Mazatlán, Sin. Agosto 7, 2007.
Miguel:
Sé que visitas el muelle con cierta frecuencia y que estas lineas no las leerás en un buen rato, pero llegará ese día en el que puedas revisar la bitácora con detenimiento, por lo que me doy a la tarea de dejar este registro escrito —para eso son después de todo estos sitios—. Aprovecho para comentarte que, aunque el término blog es ya mundialmente aceptado, la palabra bitácora, en nuestro idioma, me parece en este instante lo apropiado, y ahora, más que nunca, le encuentro sentido. Bueno, bueno, pasemos a otra cosa, ya sabes que contigo puedo filosofar sobre la trayectoria de una mosca.
Me sorprendió mucho que no respondieras mi correo de la semana pasada, por lo que traté el día de hoy de encontrarte en tu celular. Por primera vez en mi vida escuché el mensaje "este buzón está al máximo de su capacidad", o algo así. A veces soy perseverante, por lo que marqué a tu casa y, en lo que claramente fue una llamada redireccionada, tu padre me contestó en el hospital. Hace una semana que estas ahí y yo no lo sabía.
Tu padre se ha portado como un caballero y con aplomo y serenidad me ha comentado lo sucedido la semana pasada. Me tomó por sorpresa. No es este el lugar apropiado para entrar en detalles, pero Mister y yo... pues, nos preocupamos mucho en un principio, pero conforme fuimos enterándonos de los detalles, una sensación de certeza nos invadió: habrás de sortear favorablemente estos tiempos. Giuseppe me llamó cuando supo que me acababa de enterar y estaba sorprendido de que no estuviera al tanto. Conversamos un rato y ambos reconocimos las cualidades de tu espíritu, ambos coincidimos en la sensación que nos embarga: es algo sutíl, inexplicable, pero estamos convencidos de que habrás de salir adelante muy pronto. Habrá de surgir aquello que te caracteriza. ¿Recuerdas la calcomanía que queríamos imprimir y colocar en nuestros autos? "No es fácil ser un Maorí"... No lo es, pero tú perteneces a esa casta de los que se atreven a hacer las cosas.
Hoy hablamos como locos Mister y yo; hablamos a solas en el cuarto, un par de oradores sin audiencia. Hablamos, pues, es la única forma de ser escuchados.
Ahora mismo es tarde. Me da pena telefonear a tu padre. Es una hora más tarde allá. Mañana temprano lo haré. Espero que ya hayas despertado.
JOE
martes, agosto 07, 2007
Miguel
Publicado por
Tio Joe
en
10:51 PM

