Mi mojo continua perdido, al menos momentáneamente. Con todo y esta vacuidad bloggera, sigo contando con aquellos que alimentan el diálogo y que hacen posible el encontrarnos aquí, al menos en las letras, ya que la tierra de por medio es mucha. Así las cosas, los dos últimos posts han sido: uno de mi querido Padre; otro del Zuripanto, desde Xalapa.
Párrafo aparte para expresarle al Negro mi sorpresa por su mutismo. Es comprensible el hecho de guardar silencio cuando no hay nada que decir, pero ese silencio va más allá de cualquier cosa. No es un mes, no es un año... vamos, ahora si que te pasaste, compadre. No es jotería, es un simple reclamo.
Y sin embargo, el muelle se mueve, y aún tiene la capacidad de sorprenderme, como lo hizo un correo llegado desde el mediterráneo. Alguien se dio a la tarea de pasarle aduana a mucho de lo que está plasmado aquí y encontrar una razón para escribir a la capitanía de puerto. Ramiro, si lees estas líneas: gracias paisano por compartir con esta caterva de trasnochados.
Ramiro se conectó con el muelle porque se metió a explorarlo. Su respuesta más espontánea fue enviar algunos de sus escritos, más debe saberse, como él mismo lo comenta en sus cartas, que él navega los océanos porque es parte de su profesión; la nuestra es surcar el océano de la red y amarrarnos al muelle cuando no estamos trabajando. De aquí partimos, y aquí nos reencontramos.
Mañana subimos el embarque de Ramiro.
viernes, febrero 29, 2008
Embarques
Publicado por
Tio Joe
en
9:57 AM

