en el surgimiento de polos económico-políticos que buscarán configurar sus influencias regionales e incluso sustentar regímenes totalitarios a toda costa.
En fin, una Guerra Fría de alta y compleja intensidad donde, a diferencia de la anterior, se vivirá quizá menos tensión directa pero si mayor probabilidades de que a alguno de los gatilleros, literalmente, “se le vaya un tiro”, por lo que urge un replanteamiento en los mecanismos de seguridad internacional que son insuficientes para mantener la estabilidad global.
Conclusión: Es imperante una refundación de la ONU y del consejo de seguridad internacional y/o un nuevo pacto ya no del Atlántico Norte, sino de los mares del mundo que pueda generar nuevas condiciones de seguridad para los ciudadanos del orbe, la mayoría pacifistas que no tenemos nada que ver con los asuntos de forcejeo político de los países y los oscuros intereses de los que ostentan el poder en ellos.
Hay no obstante, un problema más delicado, dadas las condiciones de fragilidad y debilitamiento de los estados en la sociedad globalizada y en red: la posibilidad de que en el corto o mediano plazos los grupos terroristas pudieran tener acceso a armamento atómico y utilizarlo contra algún objetivo estratégico para ellos. La factibilidad de este hecho, que al parecer sólo en las películas Hollywood hemos visto, lo analizaremos en nuestro siguiente expediente.
ZURIPANTO
Agradesco sus fríos (o calientes ) comentarios a: eazuri@yahoo.com.mx
Recomendable por aguda y polémica la lectura del “Choque de las civilizaciones” Samuel P. Huntington. Editorial Paidós. En sus diferentes ediciones.
jueves, agosto 09, 2007
La nueva Guerra Fría
Publicado por
Tio Joe
en
2:22 PM
Etiquetas: Expediente 21

