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sábado, noviembre 17, 2007

Noticias inesperadas

Cuando terminó su conversación telefónica, Mister se dio a la tarea de explicarme qué diablos había sucedido.

Su prima transitaba abordo de su automóvil por las calles de la ciudad de México cuando, en un abrir y cerrar de ojos, se despertó en un hospital. Su cadera, tres costillas y la clavícula estaban rotas.

La prima habría de enterarse de lo sucedido en voz de otras personas: había sobrevivido el impacto lateral de un camión de carga; durante un par de horas había estado inconsciente; 45 minutos se demoraron en sacarla del auto, en medio de metales retorcidos; una mujer desconocida se quedó junto a ella, cuidando su bolso, hasta que la ambulancia la trasladó a un hospital junto a un hombre que decidió acompañarla. Al ser recibida en emergencias, el tipo ofrece su tarjeta de crédito, para sortear los trámites del hospital, en lo que llegan los familiares. El desconocido, en medio de la situación de emergencia, explica que a él le hubiera gustado que alguien hiciera lo mismo, en caso de que su esposa o su hija se vieran en una situación similar.

En un abrir y cerrar de ojos se ha escrito una historia muy contraria a los secuestros express, a los intentos de violación, al asalto a mano armada que otros conocidos han vivido en la capital.

Ese par de personajes, de los que nada más se sabe, le han dado una cara distinta a una ciudad que, por momentos, pareciera haber extraviado cualquier indicio de conmiseración.