Hombre abraza muro

Resulta ridículo ver a un hombre abrazar un muro mientras apoya su rostro sobre la fría superficie y murmura algo. El pobre imbécil ahí se queda un rato a solas, recargado sobre aquella pared lisa y blanca que divide una zona del lugar que habita. El muro no le responde. Nadie responde. El universo no le responde, la magia, la ficción, las musas, la fe que mueve montañas, nada, nada responde. Pero aun así siente la necesidad de abrazar el muro y repetir aquello que parece ser el nombre de una mujer, como si estuviera bajo el influjo de alguna extraña ilusión. Pobre tipo. No está tomado, está en sus cinco (pero es como si hubiera perdido la cordura). Y lo más curioso: ahí permanece un buen rato, ya sin decir nada, imperturbable, silencioso, suspirando en ocasiones, abriendo, luego cerrando los ojos por largos ratos.

Olvido

En ocasiones creo que mi necesidad de saber más es propiciada por mi mente, para acrecentar su capacidad de olvido. 

J.C. Pelayo

Memorias de un 2 de Julio

Le pedí a mi padre que me platicara de cuando los gobiernos priístas lo metieron en Lecumberri por exigir sus derechos. El no comprendía mi fascinación con ese hecho. "Tengo la hoja de salida, si te sirve", me dijo. Le pedí que me la consiguiera para fotografiarla, era parte de un testimonio personal, de los abusos y el autoritarismo del partido más nefasto que ha tenido México al día de hoy; era algo que quería compartir con algunas personas, hace poco más de un año. Yo estaba orgulloso de los pantalones de mi viejo, aquel hecho habia estado enmarcado por aquel partido del "carro completo" en los inicios de los 70s y así se lo hice saber. A él no le parecía nada destacado.

Nunca encontró el papel, mermado ya por su enfermedad. Nunca conté aquella anécdota. El PRI volvió al poder consolidando su historia abyecta y mi padre se fue un mes y medio después. La indignación tiene su historia, pero la vida sigue su curso.

Irónicamente, de mi padre aprendí que no hay nada más infantil que esperar que la prosperidad venga de un partido político o de eso que tanto prometen en sus discursos vacíos: un empleo "seguro".