Una ciudad sin árboles

Mientras escucho la sosegada melancolía de la canción Re: Stacks, a mi celular llega un mensaje de Andy (Le tomé una instántanea a la pequeña pantalla para compartirla con ustedes).

Es 18 de diciembre y, por primera vez en toda mi vida, para estas fechas, no hemos comprado árbol de navidad. Lo más tarde que habíamos llegado a hacerlo fue un 7 de Diciembre, si mal no recuerdo.

Me pongo a escribir este post. El clima se ha tornado, por fin, un poquitito invernal el día de hoy. Delicioso. Mientras ordeno mis ideas, otro mensaje llega, sugiriendo que ayude a pensar. Llamo al celular. Después de repasar los lugares de costumbre, les digo que no hay problema si no encuentran árbol. Me dicen que cruce los dedos, tan sólo queda un lugar más. Les digo que si no hay nada, aquí los espero, que no hay problema, en verdad. Andy y Mister están de acuerdo. El asunto del árbol nos tiene a todos sin preocupación; algo impensable en el pasado.

Vuelvo a la canción de Bon Iver: es nostálgica, pero me ha puesto de buen ánimo. Viene bien con este clima. Aligera la atmósfera. Me ha reconectado al muelle... y hay mucho que contar. Mañana les digo si había un árbol en la última estación (Me pregunto... ¿podré improvisar uno?).

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