Disperso

Las rutas de una mente como la mía, cuando queda al garete, son impredecibles. Esta noche me he paseado sobre una montaña rusa erigida sobre la dispersión. En este momento no puedo anclarme a un libro; no me apetece ver, siquiera, una película. Después de trabajar, de caminar por el malecón, de sudar, de darme un regaderazo (eso sí, con una renovada conciencia ecológica... ¡una semana sin agua!), he caído en un extraño vacío. Son estos momentos donde uno quisiera encontrarse con la otredad a la que aludía Octavio Paz. Hoy me conformaría con haberla encontrado en las letras de alguna bitácora, en las palabras de alguien más.

Un mensaje en el celular, de un número desconocido, me hace llegar un reclamo por haber abandonado la radio, hace ya un par de meses. No tengo una respuesta clara. Parece el colofón perfecto para la vacuidad de un viernes como este. Goldfrapp suena en mi iTunes con su "Black Cherry"... Excite me, ignite me / Oh and you know / I miss you...

Es hora de dejarse acariciar por las sábanas. Todos los demás ya duermen, desde hace rato. Al menos la música parece la indicada para hacer clic en logout.


Un plan atrevido (reloaded)

TED TALKS tiene ya una sección con sus conferencias traducidas a distintos idiomas (Por supuesto que el idioma de Cervantes es el que más charlas tiene). La charla de Shai Agassi, mencionada algunos post atrás, ya está con subtítulos.