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viernes, septiembre 21, 2007

Las reformas y el juego global

Libro 1 Folio 6 Páginas 23 y 24
Estamos saliendo de una semana agitada, de esas que suelen marcar el rumbo de los ánimos de una nación, de esas que suelen reconfigurar el orden establecido, eso que suele llamarse status quo, que en México llevaba décadas.

Nuestros últimos expedientes han reflexionado sobre ello una vez que los abrimos para analizar la reforma electoral y sus implicaciones para el futuro del país. Hoy seguiremos en esa línea intentando además contextualizar lo que esta significa en el marco de la globalización y la construcción de la sociedad red.

En primer lugar habrá que comentar que el proyecto de reforma electoral impulsado por los senadores y ratificado por el congreso es histórico por varias razones; en primer lugar por que representan el primer acto de independencia del estado frente a una de las industrias más fuertes y dominantes del país: La de los medios de comunicación masiva. Representó además la ruptura total de ese pacto no escrito entre el estado mexicano y el monopolio, ahora duopolio televiso, que representó un matrimonio por conveniencia que repartió beneficios y privilegios para ambos y que ahora parecía inclinarse cada vez más hacia los intereses de los primeros. Algo que parecía nunca iba ocurrir, o no al menos en el corto plazo, sucedió y lo mejor: frente a los ojos de los espectadores que vimos como por primera vez un poder público que nos representa no fue sumiso, pero tampoco dejó de serlo para satisfacer sólo a conveniencias partidistas, (que debe haberlas en este caso, pero al menos no parecen haber dominado el propósito de la reforma). Sin lugar a dudas, después de la caída del PRI este es el acontecimiento más significativo en materia de democratización del país.

Otras de las razones e implicaciones de la reforma no se han analizado en los diversos medios de comunicación, al menos en aquellos que hemos seguido, al parecer por que exceden la dimensión local o del ámbito estrictamente electoral para situarse en una perspectiva histórica. Nos referimos a la importancia de fortalecer al estado mexicano frente al crecimiento del poder de las corporaciones favorecido por las condiciones de apertura y expansión que propicia la globalización.

Varios autores, reconocidos a nivel mundial por su capacidad de análisis del proceso global, han advertido sobre el riesgo que conlleva el debilitamiento de los Estados a nivel mundial a la par que crece el poder de las corporaciones en la toma de decisiones en todos los órdenes: económico, político, social, entre otros, eso ha puesto a países y sociedades enteras a merced de los interés del mercado y sus caprichos, supeditando la diversidad cultural, la riqueza expresiva de una nación a moldes estereotipados que acaban deformando la realidad y melodramatrizando la experiencia.

Investigadores y teóricos de la globalización como Ulrich Beck lo han expresado mejor, para él la crisis de los Estados-nación está produciendo una realidad denominada: “Capitalismo sin trabajo (dada la gran automatización y simplificación de procesos a nivel mundial que ha reducido las tasas de empleo) y sin impuestos”. Así los Estados del mundo sin recursos para mantener sus instituciones, limitados para generar empleos, una de sus principales funciones, y con cada vez menor peso en la toma de decisiones político económica, pierden en gran medida su capacidad para seguir conformando y manteniendo una identidad nacional conforme a su proyecto, cada vez más debilitado. Por otra parte las corporaciones y organizaciones imponen y extienden sus símbolos su poder y dominio, creando otra conformación de identidades individuales que en muchos casos llegan a ser más fuertes y dominantes que las originadas incluso por la tradición y la cultura, con mayor razón que aquellas que el estado-nación promovió como parte de su legitimidad.

Y si bien no es deseable, regresar a un modelo estatista, como el que vivimos en los ochentas en que el Estado se apropió de los medios de producción y controló la libertad de expresión, tampoco es conveniente el que ahora se pierda totalmente su ingerencia en la construcción de una sociedad libre, justa y democrática. La pérdida de su poder cuando este se entrega a la ilusión de una economía neoliberal globalizada sin restricciones ha conducido a escenarios de crisis institucional y política como la que vivió Argentina hace unos años que puso a ese país al borde del colapso.

Por otra parte, así como los hemos criticado cuando no han actuado por el interés de la nación, hoy habría que aplaudir a los representantes del poder legislativo que lo hicieron, especialmente a aquellos que les recordaron a los medios, como Pablo Gómez del PRD, que son concesionarios de un bien nacional y que de no cumplir con la tarea de contribuir al mejoramiento de la sociedad esa concesión puede ser retirada, o al menos diversificada.

Sin embargo este es apenas el primer paso en la Reforma del Estado, asignatura pendiente en el sexenio anterior, que tiene cuentas pendientes en las áreas de educación, cultura, salud, equilibrio de poderes y atribuciones, política interior y exterior entre otros muchos aspectos, sólo entonces la transición democrática del país tendrá rumbo y sentido. Tenemos todos mucho que hacer y proponer ahora que al parecer se ha recuperado algo de la confianza perdida en nuestros representantes y poderes.

ZURIPANTO

Comentarios y propuesta de reformas en : eazuri@yahoo.com.mx