Dos películas que no he visto; una trilogía que no he leído

Esos muelleos hacen olas. Lo que Dan dice es, en parte, cierto. Quizá no tengo nada que decir (No se si un examen concienzudo revele otra cosa, en realidad). Por lo pronto, quiero romper este silencio con el pretexto de decir algunas trivialidades meramente especulativas.

La primera es que hay dos películas que tengo muchas ganas de ver. No están a la renta. Si están a la venta en Mixup (Lástima que aún no hay uno en MZT). Una de ellas la tuve en mis manos —El Chef Diego la tiene en su colección, pero no tuve corazón para tomarla prestada en su ausencia—. Se trata de Let The Right One In (Tomas Alfredson, 2008, Suecia). Las películas de vampiros, o de terror nunca han sido de mi predilección, pero el caso de esta cinta es distinto. Lo poco que he leído —en un blog de cine que he descubierto—, me intriga más allá de mis predilecciones. Espero no equivocarme. Los comentarios de Guillermo del Toro, que tuve oportunidad de leer en la tapa del DVD, en casa de Diego, parecen decirlo todo.


La otra película acaba de aparecer, coincidentemente, en el mentado blog, pero su historia se vincula conmigo de otra manera, desde hace casi un año, cuando tuve el gusto de conocer, aquí en Mazatlán, a una bella chica que estudia actuación en Nueva York. Charlábamos muy a gusto sobre películas y, cuando mencionaba algunas de mis predilectas, me dijo que su película favorita de todos los tiempos era The Fall (Tarsem Singh, 2006). Me reveló algunas pistas de la trama y desde entonces la he querido ver. La película me ha eludido desde entonces. Por supuesto que sólo la he encontrado a la venta en la tienda mencionada con anterioridad (nada barata) —Por favor, no me sugieran verla en línea y esas cosas. El placer de ver una buena película con calidad de imagen y sonido es para mi un deleite—.

Otro antojo que traigo es una lectura, una trilogía. Son varios personajes en la red los que se expresan favorablemente acerca de ella, tanto así, que resulta casi obligado corroborar si todo lo dicho es cierto. La convicción de leerla alcanzó su punto máximo este fin de semana, al surfear un artículo de Vargas Llosa. En él, no tiene reparo alguno en calificar a Millennium
, del tristemente célebre Stieg Larsson, como una trilogía "fantástica". Dan ganas de adentrarse en la historia, con todo y que procuro rehuir los libros voluminosos.



Finalmente, ¿no hay nada qué decir? Después de darle vueltas un momento, parece que si. Se me olvida la esencia de una bitácora; me diluyo en el silencio por razones muy sencillas —identificables en los párrafos anteriores— no hay misterio. Últimamente me gana el cansancio. Pero esos muelleos, sin duda alguna, me sirven. Me sirven para volver a lo que realmente importa, por más trivial que pueda parecer... como platicar de dos películas que no he visto y una trilogía que jamás he leído.