Memorias de un 2 de Julio

Le pedí a mi padre que me platicara de cuando los gobiernos priístas lo metieron en Lecumberri por exigir sus derechos. El no comprendía mi fascinación con ese hecho. "Tengo la hoja de salida, si te sirve", me dijo. Le pedí que me la consiguiera para fotografiarla, era parte de un testimonio personal, de los abusos y el autoritarismo del partido más nefasto que ha tenido México al día de hoy; era algo que quería compartir con algunas personas, hace poco más de un año. Yo estaba orgulloso de los pantalones de mi viejo, aquel hecho habia estado enmarcado por aquel partido del "carro completo" en los inicios de los 70s y así se lo hice saber. A él no le parecía nada destacado.

Nunca encontró el papel, mermado ya por su enfermedad. Nunca conté aquella anécdota. El PRI volvió al poder consolidando su historia abyecta y mi padre se fue un mes y medio después. La indignación tiene su historia, pero la vida sigue su curso.

Irónicamente, de mi padre aprendí que no hay nada más infantil que esperar que la prosperidad venga de un partido político o de eso que tanto prometen en sus discursos vacíos: un empleo "seguro".

1 Response to "Memorias de un 2 de Julio"

  • Anónimo Says:

    cuanto aprendemos de los viejos, el mío me sigue enseñando lo que tu aprendiste del tuyo... de mil maneras. Siempre atenta a tu muelle.... me emociona saberte con la pluma de nuevo.
    mi sabor a mar te abraza.


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