"Dude! That was sick!"

Para ver en fullscreen mode... "Dude! that was sick!" (sin lugar a dudas).




wingsuit base jumping from Ali on Vimeo.

Un plan atrevido

Una breve conferencia en TED que bien vale la pena ver. 18 minutos de una excelente exposición. Tiempos increíbles los que estamos presenciando. Ideas atrevidas para un mundo en reestructuración (Al parecer no existe, aún, versión subtitulada, desafortunadamente).

"Tenemos que hacer esto [...] Si no lo hacemos, habremos perdido nuestra economía, justo después de perder nuestra moral".

Extraordinario.



La Sierra

Don Julián es muy buen plomero. En estos días de pascua está haciendo algunas reparaciones aquí en el departamento. Hoy, mientras esperaba que lo llevaran a comprar algunas herramientas, me contó por qué jamás regresó a su tierra natal. Fue en sus años mozos cuando la vio por primera vez. "En esos tiempos yo no tenía canas", me dijo mientras nos narraba cómo la conoció aquí en el puerto, cuando ella vacacionaba. Después, fue a Jalisco y se la llevó, sin el consentimiento de los padres, para casarse con ella. "Me gustó, y a lo que vine, vine, y me la llevé pa' Durango".

Llegando a la sierra fue detenido por el ejército y lo golpearon sin darle oportunidad de averiguar de qué se trataba aquello. Al llevarlo al pueblo las cosas se aclararon y la milicia lo dejó en libertad, al percatarse, por los testimonios de los lugareños, que todo había sido una confusión y que él no era el que sembraba amapola. "¿Y la chinga quién me la quita ahora?" cuestionaba Don Julián a los soldados, quienes sin muchas ganas le ofrecieron sus disculpas. Uno de ellos, incluso, aprovechó la ocasión para burlarse y decirle que esa luna de miel sería inolvidable. Con las costillas lastimadas y el cuerpo amoratado, Don Julián tomó a su mujer y, en ese mismo instante, emprendió su camino de regreso a la costa sinaloense.

"A nadie de mi familia vi y nunca más volví. Al amigo aquel, el que me metió en la bronca, lo mataron 15 días después".

Idiota

Alguien te ha dicho que tienes cara de idiota. Tú le has contestado en medio de tu rabia y tu miedo que él tenía más cara de idiota que tú.

Ahora, después de un momento de calma y silencio, te das cuenta que realmente no sabes quién de los dos es más idiota [...]

RFG

Breve apunte sobre la experiencia del cine (3)

No me gusta subrayar los libros, pero después de lo que acabo de pasar, he comenzado a hacerlo. Tuve que re-leer el 90% de un pequeño libro donde se recogen las experiencias de un taller de guión impartido por García Marquez, para poder encontrar un párrafo que quería tomar como cita (La Bendita Manía de Contar. Ed. Debolsillo). En estas líneas el narrador y guionista cubano, Senel Paz, explica esa sensación que a mi también me embarga cada vez que eligo ir a ver una película:

"Yo tuve una experiencia con Adorables Mentiras que me hizo reflexionar. Es un final amargo—por lo menos para una comedia— y la gente salía descorazonada. Yo prefiero que de mis películas la gente salga conmovida o reanimada... En definitiva uno no va al cine a amargarse la vida, sino a reír o a llorar."

No me consta, pero creo que lo que mueve al cubano a decir esto es la sensibilidad que le caracteriza; para Senel esa realidad cruda esta a la vuelta de la esquina y, de la misma manera, lo es para muchas personas, sin importar nacionalidad. Meterse al cine para salir con la nariz clavada al pecho y arrastrando el ánimo como si hubiésemos llevado un cobertor al cine, me parece innecesario.

Hay quienes salen estimulados para irse en sus autos a algún Starbucks a filosofar y adentrarse en ese mundo que el director ha querido proponer para "mover" conciencias, pero a mi me parece pedantería pura, para aderezar la plática.

Darle vida a la nota roja en la gran pantalla no tiene gracia alguna. Contar historias que sutilmente nos mueven a ver más allá de las imágenes, es una habilidad que pocos directores dominan.

Breve apunte sobre la experiencia del cine (2)

Después de soportar el ruido constante durante la función, salimos en busca del gerente del cine. Al encontrarlo accedió amablemente a escuchar nuestras quejas. Un tanto apenado por la situación, nos comentó que aquello era una cuestión de mala educación, sobre todo entre los chavos más jovencitos; nos dijo que habían tratado de controlar el problema pero que, lejos de resolverlo, se habían encontrado con la difícil situación de ser confrontados por algunos de los padres. Su gesto de impotencia pareció aún más comprensible cuando nos dio a entender que, en algunos casos, las amenazas de los papás de estos trogloditas los dejaban en una posición francamente incómoda. Finalmente, nos obsequió boletos, sugiriéndonos horarios y días en los que la afluencia era casi nula y, por lo tanto, las posibilidades de disfrutar la función eran mayores.

En otra ocasión, me debatía entre ir o no ir un fin de semana. Finalmente, decidí no hacerlo. Cuando Mister regresó, lo primero que me dijo fue "qué bueno que te quedaste".