La cita inconclusa de la semana pasada puede servir como referencia para el inicio de lo que ha sido la semana más complicada del año en lo económico.
La vida del freelance es un reto creativo en todos los sentidos. La independencia económica para un diseñador que trabaja por su cuenta no es cosa sencilla.
Y así, un anuncio para revista de circulación nacional ocupó buena parte de lunes y martes en correcciones y autorizaciones, pero el cobro del anuncio ha tenido un proceso más largo aún, tomando en cuenta que el trabajo quedó terminado hace una semana y que éste se llevo a cabo sin anticipo, dada la confianza existente entre las partes. Cabe aquí mencionar que en la negociación del precio hubo que hacer un ajuste del —¿estás sentado?— 35% a la baja, dado que, según las nuevas políticas de la empresa (el dueño ya no controla estas decisiones) todo trabajo entra a concurso entre una lista de proveedores. La experiencia y la calidad del trabajo es, con toda claridad, un asunto de poca o nula valoración. Pero como esto no era un asunto de orgullo sino de supervivencia, el ajuste se hizo de común acuerdo, no sin antes expresar algunos puntos de vista que tuvieron una recepción... digamos que discreta.
Hay clientes "chicos" y "grandes", pero un proveedor... es un proveedor. En las oficinas de contabilidad, el diseñador gráfico—representado estóicamente por su factura—, queda en el mismo nivel que un proveedor nacional o transnacional. Ante los ojos del contador, en la pila de pagos, ese proveedor, ese ente abstracto que quiere cobrarle a la empresa, puede entrar en el proceso de "recibimos facturas los martes y pagamos en 15 días" (Walmart y los gigantes de ese tamaño pagan a 90 días). Por lo que me vi obligado a solicitar amablemente a la contadora un caso de excepción, a través de una llamada telefónica.
La creatividad, eje de este trabajo, se ve tremendamente mermada cuando se tiene que pensar en sobrellevar los eventos del día. No se puede pensar cuando lo más elemental de la vida cotidiana no está resuelto del todo.
¿Cómo supera uno estos lapsos? Pues, yo, trabajando y dejando que el dinero no sea el epicentro de la vida —por favor, esto no quiere decir que hay que descuidarlo—. Es cierto que hasta el sabio maestro sale a cortar leña, pero lo hace a sus horas.
Cuando el dinero tiene una relevancia casi religiosa, una semana como esta puede mermar la salud, deteriorar muchas cosas o, como he podido ver en muchos casos, destruir una relación. Ser diseñador gráfico "indie" requiere mucho más que talento; exige el desarrollo de ciertas habilidades básicas que no se pueden ignorar (o negar con absurdos estereotipos).
Octubre 03, 2006
sábado, agosto 04, 2007
Pasando la factura
Publicado por
Tio Joe
en
11:48 PM

