Nat

Hay rachas extrañas en la vida. Este verano me parece que podría definirlo como tal; un verano raro, singular. Mientras por una parte nuevos círculos se abren, por otra, algunos se cierran de forma inesperada. Hay muchas situaciones, coincidencias, reflexiones, emociones que no caben en estas líneas.

Pero nada en este extraño verano me había tomado tan desprevenido como saber que Nat McBride, Nathaniel McBride ("del Clan Bride", como diría él mismo) haya pasado a mejor vida, víctima de cáncer, según lo que Cecy y Lexy me informaron el día de hoy.—34, 35 años debe haber tenido Nat—.

Lo recuerdo en el verano del 96, en Guadalajara. Un verdadero inglés, flemático, callado, reservado; nos sorprendió en el bar "La Escalera", con aquel inesperado brindis de despedida. Nos dijo que algo se llevaba de México y pensaba ponerlo en práctica allá, en Inglaterra. Algo tan simple como estar más cerca de los suyos. Algunos de los que aquí leen lo deben de recordar con sus singulares rastas rubias.

Su esposa y sus dos pequeños hijos le sobreviven. Ellos son los encargados de preservar el nombre, de extender en el tiempo la presencia del Clan Bride.

Though they go mad they shall be sane,
Though they sink through the sea they shall rise again;

Though lovers be lost love shall not;

And death shall have no dominion.

Dylan Thomas